Sunday, April 02, 2006

mis desayunos dominicales

Angel Zúñiga: Mira, Marlene era horrible. Es que la pobrecita no sabía hacer nada. A mi, desde luego nunca me gustó. Tenía estilo y eso, pero nada más
Maciste B.: En esa supuesta rivalidad entre ella y la Garbo, rivalidad con mucho de efecto comercial, tu siempre te decantaste por la Garbo
A. Zúñiga: Si, si. Por la Garbo siempre. Y fíjate que no hizo buenas películas. Pero en cambio ella tenía una personalidad que arrasaba, ella siempre estaba por encima de la mediocridad de unos guiones, de unos directores e incluso de sus compañeros de reparto. Fue una mujer fuerte, una mujer dura.
Maciste B.: ¿Y qué me dices del famoso "misterio de la Garbo"?. ¿Tu conoces ese misterio?.
A. Zúñiga: Si que lo conozco pero no te lo voy a decir. Aunque creo que ya salió a relucir hace tiempo en la prensa indiscreta. Ella se retiró un buen dia y no tuvo más misterio que el no querer volver a trabajar para vivir su privacidad, que por cuestiones sexuales tenía que ser doblemente privado. Ahi radica el misterio de una mujer por otro lado normal en esencia y que era tremendamente antipática
Maciste B.: En el mudo empezó pero tu no la reconoces como la diosa de aquel período
A. Zúñiga: Pues claro que no. Era bellísima pero no tiene ni punto de comparación con mi favorita que es Lilian Gish. Hay una película en la que la Gish hace de Mimi en La vida bohemia de Vidor, que está sublime. Recuerdo una secuencia en el campo en el que ella aparece corriendo y es capaz de transmitir unos sentimientos tan intimos como yo no había visto nunca antes en actriz alguna. Era lirismo lo de la Gish. Hace poco vi una película de la Garbo, horrible película que se llamaba La dama misteriosa y tenía una escena parecida. Ella con aquella planta tan masculina corriendo por el bosque estaba fatal.
Maciste B.: Parecería un leñador de un bosque finés
A. Zúñiga: Algo asi. No, no sé. ¿Qué hora es?
Maciste B.: No es mediodia aún. Los fantasmas no teneis prisa.
A. Zúñiga: Siempre hay algo que hacer. Gracias por lo de fantasma, otro hubiese dicho momia y no hubiera quedado de demasiado cretino.
Maciste B.: Me gusta más verte como un fantasma del pasado al que admiro enormemente. En vida fuiste clarividente, un adelantado a tu época, el que abrió una nueva sensibilidad dentro de la crítica y el ensayo culturalista. Has sido maestro independiente, snob exquisito y erudito de mordiente implacable
A. Zúñiga: He tratado siempre de estar en mi isla, sin ningún contacto con otros compañeros de profesión por que es la única forma de poder crear una opinión personal de las cosas. Esto siempre me ha cerrado las puertas para los premios y los reconocimientos aduladores pero no me importa en absoluto.
Maciste B.: Este desayuno es muy especial para mi. Y como tu tambien lo eres te he preparado un polvo de estrellas que sabrás apreciar
A. Zúñiga: Oh, si. Precioso. Mejor que un eclipse, desde luego. ¿No es esa estrella a punto de desparramarse la gran Raquel?
Maciste B.: ¿Meller?
A. Zúñiga: Quién sino...La incomparable cupletista y gran amiga mia...
Maciste B.: Me cuentas cosas de ella luego. La semana que viene voy a escribir de ti en el blog. Ya sabrás que en internet no se encuentran fotos tuyas. Asi que me va a quedar un poco soso el post.
A. Zúñiga: Uy no te preocupes, tu pón fotos de Raquel y ya está. Ella luce más que yo.
Maciste B.: Vamos al salón, Angel. Y me cuentas cosas del Relicario
A. Zúñiga: ¿Sabías que en la casa de Nueva York tenía la cama de Raquel?. Fantástica, luego la llevé a Sitges. La primera vez que dormí alli soñé con ella...