Wednesday, March 29, 2006

Yo no estuve en el homenaje a Canito

para el saturn

Y sin embargo hoy lo ví. Gracias al ripeo de Javier al que le debo tantas maravillas audiovisuales. El concierto en la Escuela de Caminos, año 1,980, en febrero fue. Han pasado más de veinticinco años de aquello que algún sabelotodo (errando, claro) lo definió como el arranque de la movida madrileña.
Canito, bateria de Tos, el grupo new wave de los hermanos Urquijo (pre-Secretos). Se había matado en un accidente de coche la nochevieja anterior. El tributo lo retransmite en directo la emblemática Onda 2 y en parte las cámaras de TVE para el programa POPGRAMA de Tena y Manrique (guiones y presentación, el resto del equipo van de progres y jipiosos, más cercanos al rrollo y el folk que a las últimas tendencias). Tampoco es que podamos hablar de manifestación de vanguardia al concierto en si. Las variopintas bandas que aparecían iban desde el asunto retro ( Mario Tenia y Los Solitarios, que se marcan un Wipe Out que parecían los Rocking Boys) a la new wave costelliana/Rockpile de los Nacha o Mamá, pasando por la big band teatrera del Zurdo con su Paraiso, casi Tubes o el punkismo de la aún yeyé Alaska acompañada de sus Pegamoides (y por primera vez con teclados y caja de ritmos: debutaba Ana Curra). Lo más olvidable: el tributo de los rollistas Mermelada con su blues malasañero (o boggie, en definición del bisoñoso Manrique) y lo más recordable (para romper en lágrimas): la descarada chuleria y arrogancia de unos efébicos Trastos ya clasificados como "babosos" (sin embargo su directo, pese al penoso sonido, fue electrizante de puro guitarrero).
Casi todos empezaban a despuntar. Nacha Pop estaban a punto de sacar un Lp triunfal e histórico, los Pegamoides iban a fichar en breve por Hispavox y Mamá y Trastos igual (a Trastos terminarían ababosándolos de verdad en CBS con las produciones orquestales de Jorge Alvarez). En cuanto a los protagonistas principales del concierto, los Urquijo se despedían aquella noche de los fans de Tos para inventarse Los Secretos (de hecho fue un directo de transición en donde ya aparecía en el repertorio su inmortal Déjame).
Los Urquijo ninguneaban por entonces el talento de Pegamoides agarrándose en sus críticas a la evidente inoperancia como músicos. Es por ello que los auténticos raros, desplazados de aquella jornada fueran Olvido y compañia (Nacho y sus chapas punkis, Carlitos parapetando su timidez detrás de unas gafas negras: gentileza de Los Modelos) et al. Irrumpe la niña mexicana con breves eruptitos punk para acto seguido ralentizar ligeramente Odio. Repertorio contundente, frenesí que sacude los sentidos. En cuanto al otro "rarito" de la noche, el Zurdo con su troupe de frikies (por alli andaba un neófito Urrutia o Poch) bordaron un repertorio desigual que contenía su emblemático Para Ti, himno generacional o La Estrella de la radio (para Ordovás).
Tena está que se sale en la introducción del programa, parodiando de forma sangrante a los ejecutivos discográficos. Lo malo es que nuestros críticos no gozaban de especial olfato o miras de futuro. Señalaban que Mario Tenia daría mucho que hablar o que Mamá serían lo más y, en cambio, apenas mentan a Nacha Pop como grupo para la posteridad. En ese sentido pusieron simplemente el ojo en el epicentro y dejaron que los niños hicieran sus cosas.
Acabo como empecé, aunque no sean reflexiones mias, que las hizo Rafa Cervera: Quizá aquello no fuera exactamente el nacimiento de la movida madrileña, pero lo que si reflejó aquel concierto fue que la transición española estaba teniendo lugar también en otros ámbitos al márgen de la cultura oficial.

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