Monday, April 03, 2006

vidas trans 6 : Violeta la burra

por Maricón Martinez

Mi querida Violeta. Genio y figura hasta la sepultura. Recuperada como parte de la troupe de locos del Spanish Bizarro (Luixy Toledo, Chiquito, el Payo Juan Manuel...) ha reverdecido tras unos años de triste anonimato. Asi sus verderones poemas, su manía de oler calzoncillos currados, de intentar hacerle mamadas a todo quisque que se suba al escenario con ella o su gran número ( introducirse una vela encendida por donde amargan los pepinos, espatarrada en el suelo y desnuda como una res) han cobrado de nuevo vigencia. Es una estrella cutrosa, única e intransferible.
Sevillana nacida en 1.937. En los años cincuenta, siendo todo un chaval hace trabajos de campo. Cultiva garbanzos y también pica la piedra. Desde siempre le gustó la musica. El se ponía a cantar y bailar a pie de obra, que era un escándalo. Del pueblo marcha a la ciudad. Para en pensiones que paga gracias a los apaños domésticos que le van saliendo: como pintor y así. Aun le sobra dinero para apuntarse en una mítica academia de baile, la de Realito (donde aprendieron todas, las más grandes y las del montón). Poco a poco se va perfeccionando en lo español y va actuando en bodas y bautizos (y alguna primera comunión, claro). Un señor muy rico se encapricha de él y le tiene cierto tiempo bajo su protección. Gracias a una bailarina de una sala de Sevilla consigue un contacto para introducirse en el Barcelona de noche. Y alli se planta, en la Ciutat Condal. Desconociéndolo todo. Polaca total. Pero afrontando la vida con un par de güevos. Por fin conoce a Emilio Ruiz, propietario no sólo del Barcelona de noche sino tambien del Andalucía de noche y Jardines de Córdoba. Lo primero para Violeta es empezar por lo andaluz, después ya pasará a lo barcelonés. Un buen dia, don Emilio le dice que ya es momento de que se instale en el Barcelona...Que alli van muchos señores de "esos", que la invitarán, que podrá sacar más dinero...Y ella cateta perdida, con dieciocho abriles que le pregunta ¿pero a qué me van a invitar?, ¿qué señores son esos?.
Pero piano piano se fue haciendo un importante hueco como alternista. Al principio de chico, todo encorbatado, guapo de verdad. Sacaba un pastón tanto si alternaba en palco como si lo hacía en platea, y después el descorche, que bebía tanto que no paraba de ir al water, y claro, en el water que se le iban las miraditas, ora a la izquierda ora a la derecha. Siempre de chico, aunque yo después ya la veía borrachísima en los urinarios del Barcelona...vestida de vedettona que era una risa. Miss Josephine, Pepe Reina, Juanito Segura eran las máximas atracciones del local cuando Violeta llegó. Al principio no tenía claro qué nombre de guerra ponerse, y al final se decantó por Violeta, porque le sonaba dulce. Ocho años echó allí.
Le salió un contrato en Bélgica y alli se fue. Poco estuvo, porque retorna al ambiente barcelonés que la reclama unanimemente. Por aquella época de comebacks conoce a una puta que se enamora como una loca de Violeta. Con el tiempo consigue corresponderle. La señora queda embarazada pero nuestra protagonista tiene serias dudas de que el hijo sea suyo porque la otra andaba con más. El hijo lo pierde al caer escaleras abajo. El caso es que lo de hacer sexo con una mujer lo paralizaba bastante pero enseguida se lanzó y no le desagradó demasiado. Quiso mucho a aquella mujer, se llamaba Maria.
A nivel artístico nuestra favorita de los descorches se introducirá en la Gambrinus, donde reina la todopoderosa Madame Arthur (siempre borracha, siempre a la defensiva ante las posibles rivales). Nunca la quería en la misma mesa porque Violeta pedía propinas a los amigos de Arthur. Qué iba a hacer ella si llevaba el alterne en la sangre ya. Pedía para el taxi, para la peluquería, siempre estaba pidiendo. Pero, claro, como por entonces era la Ava Gardner, nadie se resistía a sus caprichos. Y que no se enterara de los aguinaldos Madame Arthur que podía haber gresca. Ya lo dijo una vez Dolly Van Doll: Como bailarín eres un mamarracho, pero como alternadora eres la primera.
Al cerrar Gambrinus (dicen que por asuntos de drogas) consigue entrar en una nueva sala que acababan de abrir: el Whisky twist. Alli se acomoda con su gracejo, sus coplillas cantadas a su manera, con el desgarro y el cachondeo. Graba un Lp increible a finales de los setenta con su digest que le acompañará a perpetuidad: Draculina (tambien hizo con Pierrot el corto "Vampiros". A saber lo que chupaba esta...) y aquella del te como el salchichón, maricón que explican un estilo escrupulosamente bien y que ella redefine en sus propias declaraciones: Como soy tan bestia y tan loca, todo el público reía y me decían ¡qué burra, qué burra!. Y yo me dije ¿ah, si?, pues a partir de ahora seré Violeta La burra.
Lo dicho: genio y figura.

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