Tuesday, February 28, 2006

mi noche con Carmen Miranda

" Pá, parapapá, parapapá, parapapá,pá... ( con estos compases salimos a escena para decirles que)...parapapá...Usted no sea tímido y arree como pueda. Hable, cante; haga lo que quiera, pero hágalo bien: tarde o temprano llegará muy lejos. Ahí está Carmen Miranda. Bueno, esto es un decir: porque no está ahí sino mucho más lejos y no le podemos decir lo de "ao coraçao fa chica, chica, chica, boom, chica..." Pero donde esté, la tienen triunfadora después de hacer y deshacer maletas, de vestirse y desvestirse, de maquillarse y de vuelta a empezar...Tá, tarará...tarará...
Toma un tren y se planta en Nueva York. Es una meta. Pues ahí ( bueno alli) la tienen: cantándole al público las cosas más inverosímiles y haciéndolas pop
ulares.
A poco, en el slang neoyorkino se adoptan todos sus dichos. Las rubias apetitosas, mientras fuman Chesterfield; las morenas inquietantes sorben Coca- Cola; las pelirrojas atrevidas mientras mascan chiclé: todas ellas expresan lo que sienten con el "chica, chica, boom". Como en ot
ro tiempo imitaban a Mae West y decían aquello de "Sube a verme alguna vez". Lo decían en inglés, claro; porque sino hubieran armado un buen lio. Uno solo; al decirlo en inglés, se armaron muchos.
Carmen es el terremoto de San Francisco. Sale a escena y la sala vibra de entusiasmo. Menudo jaleo arma con sus brazos, sus manos, sus ojos y esa boca por la que cabe el pilón de azúcar de la bahía de Rio. Pone de moda todo lo brasileiro.
No es una gran bailarina, en el sentido acrobático que se ha puesto de moda en ciertos amplios sectores del jazz. No. Carmen Miranda lleva su cuerpo prendido en el alfiler de las notas, sin desconjuntamiento. Esto es más importante. Deja en libertad sus manos expresivas. Con sus brazos dibuja en el aire todos los arabescos posibles. Los ojos siguen un ritmo propio, musical. Y su canto sabe sacar partido de expresiones casi animales, com
o el famoso Chica, chica, boom...Carmen Miranda ha aprovechado el cambio del frente musical, para con esos nuevos ritmos, perfilar su personalidad indiscutible.
Dolores del Rio hacía el ridículo con su exotismo falso en su famoso vuelo a
Rio. Carmen ( no confundir con la cigarrera) tiene eso que no se compra con nada del mundo: inspiración dentro de un método rígido. Siempre hace lo mismo, con matemática precisión y, en cambio, siempre parece que le salga por casualidad en aquel mismo momento. Para comprobar lo que digo he visto una infinidad de veces ese film sensacional que se llama "Una noche en Rio", y es siempre igual, siempre repite los mismos gestos con una precisión asombrosa. ¡Es un milagro!.
Ahora acaba de interpretar otras películas. Porque, claro, después de Nueva Yor
k, Hollywood. ¡Y que vaya hablando "o século": Carmen es "ao terror des omes casadeiros". Una vuelta por aquí, otra por allá, ta, ta, ta y a la vicaria. No sabemos como se las arregla, pero siempre consigue cazar al protagonista masculino. Y eso que el pobre Don Ameche le hace pasar las "morais", para decirlo en portugués que es más propio.
Su última cinta, "Greenwich village", es un prodigio de gracia. Se trata del célebre barrio de Nueva York en donde radica la bohemia 1945,
que al revés de la de Mimí y Rodolfo, necesita para decirse su amor de unos filetes de aúpa. Allí que no les vayan con bacilos de Koch ni con miraditas cursis, como las que se regalan mutuamente en otras producciones...Zas, y pasa un coche a punto; vuelta a hablar, y aparece un fiacre lejano. Asi da gusto hacer películas. En cambio, estas americanas: mucho swing, mucho teatro bueno y muchos literatos que viven a salto de Broadway. Este es el ambiente en que veremos a Carmen Miranda. Y sólo esperamos verla para divertirnos con su chica, chica, boom. Nada de cucuruchitos de maní, que ya no se llevan y que hacen pupa en los intestinos. Para divertirse: chica, chica, boom, chic, si...chica, chica, boom, chic, si...(quien escribe hace unas evoluciones y se retira por la izquierda)"

(El agente de Carmen. Ritmo y melodia. 1.944)

0 Comments:

Post a Comment

<< Home