Monday, February 27, 2006

vida trans 1

Maricón Martinez hace lista de amigas y compañeras del pasado trans
* nota del responsable de este blog: ruego disculpes a nuestro colaborador por erratas, pérdidas de memoria y pequeños lapsus gramaticales. Martinez lleva tres noches sin dormir


Ahora cuando vemos a la Carmen de Mairena saliendo por Crónicas Marcianas o protagonizando videos porno infumables la gente jóven suele reirse de ella, con ese alejamiento que provoca el efecto de considerarla bicho raro, o friki, como dicen los entendidos. Sin embargo, mi querida Carmen es toda una superviviente de la noche golfa barcelonesa. Desde cría pateando antros, algunos míticos para los conocedores como la Bodega Apolo, la Bohemia o el Barcelona de Noche. La época de los años cincuenta en la que los travestis se llamaban transformistas. Y no es que se confundieran los términos. Es que era así. Las operaciones vendrían luego, casi todas en la clandestinidad. Las referencias de divinas operadas venían del extranjero ( la Jorgensen sin duda puso la pica en Flandes), pero sobre todo, fue desde Paris con el Carrousel dónde se congregaron mayor cantidad de trans de calidad excelsa. Mientras, mi Carmencita de Mairena antes Miguelin, hacía sus pinitos con Mirko, antañón transformista y celebridad pionera en su género.
¿Fue Mirko el que estrenó la copla "Ojos verdes"?. Puede ser, el lo contaba siempre. La leyenda supera la realidad en tantos casos similares que conviene que nos la creamos a pies juntillas. La mayoría de los gays de aquel entonces sufrimos la cárcel por que si. Porque les salia de los cojones a los que mandaban en aquella repugnante dictadura que consideraba a media España su enemiga. ¿ Qué nos quedaba entonces a los maricones?. Padecer muy directamente su sistema represivo , capaz de infernar un montón de vidas por el mero hecho de haber nacido diferentes. Sin embargo, ni Carmen, ni Maria de la O, ni el señor Arthur, ni yo mismo nos achantamos ante su pútrida conducta de maleantes. Ellos si que eran los delincuentes, capaces de joderle los dias al gran Miguel de Molina, o yo que sé. No creo ser una superviviente pero lo que han pasado estas carnes no se lo deseo a nadie.
Afortunadamente nos refugiábamos todas en el mundo del espectáculo, que ahí había tela. No todas eran artistas, qué va. Lo que más había era cancaneo mezclado con los intelectuales snobs y gentes del cine que si no entendían les faltaba un cuarto de hora para hacerlo. El Molino era garantía de clase, de evolución, de perpetuidad.
Y mira lo que ha sido del Molino, se apagó con el cambio de los tiempos. Alli en los años 50 reinaba Antonio Amaya, que volvía locas a las mujeres, y a muchos hombres. Escamillo y el Gran Gilbert se ponían cancioneros y sicalípticos. Para pluma no les vencía nadie ( el Gran Gilbert llegó a formar parte de los juguetes rotos de Summers). Si el Molino tenía una audiencia heterogenea, el Gambrinus era ya un lugar más específico. Mis recuerdos del Gambrinus en lo tocante a problemas con la policia es muy desagradable. Entrábamos y salíamos de comisaria con pasmosa regularidad. Era vergonzoso como se intentaba cohartar con Franco la libertad de expresión y la libertad de desparrame que lucíamos todas. Porque Gambrinus era el hogar de gente tan especial como Maria de la O. Gran voz, estupenda presencia. Maria de la O, uhmm. Por su nombre está claro que no estoy hablando de un puto diyei de esos de ahora. Era una canzonetista de los pies a la cabeza. Cuando se decidió un mal dia a pasar por quirófano quedó como todas: loca perdida, sin capacidad para el placer sexual. Tremendo.
n con todo fue una privilegiada en comparación con la inmortal Lorena Capelli. Ese aire a lo Sarita Montiel, una gran belleza. Ella la palmó a consecuencia de la operación. Se habló de hepatitis, pero a mi me queda claro que las cosas iban más por el lado de la acaparación de silicona. Quiso meterse lo más grande y lo más grande le reventó por pura lógica. Y que conste que no estoy en contra de las operaciones de cambio de sexo. Que cada cual haga lo que quiera. Yo no me veo en ese trance, porque a mi que nadie me corte el pajarito, que luego no sé qué voy a sentir con el pellejo de vainicas y cosido a punto de cruz...Pero lo que le pasó a Lorena es sintomático. Ahora que la mujer moderna quiere parecerse a la mujer transexual el hecho implica una mayor garantía de que no la vas a ir a palmar en el hospital ( los resultados estéticos ya es otra historia).
El otro local emblemático en Barcelona era Barcelona de noche. A finales de los años sesenta el local atravesaba su época de esplendor. Dali se dejaba ver mucho por alli. Las estrellas que actuaban eran de la categoría de Violeta la burra, que era un travestí y la transexual Pampanini.
Dali se encontró por primera vez con Amanda Lear en el "Barcelona de noche". Al principio de la carrera de ella, cuando aún se llamaba Peki d'Oslo. Al pintor le encantaba ese ambiente, los travestis y tal. Nunca lo vi tener un contacto sospechoso con ningun hombre alli. Pero me da que a él lo que de verdad le apetecía era estar con tios y no con tias. Eso creo que estoy seguro de poder afirmarlo. Un homo encubierto, o si quieres, incapaz de dar el paso a una sexualidad más natural. Era un hombre con miedo al pene, aunque le atraía más que otra cosa en el mundo.
Y Amanda Lear fue un gran amor. Yo, esto lo vi. Una noche Amanda se descalzó un momentín, a petición del artista y tan pronto le vió la puntita desnuda se arrodilló para adorársela. Lo cierto es que Amanda en tertulias era la más callada, estaba el problema del idioma, que no manejaba bien el espagnolo. Pero en fín, como fascinadora se le entendía todo, sin duda. En el Nueva York de la Ciudad Condal dio lo mejor de ella, por entonces.
Cuando era chico fue boxeador, ¡quién lo diría!. A raiz de su affaire platónico o no con el ampurdanés saltó a la fama emprendiendo al punto una carrera musical en el rollo disco, consiguió fama efímera y logró convertirse en un icono de algo. Mientras, Dali se sentía a gusto con ella a la par que organizaba fiestas privadas. Buscaba la belleza física a traves del sexo en grupo. El lo aureolaba con transfondos míticos y mágicos, pero, vamos, no dejaban de ser orgias entre chicos, efebos, chicas y travestís. Era Factory a la catalana. Muy loco, nunca estuve en ninguna party de estas. Pero Robin, el papa de Michael fue a dos y me hablaba de un Dali salido de si mismo, dispuesto a cortar orgasmos cuando se iban a producir con el fin de prolongar más las bacanales. Amandita fue muy criticada por las del gremio porque siempre negó su condición trans. Ves, esto no lo veo del todo mal. Entiendo que lo hacía como parte de un misterio que intentó ( y consiguió) crear con fines publicitarios aunque no dudo de que también formara parte de un rollo ético que implicaba la negación de una sexualidad anterior y que jamás aceptó. Mi colega Madame Arthur un día beoda afirmó con esa chispa que siempre la caracterizó: ¿Amanda?...Es una buena artista. Y muy guapa. Pero es un maricón.
continuará








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