Saturday, March 04, 2006

Album de cromos " Sueños de juventud ". Cromo nº 9: DEAN STOCKWELL ( niño de culto )

Encuentro páginas cariñosas en internet dedicadas a este maravilloso actor de Hollywood que en el momento de fallecer llevaba sesenta años de carrera en el medio. Fue un niño prodigio en verdad atípico, sin nada que ver con los de su generación. El no cantaba ni bailaba (ni siquiera lo hizo en Levando anclas donde lo hacía hasta el ratón Jerry). Pero sabía transmitir al público adulto sensaciones que tienen mucho que ver con anómalos estados de ánimo. En esto fue único. Una de sus primeras películas fue un canto poético a la diversidad, a la diferencia y de cómo esta puede ser transmisora de un mensaje de esperanza en pos de un mundo mejor. Hablo de "El muchacho de los cabellos verdes" (1.948, Joseph Losey), un título de culto, o si prefieres maldito de un cineasta que empezaba así su carrera de colecciones malditas. La vivacidad y profunda ternura de ese mensajero de los buenos sentimientos clavó en la retina del aficionado sensible todo su poderío mágico. Lástima que el filme haya envejecido tanto, su ingenuidad no hay por donde cogerla. Sólo se salva él. El niño Dean se transformaría en algo parecido a un cult baby. Y asi lo seguimos viendo por muchos años más. Desde esta hasta sus intervenciones en filmes de Lynch ( Paris Texas, Blue Velvet) iría jalonando una filmografía con sabios retazos de enigma. No es una afirmación poeticamente vacía. Es cierta. Al crecer Stockwell fue una turbadora mezcla entre James Dean y Anthony Perkins con ese "algo" que sólo poseía él: un talento que parecía venir de los más oscuros lugares del alma.
Empezó en Broadway trabajando con su hermano Guy. Pronto pasa al cine de la mano de los hoy olvidados gansos Abbot y Costello. Tenía cinco años. Fisicamente no me duelen prendas en decir que era mi crio ideal. En el instinto pedófilo que he ido desarrollando a lo largo del tiempo puedo afirmar que en los rasgos faciales de Dean se encuentra el prototipo perfecto de mi filia imperdonable. Con riesgo de que la policia se me eche encima, que me da igual. Cosas he visto peores.
Cuando en 1.950 hizo de Kim, la emblemática creación del nacionalista Kypling iba de tercero en cartel. La estrella era un ya emprendiendo el ocaso Errol Flynn. Sin embargo la película es el niño, exclusivamente el niño. Un tunante delicioso, que sin llegar a las acrobacias del atlético Sabu se maneja a las mil maravillas por los paisajes excelsos de la India colonial. Fantasea el pederasta a la hora de ver juntos al maduro heroe de mil batallas junto al cachorrito algo regordete. Sobre todo mientras lee la biografía no autorizada del gran Errol en la que se desmenuzan gustos menoreros, fiestitas bi...uno no puede hacer más que pensar cosas bonitas de encuentros protectores entre ambos . Eratos y erómano en pos de la aventura exótica. Y que la bellísima June Duprez entre tanto se drogue con el technicolor supremo, aquí con esencias de incienso de cachemira. Kim de la India es un referente generacional para los hoy sesentones. ¿De culto?, claro: sale Dean Stockwell.
El paso de la niñez a la adolescencia no supuso demasiados problemas en la carrera del talentoso jóven. Su aspecto físico no había sufrido excesivas alteraciones. Seguía siendo hermoso, más si cabe. Y esta belleza, y su poder para fascinar la puso al servicio de lo turbulento y de lo mórbido en un filme memorable de Richard Fleischer llamado Compulsión. Aún no había estallado el fenómeno Norman Bates cuando Stockwell se entretenía ya de psycho killer. El argumento se basaba en un hecho real acaecido en los años veinte: el pacto entre dos amigos para asesinar a un niño inocente en nombre de una supuesta superioridad intelectual y moral. Un refinado juego que ya había practicado el propio Hitchcock en "La soga". El reparto se ajustaba a la perfección a la boga de cine de adolescentes de finales de los años cincuenta. El amigo de Dean era Bradford Dillman, verdadero "cerebro" del crimen.
A principios de los años sesenta se enfrenta a un texto de prestigio y de envergadura literaria como es El largo viaje del dia hacia la noche de O'Neill que llevó a la gran pantalla el primerizo Lumet ( experto en dramas intensos con evidente factura televisiva). Se juntó con la infinita Kate Hepburn y con Jason Robards y estuvo magistral. A mi es que me gusta mucho el teatro filmado. El blanco y negro opresivo, el texto alambicado y la claustrofilia. Los numeritos de actor y el desmadre pasado de rosca. Y en el filme había momentos de todo ello y sobre todo momentos para el lucimiento del elenco completo. Fue un gran fracaso comercial.
En aquella época Stockwell se casa con la sensible Millie Perkins que había sido una Ana Frank ideal. El matrimonio duró cuatro años. En la década pop formaría parte del reparto de una típica peli de tripis, hippismo mal entendido y psicodelia moralista. Algo asi era Psych Out en dónde aparecía con peluca y muy ligón en la comuna. Salía Susan Strasberg, gran actriz, aqui sordomuda que lo arrolla en su coche, por que es que, claro, conducir bajo los efectos psicotrópicos es harto peligroso.
En este album de cromos mi aproximación a la carrera de estos muchachos debe concluir justo cuando su juventud se apaga. Asi que aqui lo dejo. Stockwell pese a su talento y belleza nunca fue una gran estrella. Su temperamento escurridizo y algo dejado tal vez motivaron este hecho. Es posible que él tampoco deseara ser una gran luminaria. Infinidad de veces se equivocó aceptando papeles que no estaban a su altura pero a los que se entregaba con toda la convicción del mundo. Y eso ya es un gran mérito. Queda para el cinéfilo la posibilidad de disfrutar de sus interpretaciones primeras, de las fotos que hay por la red, de la especial mirada con la que me enamoró en sus momentos más technicolor. Fue Kim, en nombre de la aventura.

1 Comments:

Blogger Esteban said...

Maciste, creo que has matado a Dean Stockwell antes de tiempo. El sigue vivo y coleando; puedes consultarlo en IMDB.com
Coincido contigo en todo lo que dices sobre este actor; creo que un poco del resumen de su modo de ser y hacer lo realiza con Coppola en la película de "Tucker", cuando interpreta al personaje más rara avis de todos: Howard Huges.
Me gustaría si pedirte una cosa, ¿PARA CUÁNDO UN ESPECIAL SOBRE FREDDIE BARTHOLOMEW?

3:58 AM  

Post a Comment

<< Home