Monday, March 20, 2006

vidas trans 4. Maria de la O

por Maricón Martinez

Un par de puntualizaciones

Antes de entrar a escribir sobre esta gran artista primero voy a contestar a una serie de e-mails que recibi esta última semana después de mi homenaje a Madame Arthur. Hubo gente que protestó por meterlo en una historia de las trans. Quejicosas que sois, sé perfectamente que Arthur no fue una operada, era transformista con un punto de travesti. Pero creía necesario en aquel momento que las generaciones actuales debían conocerlo por su importancia dentro del mundo de las variedades. Fueron tantas las oportunidades que dió contratándo en sus espectáculos a esta tribu trans que sería injusto no hablar de él. Del mismo modo prescindiré de muchas que si pasaron por quirófano y que ni me da la gana de dedicarlas una puta linea. Por no considerarlas artistas, y se acabó. De hecho, el otro punto que quería tratar ahora es el de la contaminación de esperpentos ajenos a lo artístico que empezaron a llenar los cabarets entrados los años setenta. Quitaban protagonismo a gente de valía simplemente porque incorporaban a los shows el desnudo integral, cuando no practicaban la prostitución en el mismo local. Eran por la regla general travestis de la calle que se hacían sus buenos dineros en ambas facetas y con mayor tranquilidad a cuenta de las otras. Ni cantaban ni nada. Encima, en las redadas si iban a la comisaria no entraban en la cárcel acusadas de "vagas y maleantes" porque siempre aducían que eran artistas y mostraban sus carnets falsos para demostrarlo. Las verdaderas estrellas, como Maria de la O, eran desplazadas por la moda del integral, y tambien por la incorporación del sexo explicito en determinados locales como el Bagdad, que devino sala porno con el paso de los años.

Maria de la O

Maria de la O fue una maravillosa trans, santanderina de nacimiento pero universal de fama. En los tempranos años sesenta patea unos cuantos teatros en Madrid pero pronto se embarca en la aventura parisina. En el cabaret La Puerta del Sol junto a su inseparable guitarrista borda la inmortal copla, famosa entonces en España por la versión de la trágica Marifé y es el propio guitarrista el que la apodará asi. Maria de la O había nacido para el mundo del espectáculo. Pronto trabajará para madame Arthur y al poco debuta en el Carrousel, tantas veces citado en esta historia. Dos años pasa con las míticas. Le sale otro contrato en Berlin y para alli manda su salero. Cinco años echa en la capital alemana en donde trabajará junto a otra ilustre compañera: la española Dolly Van Doll (que por entonces sólo se llamaba Dolly, como la oveja). Sin embargo tanto frio la salmantina no lo debió aguantar mucho porque cuando pudo cogió las maletas y se plantó de nuevo en España donde la sala Gambrinus le abre las puertas de muy buena gana. Los tejemanejes, los pisotones y zancadillas todo se encontró la "extranjera" Maria al poner la lentejuela en el escenario barcelonés. Igual que pasa en el mundo de la revista, del todo Broadway, igual que pasa en miles de profesiones, una deberá enfrentarse con las envidias, la cizaña, el querer ser más que tu compañera. Eso tambien lo vivió ella. Pero no le importaba, tenía muy claro que no iba de estrella, ni tan siquiera de muñequita de porcelana. Ella iba a cantar. Si cerraba el show, perfecto. sino, pues lo mismo, que las habas iba a comerlas igual. Con Dolly tuvo al respecto más de un rifirafe.Las dos, emigrantes, y fíjate tú. Un par de calvarios para el empresario de turno. De todas formas son muy buenas amigas y sabe reconocer sus valores artísticos, que son muchos. Como a Coccinelle, que sabe mandar en las tablas. O la Capuccine o la pobrecita Lorena Capelli que los antibioticos que tomaba le pasaron a la sangre y quedó, según sus palabras, negra como un tizón.
Años más tarde Gambrinus cierra las puertas, algunos se lo achacan a la mala competencia del Barcelona de noche, y a Maria y al resto las indemnizan. Se va a Valencia contratada por el empresario Rocamora y de alli a recorrer las Españas. En los años ochenta forma parte de una compañia de trans llamada Incógnito. Entra como cantante, que para el strip tease ya están las especialistas ( como mucho te hace un destape light). A ella el tema del desnudo no le hace mucha gracia, si evolucionar es eso, pues bienvenido sea. Lo suyo es otra cosa y lo tiene muy claro. En cuanto al tema de las hormonas piensa que, a la larga, mucha es perjudicial. Y que cuidadito con usar el nombre de estrella en vano. No se es eso por ser más o menos guapa (y ella fue divina, mira sino las fotos), ni por acostarse con el dueño. Los americanos tienen una expresión que seguro compartirá mi amiga Maria de la O. Todo se basa en el something little extra. O se tiene o no se tiene. Y está claro que el que haya visto en un escenario alguna vez a este mujer sabrá que de eso precisamente va sobrada.

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