Wednesday, March 15, 2006

Maciste enseña los dientes

Ay, que ya me lo decía siempre mi vieja: Filliño, cuida la boca. Que es el tesoro más grande que tiene uno. Yo esto nunca lo entendí del todo. Aunque cuando miraba en las películas a los astros con aquellas sonrisas tan bonitas, los dientes tan blancos pues me daba cuenta que si el dia de mañana quería triunfar en el cine debería conservar lo primera una dentadura impecable. Pero...mira tú por dónde que al final no resulté ser estrella de cine. Y en cuanto a mis piños, pues la cosa va a menos. En su declinar.
Hoy he madrugado y me he ido a hacerme unas placas al ambulatorio. Han cambiado el aparato de rayos, se están modernizando. Tuve que morder algo y enseñar bien los dientes para que salieran bien. Espero diez minutos y con las radiografias me voy a la odontóloga del seguro. Hay poca gente. Dos chinas bien guapas traen a su pequeña manga girl para que la mire la especialista. Hay un maricón que no me quita ojos. Paso, estoy harto de la peñita del ambiente. Me atienden enseguida. Me ponen las placas a trasluz y me veo horrible. ¿Ha contagiado a la de al lado?, pregunto yo todo erudito. La doctora no me dice nada. Me saca una aguja enorme con la anestesia y me la clava la muy hija de puta, que me dio un dolor que ya pudo avisar. Me empecé a retorcer en el diván ese hasta que me gritó:¡quieto, que sino no hace efecto!. Le pedí disculpas pero que a mi efecto me había hecho un montón, es que pensé que ya empezaba a sacar raices y puntas. De nuevo me pincha por otro lado, más anestesia. Me estoy tranquilito. Estas del seguro son capaces de cualquier cosa con tal de salir a tomar un cafe cuanto antes. Pues nada, que abandono el quirófano y me pongo otra vez en la salita de espera a que se me duerma la boca. Ahora van las chinas, sólo pasa la niña que grita en su idioma, las chicas afuera sueltan risas modositas y yo me empiezo a apelmazar. De pronto llega un efebo, está rico, va en chandal. Se agacha para atarse los basquines y le veo un poco por atrás los gayumbos. Me relajo un chisco pero el otro maricón revolotea como un plomo, debe de estar esperando al médico de las neuras. Sale la chinita con un chupa chup en la boca, no creo que sea muy sano eso. Ahora voy yo de nuevo. Estoy para que me den de hostias, totalmente insensible a nivel oral: me ponen delante la minga de Jason Adonis y ni abrir la boca podría. Pero abrirla tengo que abrirla. Sólo espero que no me vengan malos pensamientos mientras se realiza el sacrificio. No sé, algo tipo las imágenes de la tortura de Marathon Man o similares. Pero tengo suerte, ni tres minutos le lleva a la profesional ir arrancando la pieza que se mueve y las cuatro raices. Noto como van cayendo por entre las encias, el olor es nauseabundo. Lo escupo todo con sangre y se acaba la función. Ya me puedo marchar, la dentista me regala unas gasas y la radiografia. Cuando sea famoso se la venderé a algun paparazzi, aún sacaría algo, digo yo. Como actualmente veo poco probable el poder llegar a ser una chica Pepe Navarro me consuelo mirando mis muelas mientras hago a su cuenta planes de futuro.
Mientras te escribo sigo escupiendo sangre. Tengo aqui al lado una escupidera preciosa que utilizaba hace un par de años para mis experimentos sexuales con el chapero y ahí van a dar los lapos. Me gusta verlos tan espesos y sanguinolentos, me da la sensación de ser la Bohéme in person, y Rocio Jurado también.
Al pasar por el blog me alegra una enormidad encontrar el comentario de mi buena glú. Su reaparición me ha colmado de dicha. Prometo pasarme por ese manantial para radiotreseros que tan bien me lo pintas (aunque a tu blog ya he ido unas cuantas veces más). El estilo del comentario me ha subido los ánimos, asi se venden las fantasías, si señora. Y qué voy a decir de Esteban, que se sale ya últimamente con sus elaborados textos. Eres una competencia jodida, chico. Escribes muy bien (con esto me refiero a que escribes desde la sinceridad y eso se nota) y no paro de aprender contigo, porque mis escritos en tanto que parten de una única persona resultan tan egocéntricos que al final termino conociendome la hostia, si; pero a mi no me aportan nada nuevo.
Gracias a ambos por hacerme los dias de marzo más livianos. Porque todo parece haberse vuelto del revés, en mi contra. El domingo pasado Jose me llama para decirme que no va a venir, su madre se ha caido trabajando en el campo y se ha roto un brazo. Como lo oyes, no es coña. También tiene el brazo inyesado. Cuando me lo contó lo primero que dije, yo siempre egoista, fue: ¿y ahora que va a ser de mi?. Tiene para dos meses, asi que le vuelvo a machacar: o sea que en dos meses yo a ti no te veo el pelo. ¿Quién ha dicho eso, joder?(se enfadó un poco). Vale, vale. Pero estamos en la misma situación, hay que limpiarlas, vestirlas, hacer la casa. Y él está tan lejos...Y pensar que en la calle ya es primavera, que hace un calorcito como para andar ya en bragas, que los chicos ya lucen brazos (hoy le he visto a un adolescente sublime su manojo de pelos en las piernas)...no le veo una salida a esto. El próximo domingo es San Jose, le rogué que hiciera lo posible por venir a la ciudad. De todas formas hoy voy a verlo al hospital, tiene revisión su madre en el reumatólogo. A las cuatro me planto ahí como me llamo Maciste Betanzos Bahamonde. He comprado unas trufas para que vayan comiendo en el viaje de regreso. Y si he de fingir para entrar en el centro de salud dolores horribles, pues los fingo. Bueno, hala, que me voy a hacer la comida que ya son horas. Aunque no sé cómo voy a comer con esta boca que me han dejado... ¿Te has fijado bien en las fotos?.

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