Monday, March 27, 2006

adoración nocturna

por la reverenda madre Lubina Saburia

Max Ernst,
ruega por nosotros. Max Aub, ruega por nosotros. Victor de Vasarely, ruega por nosotros. Jock Sturges, ruega por nosotros. Paul Foster, ruega por nosotros. Tom O'Horgan, ruega por nosotros. Duane Michals, ruega por nosotros. Mariano Fortuny y Madrazo, ruega por nostros. Patty D'Arbanville, ruega por nosotros. T.A. Steinlen, ruega por nosotros.

ORANDO DESDE MI CELDA
Son cilicios los que soporto, no creo ser santa, ni tampoco rezo tanto como debiera. Pero ¿ es acaso lo que veo, esta sangre, estas llagas que no sé cómo ni de donde vinieron fuente de mi más torturada imaginación?. El que no haya dicho nada a las demás hermanas no significa otra cosa que arrobo y humildad, que no quiero guardar para mí anuncios divinos que no me pertenecen por merecimientos propios. Mas esta sangre que brota acelerada de mis palmas es signo sobrenatural, no puede ser otra cosa, pues nunca he padecido de hemorragias ni de extraños males que un curandero no supiese diagnosticar. Entonces, si lo veo claro, si el señor me ha mandado una señal tan evidente ¿ por qué no me atrevo a comunicárselo a nadie y me lo guardo en mi interior más proceloso?. Oh, cúan grande es tu poder, amo mío. Que esta sustancia de vida que recorre venas, es dulce y no viene acompañada de escozor, es fértil líquido de entrañas de santa que me pertenecen a mi sóla, desde ahora y por tu magnánima bondad. Gracias, gracias, y mil veces clamo gracias que nadie oirá salvo Tú, a quien entrego mi cuerpo en ofrenda para lo que te sea menester. Y cuando caiga agotada por la pérdida hematológica y quede sin el sentido de los humanos, entonces haz de mi lo que quieras, pues mío no hay nada en este mundo, nada me dejo, todo a tí te pertenece. Y si tienes a bien llevarme al lado de tus santos, yo gustosa andaré el camino con mis piececitos machacados por el dolor de estos clavos que me atenazan. Salvada ya estoy, esta es la muestra.
AMEN