Monday, February 06, 2006

Bell' aspetto. Por " la famosa escritora norteamericana "

" Paolo adolescente patea las calles. Se pierde en los barrios hasta la caída de la noche. Va solo. A veces se tropieza con conocidos que le invitan a tomar algo. Pero normalmente prefiere ir solo. Integrado en el gentío se para en los escaparates de ropa: le deslumbran unos pantalones de franela, se ve con ellos, adulto, muy gallardo como el Johnny Apollo de la película. Se sienta luego en el banco de algún parque y se abstrae con la fauna: rapazuelos de baja extracción social, viejucos con asistentas veinteñas y perros al lado, guardias vigilando, laceros ocasionales y bullicio, cantidad de bullicio en la tarde gris.. Recorre los cines de estreno, reconoce las películas, piensa que ya no hay afortunadamente tanto cine alemán: vuelve Hollywood. Sonríe ante un cartel de Abbot y Costello. Se acuerda de haber visto en el Polvore di stelle el anuncio del estreno de la última de William Holden, su actor preferido, y se acerca al Mogador para ver si llegó. Pero la película que proyectan es El Filo de la Navaja y se extasía con el reparto haciéndose la promesa de que ahorrará para verla.
Es mediatarde y aún da tiempo de acercarse a la estación de tren. Le gusta recibir en el andén a los viajeros provinientes de Milán. Algunos tienen mucha clase. Sin embargo el tren se retrasa y decide marcharse. Antes pasa por los retretes. Entra con aire de despiste, sin fijarse en nada más. En el lavadero se limpia las manos. Se retoca el pelo frente a un espejo empañado y partido. Es c
uando ve reflejado a un chaval que desde un urinario le mira sonriente. No le conoce, cree que no es del barrio. Finge no darle importancia y se seca las manos en una toalla poco recomendable. Levanta con timidez calculada los ojos y lo vuelve a ver ahi, igual de sonriente, igual de ofrecedor. Se gira hacia él. Entonces el otro se aparta con levedad como queriendole enseñar su cosa y Paolo le sigue el juego fijando la mirada en la cosa. El chorbito exhibe una soberana erección.
Es tan moreno como Paolo
, o quizá más. Tiende a gitanillo. Sus labios son tremendamente sensuales: muy carnosos y bien perfilados. En vez de ojos tiene ojazos, negrísimos y brillantes por la excitación del momento. Su cuerpo semioculto por una trenca larga y desfavorecedora se intuye atlético (por lo menos así le parece a él). Pero la auténtica primera impresión que se lleva es que es un muchacho de su edad, al que no reconoce entre los habituales del círculo de adolescentes pajilleros del cine Royal. Esa novedad, incrementada con la notoria calentura que le provoca el acto, le hace vencer el pudor. Se coloca en el urinario contiguo para presenciar la celebración. El chorbito se lanza a sus destrezas manuales con doble satisfacción: por un lado la que se proporciona el mismo, por otro la que le proporciona Paolo no quitándole la vista de encima ni un segundo.
Su sexo no tiene nada de espectacu
lar. Es un tamaño que se corresponde con la medida standard entre los chicos quinceños. Quiza peque de algo estrecho, lo cual favorece la sensación de largura. La piel del prepucio se ha estirado y el hinchado glande ondea en vertical cual pendón regio. La mano es imparable. Sólo bastan unos segundos para que una leche cremosa se desaloje en el excusado mientras algunas gotas se desparraman por el suelo.
Asi Paolo conoció al Tyrone, a partir de entonces, su inseparable camarada de tr
ifulcas y correrías semiclandestinas.
(
continuará)

* Fragmento de la novela inédita en nuestro pais "Bell' aspetto" ( 2.005) de "la famosa escritora norteamericana", admirable solapista, ensayista y demás istas que aun por encima es colaboradora habitual nuestra. Traducción libre a cargo de Boquitas Pintadas en un momento de extrema brillantez e inspiración.

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