Monday, April 03, 2006

adoración nocturna

por la reverenda madre Lubina Saburia

Little Nemo, ruega por nosotros. The Captain & the kids, rogad por nosotros. Krazy Kat, ruega por nosotros. Pogo, ruega por nosotros. Steve Canyon, ruega por nosotros. Wonder Woman, ruega por nosotros. Tym Tyler, ruega por nosotros. Prince Valiant, ruega por nosotros. Fernando (del Guerrero del Antifaz, su boyfriend de trotes mil), ruega por nosotros. The Spirit, ruega por nosotros. Captain Marvel, ruega por nosotros. Captain America, ruega por nosotros.

Síntesis de una aparición

Acontece siempre que preparo ese particular brevaje a base de hierbas que yo sospecho tienen componentes alucinógenos, pues cada vez que las tomo (en infusiones, basicamente) me traspongo de una manera inaudita. No creo estar obrando de forma indebida, aunque sé por las noticias que me llegan de vez en cuando y a cuenta gotas del exterior que dicha planta está muy perseguida. Al parecer su cultivo es ilegal, pero aqui un buen día creció la semilla, que yo creo que fue nuestro Señor el que la coloco para que nosotras, hermanas descarriadas, la aprovecháramos con la debida precisión y mesura. Pues abusar de sus efectos es malo, como suele acontecer con cualquier forma de overdose indiscriminado. Muchas de mis compañeras carecen de la contención necesaria y asi están, que en tocando a maitines ellas no acuden, permaneciendo en letargo profundo en sus celdas y no las ves hasta bien entrada la tarde. Luego nos hablan de bellisimos sueños con el divino en cielos cerúleos. Yo sé de que hablan, las entiendo pero creo que no obran bien al ahondar en esos estados de trance de manera tan abusiva. La dosis exacta, la justa medida es don que implica inteligencia. Esta noche conseguí como levitar, que no lo fue, pero en ese grado de inconsciencia tan dulce, tan sedante, tan extraordinario, algo en mi hubo que elevose en el vacío. Y como elegida ya, recordé las palabras de San Juan de la Cruz y vi lo que sólo unos pocos vieron de verdad, que fue a nuestro Señor sonriendome desde su altar kodachrome, rodeado de ángeles en posing strap, su aurea iluminada, su rostro bellísimo, indescriptible, su sonrisa demoledora y ancha, su camiseta de sisas marcando pezones, Cristo tetudo de la barroquería de otro siglo. Oh, estos efectos me provocan contracciones que yo no sé si vienen del más allá o de mi cuerpecillo encorvado. Cuando mi mente recobra su natural estado, encuéntrome aturdida, resacosa, embriagada de lo mejor, borracha de fe. Y, lo peor, con ganas fuertes de repetir la experiencia porque es tan intensa y hermosa que mil veces la volvería a vivir y no me cansaría más que lo justito. Aunque dudo que esté viva en esos instantes, a lo mejor he muerto, de manera momentánea eso sí, tan enajenada me pongo. Mientras la planta siga creciendo en el jardincillo de las acacias, la comunicación con el Divino continuará produciéndose por los esquivos terrenos de la prohibición.
AMEN