Saturday, February 18, 2006

Maciste y el amor. 6ª parte: Amor de báter - bis ( a los treinta)

Victor

También podía haberlo llamado el niño repartidor de publicidad callejera. Eso es lo que fue durante un par de años. Pero antes de que su vida se convirtiera en un pateo constante, ininterrumpido, en un gastasuelas siempre de portal en portal, de comercio en comercio dejando panfletos absurdos, antes de eso, digo, el mocito fue peón de obra. Eso es lo que un día me contó.
Victor es otro que se fue a tomar viento. Pero mientras duró me dejó un buen regusto.
Cómo te cuento a Victor...Pues, facilísimo. Fisicamente era un teenager delicioso, nunca niñato. Lo conocí antes de ganar pelas, asi que su manera de vestir no era nada refinada, sin marcas que lo convirtieran en un vulgar queerboy aquejado de fashionitis. Por el contrario vestía con simples vaqueros ( Dios mio, me estoy empezando a empalmar ya...pensar en esos vaqueros flojos y a la vez ajustados en partes clave me volvían loco) y camisetas negras rayanas en el estilo heavy para teens.
La primera vez que lo vi llegaba en bici al báter. Era verano. Yo andaba a cien. Nunca lo había visto. Qué tendría, ¿dieciseis años el muchacho?. Yo permanecía encerrado en un urinario guichando por el glory hole. Me empezé a masturbar pegado a la puerta con la convicción de que él vería la sombra de mi pene , sombra que originaba la luz del cerquillo. Efectivamente, vio aquello. Puso una mueca de desaprobación y se largó. Pensé: he metido un poco la gamba. Pero anónimo sigo, que no me vio. Este no entiende. Con esa pinta, qué va a entender...Al dia siguiente volvió a la misma hora. La situación había variado ligeramente. Yo hacía que meaba en el mismo sitio del dia anterior y al ver que me miraba de reojo me bajé los pantalones cortos enseñándole el culo. Se sonrió.Le gusté. Entró.
¿Tu cobras?- le pregunté nervioso. No-respondió. ¿Qué te gusta?- volví a preguntar aludiendo a su actitud sexual. A mi los tios- me soltó.. No me había entendido. Aquella candorosa respuesta me derrotó. Y vinieron las caricias. Los arrumacos, el te beso, no te beso...Palpar un bendito cuerpo de adolescente un poco rellenito...descubrir con todo la morosidad del mundo dónde se ubicaban sus sensaciones favoritas...Meterle la mano por dentro de la trasera del pantalón y contemplar con frenesí como aquella desaparecía hasta llegar a su ojete peludo y húmedo. Y lo mejor de todo era comprobar que el niño tenía mucho gusto AHI. Guauu,Aquella tarde de sopor ninguno se corrió, nos citamos para el dia siguiente. Y es que aquella faena había que rematarla.
Al siguiente dia volvió. Con su bici, su gorrita, otra camiseta negra, los mismos vaqueros...los mismos gayumbos ( eran boxers negros ya no muy limpios)...Lo primero que me dijo después de saludarme fue si tenía cinco euros. Me jodió bastante la preguntita de marras. ¿Acaso le había yo dado la idea de sacar provecho de estos placeres el dia anterior ?. ¿Era o no chapero el chaval?. Sólo un préstamo, por ejemplo hoy me los das y yo en cinco dias te los devuelvo...- argumentó. ¡Pero, bueno!. Le dije que no había nada, que si quería lo dejábamos. No quería dejarlo en absoluto. Me colocó el culo en la boca y se lo comi como quien chupa una raja de melón. Sabrosa, olorosa en su punto exacto...Ya sabes, un poco sudorosa, con ligero olor a mierda, asi son las mejores rajas anales...Odio los culos excesivamente limpios porque no saben a nada. Tambien los muy cagados, porque me dan asco. Mis dedos se introdujeron en el depósito del chico causándole extrañas sensaciones, podia percibirlas por sus leves quejidos...En un momento dado se dio la vuelta y me ofreció el nardo: grande, en vertical, duro y algo arqueado...Me lo metí ipso facto en la boca. No estaba muy limpio, pero no fue ese el detalle en el que reparé. El mayor detalle es que no descapullaba bien. Pronto se correría. Se giró y lo echó todo en el báter.
Al cabo de seis meses volvímos a arrejuntarnos, en el mismo sitio.Me traía una sorpresa. No quería que le viera la polla. Sólo deseaba que le trajinase su carnoso culo. Sin problemas. Se lo trabajé perfectamente.El caso es que quería verle el miembro después de diez minutos de andar jugando con aquello. No quería enseñármelo. Insistí y vi algo que nunca había visto antes: su polla en erección estaba cubierta con vendajes, gasas sanguinolentas, la punta descapullada pero con resquicios de sangre seca, coagulada...Fue tan desagradable...Me dijo que no me preocupara, que le habían operado de fimosis y que en siete dias estaba como nueva. Si, ya, pero...qué dolores estaría pasando el crio asi...aunque no sé...ese empalme no tiene por qué significar en principio sufrimiento...En última instancia, si en una semana la cosa ya estaba lista ¿no pudo esperar para entonces para volver a vernos?, si total había estado seis meses sin dar señales de vida...Un caso, ya te digo. Ah, bueno, me dijo que se llamaba Victor.
