Tuesday, April 18, 2006

Mi noche con Bettie Page

Esta increible reina de las pin ups tiene a sus espaldas un culto que ella misma supo alimentar con su desaparición de la vida pública a comienzos de la década de los sesenta. Como una Garbo de la fotografia erótica intuyó que envejecer era lo menos agradable que podía ofrecer a sus cientos de miles de masturbadores fans. Con el tiempo y a su manera, trascendería su pequeña anécdota de modelo tórrida para alzarse con el título de icono pop de toda una generación ( una especie de Marilyn del coleccionismo secreto).
Con la perspectiva que dan los años, recorriendo las páginas de internet alusivas al universo pin up nos damos cuenta que ella fue la mejor. Su combinación de descaro e inocencia, su irreprochable belleza física ( ese aspecto típico de wasp, sano e incontaminado) fueron sus grandes bazas. Tal vez las muchachas de su quinta y profesión pecaban de excesivamente jamonas a la antigua usanza, eran casi matronas, algunas realmente feuchas. Tambien las había escuálidas e inexpresivas. Con Bettie salud, deporte y erotismo cruzaron armas para solaz del noble erotómano. Como una Esther Williams para adultos nos la podíamos imaginar surcando los mares del Sur, acariciando con sus carnes a la intemperie los tigres más fieros de una jungla con sonido lounge, sus bikinis por ella modelados eran de máxima actualidad, bikinis que eran la bomba...atómica. Cuando había ganas de marcha el adorador la prefería en sus contactos físicos con otras damas del cuero, su rama bondage la frecuentaba lo suficiente como para que los señores pensaran de ella que vivía en mazmorras mórbidas porque la ley la había sentenciado a cadena perpetua. Aqui fue espectacular. Castigadora y castigada. Sabía poner mohines de cruel y actitudes de dolorosa. Daba y recibía sin perder nunca estilo.
Cuando una de sus fotos apareció en portada de la revista Playboy (enero 1955) la leyenda Page quedó instaurada definitivamente.
Nace el 22 de abril de 1923 en Nashville, estado de Tennessee. Tuvo una infancia bastante movida, de continuos viajes pues los padres no conseguían en parte alguna la estabilidad económica. Al final terminan divorciándose y la madre, con Bettie y sus hermanas, se ponen a trabajar en diferentes empleos: como peluqueras ( Bettie empezaba a imitar los peinados de las estrellas de cine), cocineras o modistillas (de donde sacaría su destreza para modelar sus propios vestuarios en el futuro).
Poco tiempo despues, Bettie adolescente se va introduciendo en las escuelas locales de arte dramático. A los veinte años se casa con su novio, un tal Billy Neal que le durará poco ( como todos los hombres que pasaron por su vida, la verdad). El hecho de conseguir un primer trabajo como modelo, teniendo que abandonar al marido para realizar un montón de viajes, no fue un punto positivo para consolidar aquel primer matrimonio. Pero ella pudo conocer San Francisco, Puerto Príncipe, Miami o su adorado Haiti. De vuelta en los Estados Unidos se divorcia de Billy y prosigue con su carrera de modelo.
Conoce en Connie Island a un poli interesado en la fotografía artística femenina que le hace unos portafolios preciosos. Su nombre era Jerry Tibbs y pronto la introducirá en ese mundillo de las girlie magazines que poco a poco van a tenerla de máxima representante. En Wink, Beauty Parade, Titter, Flirt fue asidua junto a otras mozas que a lo mejor pensaban que aquello sería una buena plataforma para empezar una carrera como actrices (al fin y al cabo Marilyn había salido del mundo del poster). Sólo Bettie pudo trascender y para eso, no sería precisamente en las revistas cutres sino en las del todopoderoso magnate Robert Harrison, el Hearst de la picardía. Sus posados para los importantes Bunny Yeager o Jan Caldwell redondean un currículo excepcional.
En 1.953 la Page se pasea por los escenarios del off Broadway aportando poca dicción y mucho encanto físico en algunas piezas teatrales harto irrelevantes pero que ya el propio hecho indicaba una manera de diferenciarse de entre tanta pin up encorsetada. En el show televisivo de Jackie Gleason también apareció, eran los tempranos años de la década. Menos daba una piedra.
Sin embargo ya sabemos que el reino de la señorita no estaba en un plató de televisión sino en los mundos fantasiosos de la erótica naif. Su aspecto de girl next door seguia intacto, a pesar de no ser ninguna adolescente ya.
En el 57 vuelve a contraer nupcias con un tal Armond Walterson. Sólo le dura cinco años. En el ínterin sigue de viajera incansable, de instantanea sexy en instantanea insinuante. Tras su divorcio volvió a casarse, esta vez con Harry Lear, pero la cosa devino nuevo fracaso. Y en los sesenta el retiro, la tranquilidad y la familia. Hasta hoy. Me la imagino venerable matrona, de aspecto vulgarmente americano y rodeada de recuerdos en forma de fotos maravillosas. Sus ojos azules, sus tetas espléndidas, su aspecto irreprochable...
La reivindicación loca de su figura por parte de los rockabillys de los ochenta despertaron su culto. Nada más justo para esta suprema fantasía hetero que, por ironias de la vida, o por una mera cuestión de gusto, salpicó a otras sexualidades. Y es que el appeal de aquella real moza era un placer hermafrodita.

3 Comments:

Blogger manchester-massage said...

Great! More info here - http://disco-music.michaelbruce.net/play-80s-music.html

10:44 AM  
Blogger Joana Pol said...

Me encanta este post. Yo he vendido algunos cuadros inspirados en algunas fotos de Betty Page, pero no sabía nada de su vida. Es muy interesante saber que, al igual que las actuales drag queens, diseñaba y se confeccionaba su propio vestuario. En muchos aspectos me recuerda a una drag queen. :-)

12:46 PM  
Anonymous Anonymous said...

¿Ya no se puede acceder a Fantasía Mongo II?

3:29 AM  

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