Wednesday, January 18, 2006

La semana de TIMMY. Parte 3

a dennis

Accedí a los servicios de Timmy de la forma más rocambolesca. No me pidas que te lo cuente con detalle, permíteme un punto de privacidad y de misterio. Fue una operación ardua y muy excitante que acabó en buenos resultados.
Timmy hace trabajitos extras. Va a hoteles o acude a domicilios particulares. Su honrada labor la compagina con la carrera de actor porno (más bien la utiliza como suplemento económico).
Teniendo en cuenta su edad no sacaría demasiado con una webcam instalada en su dormitorio (los hombres buscan pajecillos de teta. Es lo que hay...).Asi que como se ha hecho mayor va camino de volverse un hustler profesional.
No dudo que eso es lo que yo voy buscando también. Con todo, mi adoración ilimitada por un muchacho al que he visto en media docena de pornos de lujo, hace que sienta por él algo supuestamente más profundo. Le quiero. Y pese a esto, piso firme y me doy cuenta de que la situación no es para andar desbarrando. Sé que hay unas normas que debo cumplir, en modo alguno tengo que exigirle que se vuelque en mi con toda la intensidad sentimental que yo siento por él. Es un cuerpo en venta que tomaré prestado. Sin traspasar absurdas lineas del corazón, que no vienen al caso.
Pero también yo, partiendo de su carne, exigiré que cumpla con unos pocos detalles que satisfarán por lo menos mi líbido más viciosa. Como el chorbo no cuenta con demasiados límites sexuales ( admite en su trabajo el bondage, el sm suave , la lluvia dorada e inclusive la coprofilia) no creo que vaya a tener ningún problema conmigo.
De muy mañana le hablé por teléfono y le aclaré que antes de pasar por la noche, debería cumplir con unos requisitos básicos. No quería que se cambiase de ropa interior: debería traer unos gayumbos blancos muy currados. Tampoco debería asearse, ni usar el desodorante, ni menos aún maquillarse ( como suelen hacer con el chico en el porno lujo. Gajes de quién se quiere volver un glamour sexy boy). Tendría que desayunar chocolatinas. En el almuerzo, bastaria con un par de hamburguesas sin aderezos, con cocacola. A media tarde era necesario que ingiriese un perrito caliente. Queria que viniera hinchado. Eso facilitaría el que sus intestinos se llenasen de pastelitos compactos, duros, ideales para mi extraño juego. Esa dieta alta en calorías favorecería además la representación de un aspecto de mi fantasía tarada. El fast food del jóven puramente yanqui, idiota y por lo tanto inferior a mí. Esto me haría sentirme sexualmente superior y por ende, dominador.
El chaval según le iba comentando estos sencillos puntos iba entendiendo. Es evidente que fue innecesario explicarle que no debería ir al retrete en toda la jornada . Por último le indiqué que me encantaría que viniera con chandal manchado, con calcetos sucios y con zapatillas deportivas embarradas. Se sonrió no sé por qué y acto seguido mencionó algo del previo pago. Asentí. No íbamos a discutir por unos euros más o menos.
La cosa quedó en trato. Durante todo ese día no hice nada más que repasar en el dvd sus películas inmortales. Captando sus miradas, sus mordisquitos en los labios mientras se lo trabaja algún fornido vaquero, su capacidad de dilatación cuando engulle goloso esas trancas que hacen el doble o más que la mia. Me olvidé de comer y de cenar.
Por la tarde limpié concienzudamente la moqueta dónde ibamos a estar. Andaba nervioso, me corri dos veces durante el visionado de Aspen 5. Sólo conseguí tranquilizarme cuando oí a medianoche sonar el timbre de la puerta. Era él. No había marcha atrás.
(continuará)

0 Comments:

Post a Comment

<< Home