Friday, January 27, 2006

revistero campy

continua Gilda Love con su estupenda idea

Quedó la semana pasada esta historia un poco cortada porque me vinieron unas testigas de Jehová a la puerta, muy mamarrachas ellas, y vaya, como atenderlas pues no las atendí demasiado, pero es que luego me vi incapaz de seguir el hilo de lo que te estaba contando. Sé que había quedado en Picnic y esa curiosidad de Terenci, el buen Ramón y sus primeros pinitos literarios o periodísticos. Pues con él comienzo esta tercera entrega de mi revistero.
Este señor publicó a finales de los sesenta un librito dedicado a los tebeos que apenas tuvo repercusión por su distribución pésima y que se llamaba Los cómics: arte para el consumo y las formas pop. Descatalogado e inencontrable ( en este pais sólo lo debe tener Benet i Jornet y creo que Maciste porque me ha mandado una fotocopia de una página del susodicho), en él aclaraba a su manera ( que era también la que un poco dictaba desde Italia Umberto Eco en Apocalípticos...) todo el meollo subliminal contenido en estas publicaciones:"El irracionalismo de Mis Chicas,que se entronca directamente con el de las películas y los comics de Walt Disney, había conducido a las novelistas rosas de Chicas y de éstas al serial radiofónico".
No te hablé aún de Mis Chicas y eso que cronológicamente surgió a la par que Florita. Era la lógica evolución de un pasado franquista, enquistado todavía en las llagas sin cerrar de una guerra civil en dónde los niños soñaban con ser heroes en la gesta nacional . Alimentaban su ímpetu Flechas y
Pelayos o la inmediatamente posterior Chicos.
Mis Chicas la editaba Consuelo Gil que empezó sacando Pelayos ( luego ésta se fusionaría con Flechas, que era el panfleto juvenil de la Falange Española). Todas estas fachadas salían publicadas desde San Sebastián. Pues Consuelo no tarda en dirigir el Chicos del señor Baygual. Lo que aporta sobre todo esta sacrosanta dama es su ferreo catolicismo, algo que no sé por qué no lo veo como un factor o una virtud suficiente como para atraer la atención de un público sólo de muchachos. Sin duda necesitaba el mensaje el apego de las niñas y para eso fundó Chicas.
En 1.951 apareció con el doble título La revista de los 17 años. Era un semanario que iba perfilando los orígenes de lo que serían con el tiempo las actuales revistas del corazón. Tenían como es lógico novelitas, fotografías comentadas, algo de costura, reportajes de actualidad...y sabrosos detalles de ranciedad pre conciliar en los avisos que acompañaban a las recomendaciones literarias: "Antes de leer un libro consulta con tu confesor". Alucinante pero cierto, como que lo estoy viendo con estos ojazos que se han de comer los gusanos.
Colección Susana también era una publicación para las chavalas de 17 años. Esto de los 17 debía ser como una filia o algo que se me escapa. ¿Qué pasa a los 17 que no pase a los 16 o a los 18?. ¿ Nos estaban dando permiso al llegar a esa edad para algo en concreto?.Esta salía en la Editorial Toray en 1.958 y la llevaban Maria Pascual, Felix Max y otros dibujantes que no nombro por no alargarme. Era más de lo mismo: portada y contraportada en color e interiores en blanco y negro. Romanticismo apaisado que algunas niñas locas identificarían con el cinemascope del momento. Eran las anchuras del romanticismo estrechísimo.
Había más. Por ejemplo Romántica, de la Bruguera. Nace en 1.961 con la intención de hacerse un hueco entre tanta ñoñez impresa. Lo encuentra sin aportar gran cosa salvo que su éxito debió ser considerable hasta el punto de que la misma editorial aprovechando la querencia de Romántica por el fenómeno fans (con el seguimiento de la vida y milagros de los ídolos del mundo de la canción y el cine) lanza al poco Mundo juvenil. La revista de los amigos de Marisol.Vendió a porrillo.
Ya sabrás que Pepa, la gran Pepa Flores fue todo un fenómeno sociológico en este pais, un símbolo incluso tardo franquista que, afortunadamente, les salió rana. Yo quise ser Pepa, nunca Marisol. Yo en los años setenta era comunista, del Psuc, no se lo digas a nadie. Pero en las manifestaciones a mí mi segundo marido me decía que me parecía a la señora de Gades. Y para una que iba de comprometida eso era un elogio de putísima madre.Mucho más que si me soltara un tia guena o un sabrosona. Es por eso que mi Marisol favorita nunca fue la flamenquilla yeyé ( que por entonces hasta me molestaba aquel deje andaluz que gastaba para cantar los surfs y los twists), sí lo fue en cambio un poco la seudo Carnaby de finales de los sesenta. Pero me quedo con los años setenta de la malagueña. Con su "Galeria de perpetuas" y su desnudo para el Interviu y su hostiazo de malcriada a un régimen personificado en la figura de los abusadores Goyanes. Un hecho que, dicho sea de paso, asombraría a toda España.
Asi que ahora, viendo estas memeces con cierto encanto, estos tributos a una niña repipi y manejable en el fondo, todo el merchandising que se desplegó ante la muñequita de los huevos de oro ( y ella si que tuvo güevos), me sonrío pero no me enternezco. Aquello fue demasiado.


(continuará)

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