Friday, March 17, 2006

Fantasmas de medianoche

TOR JOHNSON (1.903-1.971)

Un auténtico brutote era este fantasma inolvidable para los habituales del programa Mystery Science Theater 3000. Uno de los más representativos de un cine cutre, por no decir miserable que dio auténticas perlas falsas en la década de los años cincuenta. Hablaba de él en el anterior post de esta serie, cuando aludía al hecho de compartir reparto con la suprema Vampira en los inventos desquiciantes de Ed Wood. Y ya ha llegado el momento de dedicarle unas lineas al ogro en cuestión.
Peso pesado de la lucha libre, es posible que si hubiera nacido en el Japón hubiera sido una estrellona del deporte del sumo. Como nació en Occidente pudo emplear sus volúmenes en la lucha libre. De su Suecia natal parte en los años treinta a los Estados Unidos y alli se instala para emprender su fulgurante carrera en diferentes torneos en su especialidad. Se le apoda el Angel Sueco. La sóla presencia del mazas impresiona hasta el punto que algún jerifalte de los estudios cinematográficos se fija en él y le va introduciendo en pequeños papelitos en películas sin relevancia alguna. Normalmente se interpretaba a si mismo o representaba un prototipo de fuerza bruta que no distaba mucho de las características previas de un Maciste épico, solo que sin su carga de heroicidad e historicismo intrínseco. Además tendía ya a los papeles de villano con algo de mastuerzo. Era un físico el suyo que lo condicionó por completo. Un animal en pantalla, quiza el más feo del mundo. Junto con Rondo Hatton representa la anomalía y la deformidad tal como la entendieron (esto es: de manera peyorativa y vejatoria) los mandamases de Hollywood. Ellos, freaks que con un simple bofetón podrían destrozar a cualquier pérfido guionista.
Su debut viene de manos de un maravilloso, en su socarroneria, cómico llamado W.C.Fields. Estamos en 1.933. Entre esa década y la siguiente apenas participa en una decena de películas, ninguna especialmente resaltable. A no ser Sudán (45), que fue el final del dominio orientalista de Maria Montez, la peor de la serie arábiga; y un Road to...de la Lamour y el Bob Hope en donde viajaban a Rio de Janeiro, siempre en política de buena vecindad. Mi seboso fantasma tambien inquieta lo justito junto al fantasma de Canterville (en 1.944) y se inmiscuye en una película digamos "seria" del tándem Hepburn / Tracy: State of Union. Todos estos trabajos breves los compagina con su faceta deportiva de la que se retirará al comenzar los años cincuenta. Es entonces cuando conoce al loquísimo Ed Wood que lo ve idóneo para sus inventos paranormales.
Con el paso de los años no sólo se ha demostrado que Wood Jr. fue el peor director de cine del mundo, sino que además fue el más aburrido, junto a Marguerite Duras. El chusquismo, la cutrez sin gracia, la falta de una mínima planificación, el propio reparto, que a veces incluía nombres legendarios pero que ya habían sido derrotados por el tiempo ( Lugosi, por supuesto) favorecen mi aseveración, por más que los del fantastique lo tengan en palmitas. A mi Ed Wood me gusta en Glen or Glenda y en su posterior incursión en la pornografía esotérica (?). Admirar el conjunto de su obra es sólo echar leña al fuego que en modo alguno procede.
Tor Johnson fue más protagonista con él que con ningún otro. Su aspecto de descerebrado, por no llamarle subnormal en revisiones actuales produce en el espectador un ánimo de doloroso patetismo que le hace flaco favor a su mini mito. Desde luego más allá de su apariencia no estamos ante una personalidad potente. Es por ello que no tuvo en ningun momento que pasar por un cursillo rápido del Actor's Studio para bordar unos papeles que, sospechosamente, siempre caminaban por la senda de los débiles mentales. Lobotomizados, los más. Y entonces nace Lobo, el personaje que más repitió en la gran, e incluso pequeña pantalla.
Su primer Lobo sale en Bride of the monster (55). Era el ayudante del mad doctor Lugosi. Hacía sufrir la tira a la guapa Loretta King mientras intentaba todo lo posible acercarse en gestos al inmortal Frankenstein de Karloff. Volvería a ser Lobo en Night of ghouls (59) donde coincidiría de nuevo con Vampira, la dama sexy del tonto clásico de ese mismo año Plan Nine from outer space. En esta última era un policia que muere asesinado por la Nurmi pero vuelve a la vida zombiesco gracias a unos señores que dicen venir del espacio exterior. Tuvo que pronunciar unas cuantas frases en inglés lo que al parecer le fue complicadísimo. Con todo pudo resolver este grave handicap con unos cuantos gruñidos, verdadero suplicio para el traductor de subtítulos.
El cine serio volvía a contar con él de vez en cuando. Por ejemplo tuvo cabida en el ambiente circense y de barraca de feria del Houdini de Tony Curtis y en las praderas repletas de trinos y gorjeos de Carousel (56). En The Black sleep (56) compartió reparto con nombres de oro del fantástico Universal como Rathbone, Carradine, Lugosi y Chaney Jr. Todos tristes, todos cuesta abajo.
Tor Johnson fue un monstruo torpón que utilizaba una única mano para estrangular a sus rivales o víctimas. No era una ciatura gótica, era un wrestler sobremaquillado dispuesto a demostrar mediante fuerza bruta la técnica ejecutora que había adquirido en tantos años en el ring. Y eso se notaba siempre. Su última película fue El monstruo de Yucca Flats (61), sencillamente tan rídicula y horrible como las anteriores, o más si cabe.
En su vida privada no hubo ningun escándalo que reseñar. De su matrimonio nació Karl que también apareció ocasionalmente con su padre en cintas como The Unearthly y Orgy of the dead. El chaval no siguió la carrera de actor, se hizo poli en California . Murió en 1.993.
En cuanto a su papa acostumbraba a beber grandes cantidades de cerveza en las pausas de los rodajes y siempre iba acompañado de una bacenilla y una cánula porque le gustaba hacerse lavativas cada dos por tres.
Como personaje peculiar y bizarro Tor Johnson, "Big" Tor Johnson tenía que estar a cojones en mi galeria de monstruos. Su careta es la más recurrente en las noches de Halloween de los USA. Alli hasta su siniestra figura se hizo comic un buen dia.
Pero aun asi siempre me pasa algo curioso cuando presencio sus viejas apariciones, y es que no puedo evitar que despierte este hombre en mi una sensación de tristeza y patetismo que no me suele suceder con otros grandes divos del cine de terror ( ni tan siquiera con los momentos más decadentes de maestros del género: un Lugosi o un Karlof). Si acaso ese mal rollo sólo tenga su equivalente cuando veo a los monstruos de feria. Sintomático.

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