Thursday, February 23, 2006

Odios viscerales.El carnaval y la gente que se disfraza


" Odio las fiestas populares,
las discotecas y los bares. Y el infierno en la Tierra es para mi, como Sevilla en la Feria de Abril "


Dirás que mariquita tan rara. Pues si, son aspectos que me vuelven un ser especial, con sus filias y sus fobias ya demostradas en repetidas ocasiones en este mismo rincón de internet.No puedo soportar unas fiestas que en nombre de la transgresión se materializan en una sucesión de situaciones tópicas y reaccionarias. Buscando el efecto contrario el carnaval lo único que hace es ser fiel reflejo de la mediocridad de las gentes que lo representan. Dirás que hay de todo. Si, de todo lo peor. La masa que es pueblo que es ciudadanía de este pais demócrata se anima a cualquier cosa con tal de salir al despendole. Las fiestas en nombre de no se qué tradición ancestral son sólo un burdo pretexto para que la peñita se arrejunte como el ganado y empiecen a beber. Tras las drogas, vendrá el cachondeo innato de todo buen español, que en resumidas cuentas es para lo que vive. La mísera existencia de todo quisque tiene en, por ejemplo, los carnavales una válvula de escape de puta madre. Es algo que les hace sentirse en el mapa.
Dirás tú, Maciste es un depresivo y una orgullosa. No me considero mejor que muchos infraseres que se ponen a pintarse la cara, con unas plataformas que no son de este mundo, o se visten de curas porque aqui el anticlericalismo forma parte de un milenario trauma ibérico. Simplemente canalizo mis neuras a través de otros filtros. Y puestos a transgredir, hagámoslo todo el año, no seamos borregos...que un deporte tan sano se vuelve contraproducente cuando lo dictan las hojas de un calendario.

"Y en los carnavales me dan los siete males,
pero es mucho peor en un festival de rock"

La crítica política y social alberga sus aspectos más vomitivos en las tierras del sur ( también por Tenerife). Las murgas y chirigotas son algo que siempre me ha puesto de los nervios. Pandillas de mozos, ya de cierta edad, pintados a lo raro gritando en andaluz pareados infumables ( en muchos casos más retrogrados que ni el propio Antonio Burgos hubiera hecho mejor) a ritmo de corneta estridente en horrísono ejemplar. ¿ Qué dirían Emilio Carrere o Eugenio Noel de todos estos?.
Por estos terruños norteños dicen que la tradición se remonta por lo menos a la época del Cromagnon. No me extrañaría lo más mínimo. Los cazurros azuzan a las hormigas para volverlas fieras, y luego las lanzan a los simpáticos viandantes que tuvieron la ocurrencia de pasear en eses momentos por la calle. En algunos lares te sacuden con palos o con pellejos de cerdo, o yo que sé lo que es eso que duele tanto...Lo que sé es que el alcohol puede ser peligroso en estos casos, vuelve a la turbamulta incontrolable. Pasolini rodaría unos documentales cojonudos pero yo prefiero mantenerme alejado de la violencia rural .
En mi ciudad la cosa no es mejor. Los niños son estrangulables. Los disfraces de toda la vida de superheroe para ellos, las princesitas para ellas. Hay casos de horror sin fisuras como las madres que visten de gitana o de sevillana a la niña. Es para morirse de verguenza ajena. El por qué de esta admiración que tienen en Galicia por Andalucia es algo que no entiendo. El niño gaiteiro por aqui se estila tanto como la niña de los faralaes. Los jueves de compadres y comadres siempre me han hecho sonreir de malicia insana en lo que tienen de perpetuación de la eterna lucha de sexos: en este caso, reproduciéndola a golpes los niños y niñas por un "quítame allá ese monigote". En unos momentos como vivimos de búsqueda utópica de la igualdad, tratando de educar dentro de la no violencia de género esto no deja de ser un patinazo politicamente incorrecto, injustificable para la concejalía de turno.
Otro aspecto peliagudo es el de los travestís machotes. Eso es lo peor. Una cuadra de gañanes, con pelos en las piernas y bigotes como de mariachi se disponen un año más a cachondearse mientras se mean por la pata p'abajo. Con unas minifaldas o un buen vestido de su abuela se lanzan a la calle a intentar hacer el maricón. Lo único que acaban haciendo es degradarse como personas mientras entretienen en su supuesta parodia tanto a la mujer (puta o no) como al maricón que les mira. Ese mismo maricón, analfabeto generalmente, que al verlos asi piensa esperanzado y con ironía absurda que suena a consuelo de tontos : no, si en el fondo quién más quién menos saca la pluma por estas fechas. Eso nunca se lo dirá a la cara, porque los bestias de la minifalda se la partirían ipso facto. Y ahi seguirán los machirulos, rozando la entrepierna contra el culo de algún amigote beodo o dándole un morreo que encabritará al otro o, dejándose meter mano hasta un límite en típica broma cuartelera ( pero sin pasarse ¡eh!, que yo soy muy macho, y no veas que puede ocurrir si se me escapa un remo).
El caso más triste de todo esto es el de los maricones. Esperan como agua de mayo a que llegue el carnaval para prepararse sus disfraces de puta madre (?). Los tienes todo el invierno, cose que te cose para que llegado el dia todo el mundo se fije en ellos. Los hay bastos como arados y estos pasan casi desapercibidos, pero yo me refiero a los finolis, a los del carnaval por bandera, como forma de entender la vida, los que gozan cuando el camionero al verlos de Sissi Emperatriz les da un pedazo de pellizco que es un dolor. Y esos zancos, dios, no lo quiero ni pensar.
Ahi están las drags y su fenómeno social ya quemadísimo desde hace unos cuantos años. Verdaderos frikis de megalomanía inaudita. Feos y largos como estafermos. Algunos calvos, que desde cuándo se vio cosa igual, sin estilo ninguno ( que estilo vas a tener si eres una jirafa andante) sin saber hablar ( es una raza de monsilábicas, alguna farfulla pero en realidad solo es para soltar memeces, que si quieren poppers, lipstick o no se qué del cuarto oscuro).

