Saturday, March 11, 2006

The Osmonds en concierto. La pop hysteria '72

Acabo de disfrutar de un concierto de los Osmonds en un dvd muy camp. Sucedía esto que te cuento en 1.972 en el Beat Club de la televisión alemana. Sin duda los chicos sabían estar en un escenario. Practicamente habían nacido en él. Bajo los focos de un plató, bien fuera en el show de Andy Williams o el de Jerry Lewis, se desenvolvían a las mil maravillas.
En este concierto se puede decir que vivían su etapa dulce. La Osmondmanía atravesaba su momento más caliente. Aquello fue universal. Las comparaciones con los Jackson Five eran inevitables y no del todo descabelladas. Hermanitos que llevaban el ritmo en las venas y con carreras paralelas en el tiempo...La prensa en vez de distanciarlos los enfrentaba con polémicas del tipo: Desde que los Osmonds están arriba los Jackson Five han volado.
Para redondear más la copia los blanquitos nutrían sus discos de soul sudoroso (mirándo siempre más a Detroit que a Memphis), las coreografías eran similares, la estrella en ambos casos era el cachorro del clan. Donny contra Michael...uhmm. Combate de efebos.A no ser porque la familia Osmond eran como conejos: se multiplicaban de forma pasmosa. En este directo presentan al retaco Jimmy, que no debía tener de aquella más de cinco años. Un pequeño monstruo cuellicorto que se atreve con el primer Elvis. Ya en las indumentarias parece que desean aclararnos su admiración por el Rey. Llevan unos modelitos blancos a imitación del célebre traje que lució en Las Vegas.
En cuanto al repertorio está todo lo que hacían por entonces: música de baile que de aquella era el soul o el funky (Dance to the music, I can't stop...), pop chiclé con aires glam ( Hold her tight, Yo yo) , rock machaca liofilizado ( Crazy horses; este tema es brutal. Todo heavy de buen corazón debería tenerlo grabado en casette, tan siquiera) y revivalismo de la escuela high school o Brill Building ( Puppy love, Why, Sweet and innocent). En este último apartado siempre se lucía el adorable Donny. Su adolescencia infinita brilló bien alta en el BEAT CLUB 72.
Desde luego que los Osmonds pese a su carga copiona y horterez visual eran un respiradero dentro de la música popular de su tiempo, perdida en los laberintos farragosos y embarulladores del rock progresivo o sinfónico. El oxígeno más comercial lo traían gentes como ellos, o similares como Chicory Trip, Kincaide, The Rubettes y sin duda los Bay City Rollers.
Puede que de la evolución de este tipo de agrupaciones surgieran luego los actuales Backstreet Boys y demás fenómeno boysband. Pero yo me quedo con estos, que en directo eran la bomba. Ese sudar los siete sudores de la pandilla dentro de esos pantalones inmaculados y ceñiditos (como sólo se ceñían en los setenta) favorecían para el deleite de fans que les vieramos con anteojos aquellas marquitas de los gayumbos. Lo que suponía un valor añadido para terminar de chiflarnos.

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