Wednesday, March 29, 2006

Macisterotique

No es tan fácil romper la amistad cuando se sustenta en bases firmes. Empiezo con las verdades del barquero, lo sé, pero es que muchas veces me olvido de lo obvio, sobre todo cuando me suelo perder en laberintos farragosos e inútiles. Dale vueltas a la cabeza y ya verás lo que pasa: terminas por no saber distinguir entre el dia y la noche. Como la amistad es una cosa muy seria, si es verdadera, no pueden romperse vínculos asi como asi. Siempre debe haber por medio, para cuidarla, un respeto por el otro. Sino nada.
Jose III le da importancia al hecho este. Asi que cuando saca un poco de tiempo aparece por casa. Lo hizo la pasada semana y lo ha vuelto a hacer este lunes. Consiguió la pasada un trabajillo en la capital y el jueves se presentó aqui para una visita que quería ser de médico y termino siendo de cirujano. Dos horitas le retuve (ya me dice: no sé cómo hago que cuando vengo aquí se me pasa el tiempo volando. Lo repite tanto que lo que al principio sonaba a cumplido precioso ahora ya es monótona frase hecha). Venía sucio, es evidente que no hicimos el amor, nos apretujamos un poco. Me decía que ahí no le tocara que iba manchado o en este otro sitio tampoco, que la escayola ensucia mucho. Como me daba igual me aclaró muy serio que tenía que ser más cuidadoso.Ya, pero después de casi quince dias de no catarlo ¿quién para esta mano..?.
Anteayer fue un derroche de muchachada en la vida macisteña. A las tres y media yo en la parada del bus, con la idea fija de que no llegaría en el autobus esa tarde tampoco Jose II. Pues vino, bajada triunfal. Primavera que paquete altera. Qué bien le quedaba el chandal. Vamos para casa. No me extraña que no dejase transcurrir en esta ocasión dos meses, porque el último polvo fue tan morboso, tan sensacional...La ruta de la parada hasta esta habitación (tres minutos lleva) la recuerdo como excitante hasta lo irracional. En el ascensor no puedo reprimirme y me arrodillo frente a él. Lo bueno de este chorbo es que no tiene miedo a nada, se baja de bragueta. Vivo en un segundo piso y ni aperitivo fue aquello. En casa, el polvo. No duran nada. Pero por primera vez cato culo, quiero decir que le comí el traserazo, que andaba yo muy falto de eso. Venía tan duchadito que casi no sabía a nada. Pero es ideal. Peludo en su justa medida, en el ojete casi no hay vello, sólo hay un poco en las nalgas. Las tiene firmes, de jugar al calcio fijo, aunque ande un poco sobrado de peso, casi nada. Su polla funciona a las mil maravillas. Cambiamos de postura, se viene con facilidad asi que trato de distraerlo un poco, no como me hace Jose III a mi, que me provoca el dolor para que no me corra todavía. Simplemente me la saco y le digo que espere algo más. Mientras, oigo los ronquidos de mi madre ( y mi madre bien, gracias).
Hora y pico más tarde viene Jose III, vamos, mi novio. Esa jornada no curraba más y pasa a verme. Estupendo, unos dias nada y otros todo. Me echo a sus brazos y le digo cosas melosas que le hacen verme como una chavala de pueblo de esas romántico /calentorras, le gusta. Al poco le llama al móvil el jefe: tiene que descargar material de obra. Vamos los dos. Intento coger un saquito y me deslomo. El puede con todo ( él es el verdadero Maciste). Después de más de cien saquitos en menos de una hora nos vamos de nuevo a casa. No es dia de paseos ni de compras porque aparte ambos tenemos ya poco dinero. En el hogar, intimidad y pelis porno. No hay polvo, aunque yo lo fuerze. No quiere. Viene sucio, tengo que ser más cuidadoso, bla, bla, bla. Eso no me hace sufrir, yo ya había descargado mi material. Lo retengo lo que puedo, y nos juramos amistad eterna entre imágenes de coprofagia repugnante y porno japonés curiosísimo.

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