" Odio las fiestas de cumpleaños, las nocheviejas y aniversarios.
Y el Vietnam es Jauja para mi,
si lo comparo con Pamplona en San Fermín"

Donde yo vivo hay un peluquero inverosímil, estilista de los pelos locos que todos los años va en carroza con sus empleadas bolleras y sus amigos del gremio ( entre ellos la de la Cruz Roja, mas fea que Picio, en mi casa se le conoce como la Maria del Monte)...Subidas en una carroza de hojalata con muchas luces,se corren varias veces durante el itinerario callejero del gusto que les da que los provincianos les miren...tan desnuditos que van que debe tener un mérito de la hostia con el frio atroz que hace. Da igual, ellos/as venga a dar saltos olímpicos al sobrepeso con música atronadora de Boney M o Monica Naranjo( si, aún la siguen poniendo) o de bacalao del bueno ( el que sólo ponen en sus discotecas, por que la peluquera es propietaria de muchas discotecas en la ciudad que la aproximan a un status gangsteril de cuidado. Claro, si es la mafia rosa, no caía)... Todos los años ganan. Yo desde abajo me fijo en lo que comenta la gente de ellos, que es lo que te supones. Menos bonitos todo lo peor les llaman, que en el fondo en las ciudades pequeñas seguimos siendo muy crueles con estos artistas de la pluma y la sensibilidad a flor de piel.
Y ahora un inciso, adoro a los travestis, a los transexuales, a los transgenéricos...a todos los trans menos a los de la música trans, que esos me caen mal. Estoy especializado en momias con pasado de disco boite y cabaret de mala muerte. En supervivientes de quirófanos y regímenes dictatoriales: un Pierrot, una Carmen de Mairena, una Carla Antonelli...en todas las históricas que ha dado este mundo del falso oropel. Lo que no soporto es a estos payasos de circo, drags y semi drags, a estos muñequitos del pim pam púm que lo único que hacen es degradar al colectivo homosexual. Me da igual que lo degraden,ya se degrada bastante él solito. Pero que no vengan a echar más leña al fuego con sartas de tópicos. Y no soy homófobo, simplemente prefiero a Buonarroti antes que a Boris Izaguirroti. Saa Vicenzo los definió una vez con el término "los de laca y media". Pues esos, esos. Que se casen y nos dejen en paz al resto.
Pues nada. Que ahí los tendremos, un año más, hasta que se caigan de viejas. Entre espantosos petardos y bengalas, recuperando un cutre glamour que da pena. Si en el fondo los disfraces dan mal olor. No te acerques, si piensas igual, a los lugares neurálgicos estos próximos dias. La mascarita puede que te aceche. Puede ponerte a parir, por mala. Me quedaré en casa viendo "Domingo de Carnaval" de Neville, escuchando "Un ballo in maschera" o mariconadas similares. Todo sea por la integración en un mundo al revés.

" Y en los carnavales...Odio las fiestas..."
(ODIO LAS FIESTAS. ALPINO. Bazoka
Nut)

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