Sunday, February 05, 2006

Dirigido por...fa. Bertosch y la Idea que se salvó

La riqueza visual, temática y ética del cine de animación es enorme. Es una pena que las televisiones de este pais no den a conocer un legado de maravilloso poderío cultural. Es el gran problema de vivir en un lugar tercermundista en donde los grandes creadores como la Reininger, Alexeieff, Len Lye y tantos más permanecen para la gran mayoría en el anonimato. Con sus diversidades, las características propias de cada uno, todos estos dibujantes ( y muchos más que no he mentado) intentaron en su momento hacer un trabajo para el pueblo- no para una élite; y por descontado, no exclusivamente para un público infantil como alguien pudiera pensar. Y aunque en el caso Bertosch partía de unas inquietudes muy concretas ( que eran la de expandir un mensaje político) no fue óbice para que el resultado pudiese ser paladeado por todo tipo de público.
Berthold Bartosch nació a finales del siglo XIX en Bohemia, la actual república checa. Es en 1.920 cuando llega a Berlin para trabajar con la encantadora animadora de siluetas Lotte Reiniger. Su colaboración más conocida fue en "Las aventuras del Príncipe Ahmed", joya- fábula orientalista que te recomendaría que vieras pues es enorme su poder de fascinación visual.
En 1.930 Bartosch ya vuela sólo en estos mundos de fantasía, sólo que su fantasia viene acompañada de un enorme compromiso sociopolítico. Su interés en la novela de Frans Masereel "La Idea" le lleva a contactar con el propio autor y juntos empiezan la labor de plasmar la historia en imágenes. El novelista ya era ducho en adaptaciones cinematográficas de sus obras puesto que años antes el mensaje de "La ciudad" había quedado reflejado ( sin palabras) en la sinfonía visual del Berlin de Ruttman.
Pero la velocidad de Ruttman no era la del ritmo de trabajo de Bertosch, y aburrido abandona el proyecto. El animador prosigue con "La idea", son dos años de labor de una meticulosidad rayana en la esquizofrenia. El artista con sus potentes focos de luz, con sus trucajes a base de objetos caseros y muy rudimentarios: latas de sopa, vasos de cristal... ( la época no permitía más).
Es admirable la cantidad de poesia que pudo sacar de todo aquello. La Idea es una obra de arte que intenta ( y consigue) transmitir con toda su fuerza, con su carga de pesimismo, con su negatividad post expresionista ( como el M de Lang) la realidad inmediata de una Europa convulsa.
La idea se representa como una mujer desnuda. Es una metáfora hermosa, impactante, que resulta. Esa mujer pervive, sobrevive al hombre. Y el hombre aparece aqui indefenso, bien como entidad individual bien colectiva. La metáfora llega a extremos de sacralización como cuando el protagonista ante la aparición de ella ( con ese halo de luz que se diría venir del propio cielo, cual Purísima Concepción), junta las palmas de sus manos en inequívoco trance orante.
Todo resulta inútil frente a la intransigencia de los poderosos. Cuando La Idea se expande, a través de panfletos, de octavillas que tienen la capacidad de alcanzar un eco mayor, el dinero puede paralizar, detener esa expansión. Y el dinero es el que ocasiona las grandes conflagraciones. La guerra aparece en este filme de una forma dramática. Es posible que para el público de su momento todo aquello le remitiera a la tristeza del 14. Pero vista hoy en dia, se intuye perfectamente que se trataba de un aviso a navegantes de que las cosas era posible que se repitieran, la amenaza del nazismo estaba ahí: entre luces y sombras de tétrica composición. Ah, y todo acompañado por una música expresamente creada para ella por Honegger.
Este filme ha sido el único que se conserva de Bertosch. Su posterior Cosmos fue destruido por la Gestapo. En 1.948 ya en el exilio, Bertosch entra a trabajar para la Unesco haciéndose mentor del animador inglés George Dunning, más conocido por ser el autor del mareante "Yellow Submarine" de The Beatles ( ejemplo de megalomanía no exenta de genio en su batiburrillo de ideas y estilos diversos). Es preferible lo poco que quedó del maestro, de Bertosch que fallecería en 1.968 dejando esta rara obra isla para la humanidad. "La idea" nos sobrevivirá a todos.

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