Friday, January 20, 2006

La semana de TIMMY. Parte 5

Desaté los cordones con los dientes. Había desarrollado unos buenos molares a base de la práctica reiterada con otros chicos deportistas. Pasé antes la lengua por toda la zapatilla incluyendo la sabrosa suela que estaba perdidita de asfalto.Nada tan exquisito como su interior. Negro de usado, maloliente a lo roquefort. Empezaba a partirse ya por el uso. Pensé equivocado: "Este chapero patea más que River Phoenix en Idaho". Tras largas inhalaciones observo que Timmy está nervioso. Aprieta sus manos contra la polla pues su vejiga esta llena. Le aviso que sólo deberá aguardar diez minutos más. El tiempo justo que me llevará homenajear sus calcetines ¡blancos! y sus pies de puto andante. Los calcetines vienen hasta mojados. Su parcial negritud no me excita tanto como los tomates que desvelan rincones de su adorable pie. El derecho está más roto que el izquierdo. Se los quito ceremonioso. Le comento que le voy a dar otros, que estos me los quedo. Le da igual, tiene prisa. Yo ninguna, lo alquilé por una hora y sólo llevamos quince minutos de nada que para mi es mucho. Las uñas están cortadas de manera desigual, el dedo gordo de su pie izquierdo me turba no sé bien por qué. Me lo meto en la boca. Sabe bien, sabe intenso. Sabe a pie sucio. Cómo se ha esmerado el crío. Le pagaré el doble de lo acordado. Masaje y succión. Succión y masaje. Asi diez minutos.
En un instante concreto miré hacia él pues había repentinamente parado de moverse. Su pantalón estaba mojado por la pernera. Al poco , unas gotas de orina caían por mi mano. Entonces le manoseé el paquete con la intención de volcarme en el morbo de su incontrolada micción. Quedó empapado. Fue cuando le quité el pantalón. Del gayumbo saqué su pene morcillón que aún goteaba y lo chupé tragando benditas aguas. Fijo que eran las lluvias bendecidas por Zeus.
Cuando paró de chorrear giré a Timmy de espaldas y lo incliné con el pecho hacia adelante sobre el butacón. La panorámica era espectacular: un trasero idolatrado por el porno en dvd abierto sólo para mí. Lo inmaculado de sus calzoncillos, unos boxers blancos, pero no tanto, algo corrientes, agudizaron mi imaginación. Qué hermoso sería que se cagara en ellos. "Cágate encima mi amor, hazlo para mí". Lo único que hizo fue lanzar un sonoro cuesco que tuvo el valor de empalmarme más si cabe. Crio gorrino, elemental en su escatología naif. Delicioso se mire por donde se mire. El también se había empalmado ya. Pegué la nariz a la tela justo donde se pliega entre las nalgas. Con la lengua noté por la zona que traía pegado a ella algo sólido. ¿Qué era aquello?. ¿Un trozo de mierda ?. No podía haberse pegado a los pelos del culo pues el niño NO tiene pelos en el culo. ¿Entonces?. Enseguida salí de dudas. Había una bola de caca dentro, pequeña, extraña en su forma, tirando a abstracta que cayó al suelo inmediatamente de bajarle los gayumbos. La busqué ansioso mientras él me observaba pajeándose. Tan pronto la vi la comí con un hambre bestial. Estaba buena. Mejor que la de otros chaperos anoréxicos. Nos sonreimos. Me enseñó la polla: hermosa, enhiesta cual obelisco de parque temático de la Disney. Tenía ojos de perversito. Al cabo me cuenta: ¿Puedo ir al báter?, tengo que cagar si quieres follarme. Le contesté: El bater está cerrado con llave. Si quieres tendrás que hacerlo aqui. No lo pensó dos veces. Se colocó como un perrito sobre la moqueta mostrándome aquel ojete de fresa ( fresa en las películas, en vivo era más rojo sangre, pero era precioso. Sin verrugas y expuesto para el mejor mirón), aquellas nalgas morenas sin un grano que explotar y que abiertas daban monstruosas y desproporcionadas con respecto al resto del cuerpo.
Comenzaba el espectáculo.El horno del crío estaba listo para lanzar manjares en forma de pastelitos. El primero fue corto, pequeño, con pedo. Cayó en mis manos. Lo palpé: duro y bien hecho. Aun no había terminado de engullirlo todo cuando apareció el segundo que abrió el ano de Timmy de forma exagerada. Venía enorme, era un zurullo largo y anchote. Con mis manos fui sacándolo, con mucho cuidado pues podía deshacerse y caer, aquello rompería el hechizo. Más de veinte centimetros de mierda sólida que me llevaron a decidir que el intestino de la estrella era una cueva sin fondo.Comenzaba a apestar la habitación. Pensé que aquello era el final. Pero en seguida me di cuenta que no, que él seguia relajando el esfinter intentando expulsar detritus.Acabando el segundo cayeron tres insignificancias a la moqueta que aparté a un lado. Le pregunté si iba a soltar más golosinas y me contestó que ya había terminado. Su ojo del culo había quedado amarronado. Entonces le introduje dos dedos que tragó como un auténtico glotón. Despues tres...cuatro...mi mano desapareció con pasmosa facilidad en su cueva de los dólares. La saqué sucia, era lo que buscaba. Y él era tan dócil cumpliendo mis deseos sin rechistar...tal vez mordía la lengua, apretaba las manos contra el asiento. .. Pero un ¡ay! no llegué a oirselo. Profesionalidad es la palabra. Observé el estado de su abertura: ya le había hecho el cráter que anhelaba.Pasé la lengua, ensalivandoselo, babandoselo, escupiendoselo...
Entonces fue cuando se la metí. Sin avisar, hasta el fondo. Gritándole obscenidades que le hicieron loquear de placer. Según veia como mi polla se iba untando de mierda, restos de lo que había quedado, mi excitación iba en aumento. Palpé su polla y la noté puro marmol: mejor dicho, era carne y porcelana a la vez. Timmy in porcile. En el momento de correrme la saqué llenándole las nalgas de semen. Mi polla quedó llamativa, como todas las pollas después de correrse. Blanquecina, con liquido espeso que se mezclaba con sus adorables grumos fecales. Entonces Timmy se incorporó y poniendo su pene a la altura de mi cara soltó su leche también entre espasmos que yo ya conocía: eran los de Buckleroos 2. Mi lengua insaciable volvió a tragar. Hasta la última gota.
El servicio había concluido.
(continuará)

0 Comments:

Post a Comment

<< Home