Monday, March 13, 2006

vidas trans (3). Madame Arthur

por Maricón Martinez

"Transformas las noches del mundo como un personaje de mis films"
"Quisiera plasmarte en el lienzo pero te me
escapas"
"Eres una libélula, eres la machihembra que Goya soñó antes de nacer, eres un cla
vel de España"
(¿Federico Fellini?)

La estirpe de canzonetistas salerosos, entretenedores del clavel reventón y plumíferos de peineta es tan rica, tan extensa... Lo que requiere un hombre para llegar a ser esto es talento para el gracejo, ser feos como un cuerno, saber lucir -sublimando la ridiculez· un vestido de noche, una minifalda que amenace con romper, que el maquillaje sea burdo...Y por descontado que al subirse al escenario se olvide de su pasado y brille como una estrella loca. En España hubo ambiguotes excelsos como Mirko, como Oh Gran Gilbert, como Escamillo ( ¿todavia no conoces, jóven lector, sus interpretaciones de los picantes cuplets de Papitu Santpere como aquel Tuthon Khama faraónico?). Pavlovsky es un digno sucesor de todos los grandes, a pesar de ser argentino y tener más años que Matusalén.
Pues Madame Arthur cojeó del mismo pie, se le vieron todos los plumeros del mundo: que eran alegres y chispeantes como las burbujas del champagne rosé. Fantaseó con su biografía como pocos ( el orujo era su inspiración en estos casos). Y es que cuanto más momia más pendeja. Oh, divina Arthur. Tarrito de las esencias de una belle epoque curtida en el ingenio y la ironía elevada al cuadrado.
Modesto Mangas se llamaba y era salmantino como Farina, y otros grandes del cante. El lo dio, se salió por peteneras y regaló a su fandango unas cuantas alegrias. Medía todo y más: 1,80 de altura, que ya es decir. La nariz era tan quevedesca que nunca la vimos ramplona. Y esa voz, grave como de caverna o taberna, pues el alcohol ayudó lo suyo a que se intuyera aguardentosa. Su voz la volvió una trágica. Esa ronquera fue quejío de amor roto.
Empieza meneando las caderas en su tierra natal mientras se gana sus pocas perras en cafes cantante. Ve a las artistas y las estudia al milímetro. En privado se disfraza de superhembra. Mímesis innata. Tras la mili (que cómo sería) consigue un pasaporte a Paris y alli se vuelve loca. Nace Madame Arthur, se realiza sexualmente. Decía tantas cosas nuestro protagonista. ¿Es cierto que fue boy en la compañia de Celia Gámez?. ¿ En verdad lo desvirgó Burt Lancaster?.¿ Es posible que hiciera sexo los siete dias de la semana y que en la cama la llamaran la leona de Castilla?. ¿Lo del número circense en el que vestido de muñeca se subía a un trapecio fue real o lo soñó?. Claro que si. Todo y más es posible en la mitología emplumada del cabaret de los equívocos.
No fue camino de rosas su carrera, antes bien rosa de espinas que le dio más de una amargura. Siete años estuvo retirado porque entró a servir en casa de un diplomático. Después de comprobar el propio señor cómo estaba el servicio regresa al cabaret donde le va según le pagan. Porque no todos los empresarios pagaban igual. Con algunos sacaba menos actuando que con el descorche, que ya es decir. Pero en el escenario demostraba siempre su valia. Saliendo de hombre o de mujer. Presentando a compañeras o interpretando pasodobles. El Gambrinus, el Bagdad, oh...alli estaban todos. Casi siempre españoles, después vendrían los bombos brasileños y cubanos, por no hablar de las Carrouselas Bambi, Coccinelle o Capucine. Pero al principio aquello era Celtiberia Gay.
"Yo soy una cosa rara. Tengo el cuerpo de Cleopatra y la cara de una jaca cortijana de Alvaro Domecq". Ojalá las actuales drags copiaran de su estilo inimitable y dejarán de una puta vez de dar zancadas y gritar como histéricas. El rollo trans volvería a ser un poquito lo que fue en sus años gloriosos. Va por ti, Arthur de mis amores.

who is who de las fotos
1. Pavlovski, Arthur y Pierrot
2. No es Miss Andrews en "Victor o Victoria", es Madame Arthur sudando arte
3. Luis Sevilla, Salima, Lorena, Pampanini, Mitchell, Arthur, Linda
4. Escenario de la sala Liverpool de Alicante
5. Carlos, Paco España, Dolly, Carlos el Dios de Ebano, Reynaldo...

0 Comments:

Post a Comment

<< Home