Monday, March 06, 2006

vida trans 2: COCCINELLE

por Maricón Martinez

La Cocinelle fue la trans más popular y reconocida del siglo XX. Esto es indiscutible. Es posible que la tal desde sus setenta reconocidos años fantasee también con que fue la primera en pasar por quirófano. Cosa incierta. Pero qué más da. Siendo lo que es, y sobre todo, lo que llegó a ser, se puede permitir el lujo de colgarse las medallas verdaderas o falsas que quiera ( es más, creo que es una obligación por su parte que lo haga). Por pionera, por valiente y por artistaza. Suyo fue el Carrousel de Paris, las pailletes y el marabú. La silicona le sentó como Dios. El cirujano que la trató la dejó estatua glamourosa, de curvas imponentes y acabado perfecto. Un Frankestein hecho mujer que ni la Hammer hubiera cincelado mejor.
Al principio fue niño, claro. Se llamaba Jacques Charles Dufresnoy y tenía más pluma que nadie. Está visto que su identidad era otra y él lo notó a muy temprana edad. A los cuatro años sabía que era diferente. Lo típico: Jacques se sentía Jacqueline. A los veinte ya está cansado de ponerse vestidos, de maquillarse y colocarse zapatos topolino. Le tira el espectáculo y se va introduciendo en los clubs gays de Paris.
Debuta en "Chez Madame Arthur" interpretando un éxito de la divísima de la escena gala Danielle Darrieux perteneciente a la película Premiere rendez-vous. Rubia como era aún deseaba rizarse más el rizo y aclarar el pelo hasta conseguir tonos platinados como las glamour stars del cine norteamericano. Mientras el diario "France Soir" publica un artículo aludiendo a las exitosas noches de la Coccinelle en el pequeño cabaret de Madame Arthur. Se empieza a hablar de ella, y muy seriamente.
Son tiempos duros. Atávicos e intolerantes. Sin embargo la alegre Paris ( Francia en general) denotaba en sus costumbres morales una mayor ligereza. Se respiraba cierta libertad muy en consonancia con la nueva mentalidad rive gauche de los años cincuenta. Pronto saltará al Carrousel. Noche a noche se va forjando su reputación de atracción grandiosa y el tout Paris se entrega a sus encantos ( todavia travestidos).
A finales de los años cincuenta es cuando se pone en manos del doctor Bureau. Los resultados fueron espléndidos. Se logra una armonia tanto interior como exterior que deja a todo el mundo pasmado. Los periodicos franceses airean la noticia de la aparición del primer transexual francés. Y de ahí a comerse el mundo. Coccinelle International Superstar.
Tambien demuestra su reputación de estrella en el terreno del amor. Tres matrimonios la elevan a la categoria de tal, cual una Lana Turner o una Zsa Zsa Gabor. El primero se llamaba Francis. Fue comentado el bodorrio: entrando de Guy Laroche a la iglesia del brazo de su padre. No se había visto algo igual. Al año siguiente ya estaba divorciada. Había sido un fracaso. Quiza por que aquel Francis era una maricona vieja incapaz de satisfacer los apetitos insaciables de nuestra trans favorita. Asi que se vuelca en su trabajo, en sus galas de aqui y en las de allá. Con sus amantes que son siempre jovencitos apetitosos. Y en el escenario conoce al que será su segundo marido: el encantador Mario, nacido en el Paraguay y con el que echará catorce años ( hasta que un cáncer se lo lleva).
Por Francia se suele decir que si no has triunfado en el Olympia no eres nadie ( bueno Luis Mariano lo fue todo, pero en el Chatelet), hasta los Beatles pasaron por la sala parisina (teloneando a Trini Lopez, por cierto) que dirigía Bruno Coquatrix y señora. Pues allí mismo haría su debut Coccinelle, en 1.964. Con el triunfal espectáculo "Cherchez la femme" arrasó unas temporadas. Numerosos bailarines, diferentes tableaux...una revista muy cuidada a todos los níveles en dónde pudo tener su lucimiento personal en exclusiva. El look de la trans seguia siendo despampanante. Su porte marilynesco permanecía intacto (aún cuando la original, pobrecita, la había acabado de palmar). en aquella época cualquier transformista imitaba a Marilyn, fue el disfraz más recurrente. La mejor en Francia: sin duda ésta.
Girando por el mundo a golpes de cadera y vaiven de muslámen llegó a Barcelona de noche y a Gambrinus dónde nos dejó a todas alelás con su profesionalismo. Las mariquitas se desvivían por entrar al camerino de la Coccinelle. Hasta un prometedor Pedrito Olea se rindió a sus encantos. Este joven realizador, recién salido de la Escuela de cine ( ya había fascinado con sus cortos, el Anabel Lee, etc) la convenció para que formara parte del reparto de una de sus primeras películas, "Dias de viejo color". La trans ya había participado en un filme de Blassetti (Nuit d'Europe), en "Interpol Attaque" y sobre todo en un bodrio que respondia al explícito título de "Don Juanes en la costa azul" ( en donde gastaba un imposible look bardotiano muy en consonancia con la época). Al ofrecerle la colaboración Olea, aceptó de muy buena gana. Era un cameo en un guateque algo locatis, intento fallido de hacerse el "Warhol in the Factory" cuando en verdad les quedaba más cerca el "Bofill in the Bocaccio" y sus delirios de grandeza. Coccinelle estuvo opulenta, junto a la Massielona de rebelde sartriana pasándose de emancipada y un Aute filipino con su guitarra creyéndose Dylan en una terraza muy Faubourg Saint Honoré. Ni falta hace decir que lo más moderno del conjunto, nuestra homenajeada.
Coccinelle irradiaba carisma en los sesenta. Fue su mejor momento como artista. Las giras mundiales del Carrousel la llevaban por los cinco continentes. A ella y a sus compañeras: la Bambi, Guilda, Chouchou, La verte...Australia, Canadá, Irán ( donde actuaría para el propio Sha), el Perú ( dónde al parecer actuó en un estadio repleto, causando auténtico furor). Años vertiginosos en los que su maridito Mario no cesa de firmar contratos. Estos a menudo les hacen separarse largas temporadas sobre todo cuando se instala en Alemania durante un período indefinido. El cabaret berlinés le abre las puertas con todo el sentido del mundo. Un dia Mario regresa a su Paraguay natal por cuestiones personales y ya no lo volverá a ver.
Tardará en regresar a su Paris. Será en 1.987. Como buena anciana se pone a escribir libros, a vivir de su pasado y a intentar no cerrarse al amor otoñal. Que me parece extraordinario.
Coccinelle ya sabes que en francés significa mariquita. Esta fue una mariquita ejemplar, toda una lección de superación en un mundo siempre a la contra. Los franceses que tanto cuidan a sus vedettes deberían tener cuando muera en una hornacina aparte a su más excelsa transexual (con permiso de Dalida, aunque creo que esta es egipcia, o italiana, o...)

continuará

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