Sunday, March 05, 2006

Dirigido por...fa: Saslavsky y La Corona Negra ( Suevia surreal)

La evolución del argentino Saslavsky hacia un tipo de cine comercial en nuestro pais, a partir de los años cincuenta, tiende a restarle valor como autor referencial desde el punto de vista de la crítica. Por descontado que "El balcón de la luna" hizo el ridículo al ser presentado en festivales internacionales, dando una vez más España la nota del "olé" y el "ozú" en momentos que paralelo a lo más popular también iba emergiendo el nuevo cine de Picazo y Saura. Aquel balcón de la luna al servicio de tres folclóricas de la envergadura de Lola Flores, Paquita Rico y Carmen Sevilla, a la greña por figurar cada una de primera en el reparto ( solucionándose todo poniéndolas en aspa, en un detalle tan surrealista como el burro sobre el piano de Buñuel) no podía redimirse ni aunque le buscáramos concomitancias con "Las Girls" de Cukor. Había suficiente tercermundismo como para dejarlo mejor en casita, antes de andar exhibiéndolo en el extranjero ( por dónde campaba Dreyer y Bresson).
Sin embargo no siempre Saslavsky fue tributario de un kitsch de pandereta. Cuando empezó, en su Argentina natal, despertaría buenas esperanzas como jóven realizador con inquietudes artísticas y sociales ( tímidas, pero que estaban ahí). Junto a Soffici y Demayre formó el triunvirato de directores que dieron esplendor al cine continental ( por lo menos hasta que éste fue desplazado por el poderío mexicano en los años cuarenta). Su "Puerta cerrada", protagonizada por doña Liber venía a sumarse a la corriente realista de "Prisioneros de la tierra" ( la gran película de Mario Soffici). E incluso a mediados de los años cuarenta, es de elogiar su contribución a la obra calderoniana con la adaptación de "La dama duende", donde llegaron a colaborar de guionistas unos recién exiliados Alberti y Maria Teresa León. Pese a todo, su servilismo al star system local dejaba entrever por dónde irían encaminados sus futuros pasos. La dama era Delia Garcés.
Instalado ya en España, dejará la que es su mejor película en 1.950. Parte de una idea de Cocteau en la que trabajará junto al gran Miguel Mihura. Asi nace "La Corona Negra". Un filme maldito dentro de la cinematografia en lengua española. Incomprendido por crítica y público en su momento, pero visto hoy verdadera droga para los sentidos.La productora SUEVIA Films debió perder bastante dinero con ella puesto que se filmó en el extranjero con grandes figuras del cine internacional.
Es una película extraña, envuelta en una atmósfera enrarecida y embriagadora. Todo es desconcertante en "La corona negra". Hay un halo opresivo de mal sueño, de pesadilla, de pérdida del sentido temporal y físico que desconcierta tanto al espectador como lo hace a la protagonista: una diosa llamada Maria Felix. Y el halo lo invade todo. Ya el arranque es brutal, sin nada que envidiar a la imaginería de un Buñuel. Bandadas de cuervos formando al vuelo un círculo que visto desde abajo parece una corona negra, símbolo del mal fario y la muerte. Cortejo exterminador. De la tierra surgen brazos de cadáveres que amenazan con salir al exterior ( Polanski en "Repulsión" no inventó nada, eso ya estaba en Orfeo, y aqui claro), aterrorizando la obnuvilada pero culpable conciencia de la protagonista. Maria Felix asesinó a su marido. Estaban en trámites de divorcio puesto que su infidelidad con Gassman había sido descubierta por el esposo. Lo que menos deseaba era divorciarse pues asi perdería todo el caudal del rico marido: sobre todo sus joyas. A causa de un accidente ella pierde la memoria tras asesinarle, recayendo las culpas del crimen en el chulesco amante. La Felix deambula por Tánger sonambúlica e hierática ( ella, que siempre fue una esfinge de perdición). La amnesia le hace comportarse como una loca sin identidad concreta. Sin pasado ni futuro. El tiempo transcurre lento, indefinido, en un Africa de zocos como rara vez se vio en nuestro cine. Aparece Rosanno Brazzi, que la conoce y que está perdidamente enamorado de ella. Pero ella es reticente a su ayuda. Empieza a tener recuerdos difusos. Las tijeras le dan que pensar. Las tijeras le obsesionan. Y el enano chivato, amigo de Gassman le trae por la calle de la amargura. La incorporación del enano en el filme se presenta prometedora. Es una figura anómala, que inquieta, que encaja bien en el terreno del surrealismo. Pero a la larga el individuo decepciona, se hace pesadísimo. Se inmiscuye en secuencias en dónde la pasión desbocada entre la Felix y el reaparecido amante se bastan por si solas para cautivar al espectador. La pasión loca también forma parte del meollo cocteauiano. Es esencia Cocteau. Por el lado de los secundarios están mucho mejor las brujas Caba Alba y Antonia Plana. Supersticiosas y a su modo representantes del sentir popular español. Es inevitable, pero el pintoresquismo está ahí. Asi lo vió un argentino.
Hay una escena maravillosa dentro del cabaret. Se respira pecado y vicio. Hay humo, coristas y torch songs, moros nada fiables...está muy bien filmada. Los juegos de miradas, los ojos espiados de la Felix...Es cine negro espléndido. Y el final trágico con la dama loca abrazada al cadaver del único hombre que amó un poco. Porque lo que más amó en esta vida fue el lujo, fueron las joyas perdidas para siempre en el féretro del marido. Asi acaba "La corona negra", aureolando la testa excelsa de una diosa arrodillada ( traida por don Cesáreo de Mexico y a punto de emprender su periplo de adoración por la vieja Europa).

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