Monday, April 10, 2006

vidas trans 7: Yeda Brown y Eva Robin

por Maricón Martinez

Dos de mis trans favoritas y dos extranjeras en este pais de carcamales y retrógrados. Yeda y Eva, Eva y Yeda. Eran fenomenales y opíparas en los años setenta. La Brown era morena, brown claro, daba mujerona. Eva era rubia y felina en formas. Una llegaba du Brassil, la otra de l'Italia. Uhmm. Y se encontraron con un pais con ganas de cambio, que yo más bien creo que era un pais con ganas de marcha y despelote. Y sino mira la de puticlubs que hay desperdigados por nuestra hermosa geografía de piel de toro (incluidas las Vascongadas y la Catalunya) de logos tan 70's. En los sesenta el rollo de las suecas, lo de Alfredo Landa y tal. En la década siguiente el destape,¡qué zipizape!" que cantaba Cassen. Más que modernidad y democracia la gente pedía tetas y culos por doquier, y poder ver en el cine las de Perpignan. Si hasta en los teatros la Victoria Vera y el Juan Ribó lo enseñaban todo.
Saldría publicado en un LIB de época un pie de foto con Eva Robin en el que se decía: Imposible resistir su encanto. Muchos hombres ya tienen una excusa para pasarse a la acera de enfrente.
Es lo que te decia, la ambiguedad golpeaba tambien en las conciencias eróticas y el libertinaje se adueñó pronto de los españoles de entonces que ya no sabían si salir a la calle a buscar moza o a un gachó bigotudo con coño cosido en Paris (fue en todo caso un lupanar breve, duró lo que la novedad). Lo que aportaron los travestis y las trans al despendole general fue muy importante. A anteriores capítulos de esta serie me remito.
Llegaron operadas del extranjero, casi todas con la mili hecha, y encontraron en los espectáculos porno una buena via de escape para desarrollar un trabajo que les diera de comer. Pero el deseo principal de todas para ser completamente felices era conseguir el carnét de identidad. Decía al respecto Yeda en una entrevista: Tener mis papeles de mujer en la mano. No tener que esperar más la última en los aeropuertos para no pasar verguenza con la serie de preguntas que te hacen y con el asombro que despiertas. Entregar el carnet de identidad en los hoteles sin que eso de lugar a suspicacias ni a dimes ni diretes. El dia que tenga documentación de mujer seré la persona más feliz del mundo.
Digo yo que a estas alturas del percal, la buena de Yeda, y tantas más de su época el carnet como poco lo tendrán sobadísimo de viejo. Qué menos. Que esta España de Zapatero mucho con los maricones ¿pero a nuestras olvidadas trans ná de ná?. No puede ser esto. Y encima con el talento para la revista que tenía Yeda. Que estuvo en el Barcelona de noche con todos los merecimientos mostrando cacha y arte. Voluntariosa y decidida, quiso aprender baile flamenco y demostró no estar cojita en ese sentido.
El auge de las ambiguas empieza ya a inundar las carteleras de los cines y Yeda pone su granito de arena. Debuta en la fundamental El transexual de la que hablaré más extensamente el próximo lunes y luego realiza pequeños papeles en títulos de la calaña de Rostros ( todo un filme maldito con la Sevilla y Juan Pardo de protagonistas y en el que el sexo, como esóterico, corria a cargo sobre todo de Barbara Rey y la Brown) ; Fango, burda estafa erótica encubierta de melodrama a mayor gloria de las bondades de Agata Lys ( que también encabezaba el reparto del transexual, por cierto, en esta ocasión encarnando a la divina trans caida Lorena Capelli). Según los archivos de cine, la última aparición de Yeda tuvo lugar en forma de chica de anuncio flagelada en "Historia de S", con Landa haciendo el Landa más que nunca.
Mientras Eva que ya dije antes que venía de Italia fue un boom que se apagó demasiado pronto. Sin duda esto ocurrió por la fuerte campaña publicitaria que recibió su único hit: La pito conejo ( aun por encima teniendo que compartir reparto con la poderosa Ajita Wilson claro, una que ya había pasado por el proceso de castración). No era el caso de Eva, que sorprendía en la película con una ligera exhibición, casi de fenómeno de barraca de feria, de su piruli enhiesto. Fue impagable verlas a las dos simulando no sabemos si tortilla o coito tradicional pero en resumidas cuentas lo que salió de alli es un olvidado momento trans...ición inolvidable. Fue coproducida con Italia y el título en un principio no estaba muy claro. Se pensó en ponerle Evaman (gracioso) y también "La máquina del amor" ( que sonaba a cha cha chá). La Pito conejo es un título ideal, spanish bizarro hasta los tuétanos. Ese rayo, que no es laser, en manos de las furcias estas,que a todo lo que toca le da por tener ganas de amar, es el no va más ( esta y Profesor Eroticus, en onda similar son muy aconsejables si te quieres hacer un ciclo de sexy fantaciencia casposa).
Lo importante de todo esto es destacar la sensualidad de la italiana, que nació Roberto Coatti, que fue modelo de publicidad y que se puso el nombre de Eva mirando un comic y el apellido Robin leyendo a Harold Robbins. Ah, y que supuso como Yeda, como todas, un soplo de aire fresco en la grisácea y asfixiante España de la UCD.

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