Wednesday, April 12, 2006

La PASION según Betanzos ( 3 )

Atendiendo al refrán de Para puta y mal pagada, mejor honrada le cedía todas los trabajos a mi enamorado. Veo innecesario puntualizar que en estos círculos donde nos movíamos poco nos ibamos a enriquecer. No se me quita de la cabeza que había muchos señores que iban a probar hombre por el mero hecho de prefigurarse que la cosa les saldría gratis, lo que no pasaría si alquilaran los servicios de una meretriz de la otra zona. En cambio Jose se lo tomó esto desde siempre con un orgullo y una convicción que realmente a mi me alucinaba. Que por dos euros se dejara encular por un casado halitósico (y no sólo eso, sino que le permitiera que se corriera dentro) o por unas monedas para volver en autobus a casa se la chupara a una momia centenaria es algo que los primero meses de amistad me rompia los esquemas ( en el transcurso de nuestra relación más seria lo que hacía era romperme el alma). Y siempre me quedó la duda de si actuaba asi por falta de escrúpulos, por necesidad de limosnas o por puro placer rayano en lo ninfomaníaco. Para ser ecuánimes es mejor entender sus actos como una mezcla de todo. Y no nos olvidemos de su estado mental, claro. Habría que señalar que nunca lograba erecciones en esos polvos rápidos con los amigos del pecunio. La medicación lo inhibía y él se escudaba en el hecho de que al no estar colocado no funcionaba para nada. Esto hasta cierto punto era otra disculpa más. Estoy hablando ya de historias que me afectarían a mi en mis polvos con él, por tanto estoy adelantando acontecimientos. Pero yo intuia desde antes que su enganche a los canutos le obligaba a actuar sexualmente de una forma determinada, por lo que me decía y algun vez presencié.
Durante seis meses me reprimi las ganas de follarle. Me autoconvencí de que lo nuestro no iba a funcionar. Paseábamos juntos, ibamos a los centros comerciales, veiamos escaparates, empezamos a compartir vivencias extra urinarias... Surgió una complicidad que es lo que en tantos casos semejantes propicia el nacimiento de un noviazgo. Las pestosas del ambiente empezaron a sospechar que nosotros estábamos liados. A mi la idea me halagaba, a Jose en absoluto. Miguel hizo mucho por mentalizarle de que yo estaba enamorado de él, que se me notaba en la cara. Lo influenciable que siempre fue el chaval ante los consejos y palabras de los maduros del ambiente ( los que yo llamaba las madrinas) consiguieron que poco a poco fuera cambiando su actitud con respecto a mi y me empezara a ver como un tio especial. Para ser prosaicos, que me empezara a mirar ya al paquete.
Asi que con la llegada de los calores de 2001 noté que buscaba el toqueteo. Yo no daba crédito, me había hecho a la idea que lo nuestro tenían que ser paseitos y sentadas de banco nada más. Pero tarde tras tarde él se avalanzaba sobre mi entrepierna ( en el jardín y a pleno dia) con intenciones aviesas. Lo frenaba todo lo que podía. Erecto iba desde luego y él al notarlo lo hacia peor. Sus frases eran tan directas, que...buff, recordar esto es retrotraerme a lo más sexy que tuvo aquello...Que si su culo era muy tragón, que si había que darle caña pero a lo bestia, que...Y yo me reprimí lo que pude.En parte porque nunca había enculado a nadie. Curioso, porque mis fantasias estaban plagadas de culos abiertos que yo ansiaba explorar: con los dedos, con objetos, con mi polla claro...Tal vez porque tambien lo que viví en mi carrera de metemano se centraba siempre en la zona trasera de los chicos, era dificil palpar paquetes en los recreativos...
El culo abierto de un bombón jugando al futbolín, el obrero mazas agachado con media raja al aire, el motorista que aparca la máquina, el ciclista que reposa de pie delante del sillín de la bici...
Y ahora Jose provocándome a lo loco ( con perdón), con un calor de cojones...Lo comenté a amistades y lo que me decían era lo elemental: Pues si te toca, tócale tú. Y le toqué.
Una tarde de julio, después de las fiestas del Apóstol pasé por el jardín. Llevaba prisa pero ahi estaba él. Me llamó. Acudí. Me mandaba obsesivas miradas al paquete. Me provocaba diciendome algo. Al cabo de un rato me suplicó entre sonrisas que le diese por culo. Le dije que le iba a complacer.Y entramos en un bater. Qué curioso, mis nervios en cualquier situación parecida hubieran impedido que funcionara. Además era la primera vez que le veía su tan elogiado culo. Y era un culazo en toda regla. De una redondez, color y tersura endiabladamente femeninas. Y perdón por la comparación. Otro diría que era un pedazo culo de maricón. Si, vale. Pero él entonces estaba siendo tan femenino (siendo como era en apariencia tan rudo) que mi apreciación tomó aquellos rumbos. Con mi erección y su ojete que era cueva todo discurrió como la seda. Fue breve, para mi gusto. Estar dentro de él era reconfortante, notaba suavidad, no calor abrasivo como muchas veces sentí después..Era todo muy agradable y concupiscente. Pero el final se precipitó por su perversa culpa. Me dijo cariño, más y rómpeme el culo. No lo pude resistiry me corri dentro de él. No sé por qué pero le pedi disculpas. El se quedó a verlas venir. Da igual, respondió. Fue entonces cuando me fijé un poco más en su rostro. Tenía ojos de colocado. Me largué pitando que tenía prisa.
Fue el comienzo de todo. De la relación. Del placer y del dolor. Fue una dulce trampa tal vez que me tendió y de la que en parte no me arrepiento de haber caido. A fin de cuentas con él conocí la plenitud del coito homosexual en su doble juego de activo/pasivo. Un placer de dioses...griegos, pero dioses al fin.
continuará

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