Sunday, February 19, 2006

Maciste y el amor. 7ªparte: Amor que rechazé

Mi veintena pasó más o menos así. Entre frustraciones y aventurillas. Me fui curtiendo en las derrotas creandome una especie de caparazón que me hacía falsamente invulnerable al amor. Me prometía no engancharme a nadie más. Pronto caía en algún asuntillo de esos, pero la memoria los ha vuelto por supuesto casos intrascendentes.
Después de todos estos dias de mirar atrás me planteo esta mañana el hecho de si yo he tenido también la capacidad de hacer sufrir a alguien. Y pensándolo bien carezco de la suficiente información para dar una respuesta minimamente coherente al respecto. Aun con todo, intentaré acercarme a la psicología ajena. Desde luego que hubo tres o cuatro muchachos que se encariñaron por mi, que quisieron ser mis novios y que yo, bien por pereza, por no gustarme los mendas demasiado o por incompatibilidad de amores en aquel momento los abandoné de buenas formas. Daré una vez más esquinazo en mi moviola a la ingente cantidad de tíos mayores que me persiguieron pues nada me repugnó más en mi vida que un viejo babeandome su amor senil.
Recuerdo a Alberto, jovencito moreno, hermoso sin pasarse, esbelto fashion victim...Más jóven que yo, claro. Pero con experiencia. Salimos tres meses. Lo que más me gustó de aquellos arrumacos eran sus besos. Eramos capaces de estar besándonos durante casi una hora ininterrumpida, a lo mejor en lugares improcedentes: entiéndase, sitios públicos pero escondidos de la vista de la gente. Mi falta de interés por él, en parte por su condición de queer boy, le hizo alejarse de mi. Un buen dia paró de llamarme a casa. Y se acabó Alberto.
Hubo un Jose dieciochoañero que en mi memoria se me presenta tremendamente entrañable. Era un chico virgen. Su primera experiencia sexual la había tenido conmigo. Eso le marcó mucho. Creo que me quería. Era otro Guadiana, pero cuando nos topábamos, en la conversación siempre salía aquel primer encuentro. Y me soltaba detalles que yo incluso había borrado de mi cabeza. Eso dice mucho de los sentimientos de la otra persona para contigo, creo yo. Aquel Jose era feucho, tenía mucho cuerpo pero era desgarbado. Aun por encima el aparato de los dientes acentuaba su fealdad...En muchos momentos podía ser hasta desagradable. Lástima, porque un simple corrector dental no tendría en principio porque ser un handicap para el atractivo sexual. Acuérdate de Juliette Lewis en "El cabo del miedo" sino...
Pasados los años me llamó. Hicimos un viajecito en su coche por la noche campestre. Volvió a rememorar la primera vez, ahora aportando argumentos diferentes a los de otras ocasiones que yo igualmente había olvidado. Me pidió relaciones serias, me dijo que él era formal. Que no había vuelto a tener experiencia alguna con nadie. Le miré a los ojos, me sentí dominador de una situación. Pude haberle engañado con falsas ilusiones.Pero fui incapaz de hacerlo. Yo estaba atravesando en ese momento un verdadero calvario con el chapero, y aún asi seguia con la idea de salvar la relación. Por lo tanto fui sincero con el chiquillo y asi se lo conté. Soltó un ¡oh! que sonó desde lo más profundo de su ser. O asi lo percibí yo. Le había hecho daño, eso por descontado. Cómo podía suavizar aquello...Y yo torpe, como suelo, le ofrecí mi cuerpo. Lo hicimos. El se corrió, yo ni izado me puse. Le había dado una limosna de amores ( como la copla) pero aun asi sabía que el muchacho había quedado mal, ningún polvo regalado podía restituir una debacle de afectos truncados. En ese caso fui yo el modesto asesino de cupido.
Paro aqui esta semana con mis historias del corazón. Sé que aún queda por contar lo peor. Mi relación con el prostituto. Pero, sinceramente te digo, que aún no estoy con ánimos de emprender tamaño viraje al dolor. Han pasado casi nueve meses de esta ruptura y todavía no me atrevo a afrontarla sobre el papel. Mismamente esta noche me desperté sobresaltado pues había soñado con él. Quizá más adelante, te lo prometo. Para Semana Santa...No es coña, para entonces haré mi particular semana de la Pasión en Fantasia Mongo. Y a no dudarlo que allí este individuo tendrá el espacio que NO se merece. Porque en resumidas cuentas lo de Jose fue pasión, que no amor. Y esto era la Semana del Amor, recuérdalo.
Lo último. En estos siete dias no has visto que haya mencionado en ningun momento a mi chico actual. Tampoco yo lo he visto en carne y hueso, aguardo verle esta tarde por que sino me va a oir...Además él ya está presente bastante a menudo en el blog. Hay muchos post dedicados a ese sinverguenza que parece no acordarse de mi. El domingo pasado me regaló un montón de bombones, yo una cadenita de plata para el cuello. Se la compré a un gitano por diez euros. Llevaba la cara de cristo ( él me había regalado la suya hace un par de meses y se había ahora quedado sin la que llevaba, asi que le compré otra en la feria. Por cierto, la quise discretita que el gitano quería llevarme a su terreno y me sacó la cruz de caravaca, tremenda cara de vaca, que esa no se la pone ni el Papa en pleno pasadón místico). Creo que a mi novio le gustó. A ver si hoy hace acto de presencia, que ya está bien joder.

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