Y Victor volvió a mi cada tres meses, dependiendo de sus tareas. Vivía en el pueblo.Un dia lo vi repartiendo publicidad. Había conseguido trabajo en la ciudad. De vez en cuando nos cruzábamos y nos saludábamos, nos prometíamos una cita. Cuando estuve currando en el Seven Eleven, una noche entró él con su pandilla. Venían a comprar litronas y yo me puse en acción. Con rapidez le apunté mi teléfono en un papel y discretamente se lo pasé. Me dijo que me llamaría. Y me llamó. Vino a casa. Fumaba porros, ya lo sabía. Tenía pinta de fumado las primeras veces, no me engañé. Nos invitábamos a costo y drogados lo hacíamos. El siempre en erección, con su briosa nueva polla. Aprendió a follarme. Era delicioso sentirle dentro de mi, tan jovencito, tan nada queer...Era un chavalote campechano y normal. Otro de los momentos inolvidables fue cuando apareció en las piscinas hace dos veranos. Llevaba unas gafas de sol que impidieron al principio que lo reconociese. Andaba medio obnuvilado mirando un físico esplendoroso, perfectamente moldeado...de repente me saludó..¡era Victor!, iba a comprar helados, no podía pararse porque le esperaban unos amigos... Dios mio, el niño estaba cañón. Es lo que tiene el verano, la apoteosis de los cuerpos. En el invierno los tapamos tanto que incluso el amor hay que hacerlo parcialmente cubiertos.
El año pasado vino a verme el dia de San Valentín. Sintomático, un detalle. Nunca había estado conmigo tan amoroso, tan coyuntural. Apoyó un brazo sobre mi rodilla mientras fumábamos unos petas.
Y al cabo de quince dias volvió, fue la última vez que estuvimos juntos. ¿Qué es lo que paso?. ¿Qué fue del divino efebo?. No sé, no sé qué pensar...Meses atrás me había comentado la posibilidad de marcharse de aqui, quería irse a trabajar a una fábrica en una ciudad más grande donde ganaría más, pero...no sé por qué no volvió a contestar a mis llamadas...Me queda la duda de si es que le hubiera molestado el último polvo. Porque el último polvo fue un polvo de puta. Si, como suena. Yo estaba ya lleno del otro, de Jose el chapero (mi pareja de entonces) y él resbalaba en la penetración, no paraba de patinar... Tenía que parar porque se notaba excesivamente húmedo. Me secaba y volvía, pero otra vez se detenía para hacer lo mismo. Cuando se corrió me enseñó la polla, tenía un grumo de semen...¿De Jose?. Yo que sé, esas cosas no pueden sentirse...El no pudo darse cuenta, era un inexperto..., por lo menos no al momento...o si. Yo que sé. Me sentí mal, asqueado de mi, por él, de lo que le había hecho. Tu, prudente lector, me recriminarás, claro. Y con razón aludirás a mi falta de higiene. Bien, deseaba tener las semillas de las dos personas que más quería dentro. Es dificil explicar un proceso mental extraño que visto desde el exterior se hace anormal a todas luces. No tengo suficientes argumentos, sólo puedo apelar a cuestiones relacionadas con el morbo mezclado con apegos afectivos hacia los dos jóvenes. Si se sintió repugnado pues que vaya por delante que yo tambien me sentí asi cuando me había hecho aquel numerito gore con su fimosis.
Le llamé cien veces en tres meses y cien veces no contestó. Me puse en contacto con la empresa de publicidad y me dijeron que había dejado de trabajar en ella a finales de aquel mes de febrero. Me atreví a preguntarles por él a unos compañeros y me comentaron que estaba en otro lado currando, en otra ciudad y que vivía con su novia.
Lo de la novia me importaba un pimiento. Lo que me importaba de veras era quedarme con la incertidumbre y este reconcome que ahora, escribiendo esto, me ha vuelto a atenazar. Y un último detalle, al cabo de poco tiempo tras su última visita apareció una pintada con tiza en el portal de casa que ponía Esto por Victor. ¿ Quién lo había ecrito, una novia despechada tal vez?. Puede que fueran casualidades, pero no quiero pensar que me terminara odiando. No quisiera morirme sin saber algo de él, de qué fue lo que nos pasó, de si su alejamiento fue por cuestiones laborales o si hubo en principio algo más, algo que me incumbe...

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