Sunday, January 01, 2006

Dirigido por...fa: Y Frank Powell creó la "Vamp"

"Había un idiota que le rezaba
a unos harapos, unos huesos y unos mechones de pelo.
(Nosotros lo llamaríamos unos restos)

Pero el muy necio lo llamaba su bella dama".
De "The vampire", de Rudyard Kipling, 1.897.


A priori he de reconocer que este DIRIGIDO POR...FA es un canto de admiración o un tributo sin más a la gran Theda Bara, probablemente la primera vampiresa o mujer fatal del cinematógrafo. He tenido la honrosa, la privilegiada oportunidad de visionar hace un par de dias la película que la reveló a escala mundial, "A Fool there was" que data de 1.915 y que dirigió Frank Powell y estoy deslumbrado por lo que tiene de acontecimiento simpar en mi alma de cinéfilo empedernido. Cosas asi no abundan muy a menudo. Y es que la película más allá de cohartadas culturales ( se inspira en el poema de Kypling) o psicoanalíticas ( se presenta como un drama sicologista) es ante todo un despliegue de recursos interpretativos de todo un mito que nacía de los escombros de la maldad. Me refiero a que no sólo estaba apareciendo una nueva actriz magnética y de apabullante presencia en la pantalla, sino que además se estaba formando un prototipo que iba a quedarse en el imaginario cinematográfico desde entonces y hasta nuestros dias: el prototipo de la mujer pecado, la que utiliza el sexo hasta las últimas consecuencias. Esto es lo verdaderamente importante en "A fool there was".

Frank Powell es un director canadiense que trabajó en Hollywood de manera intensiva en la década de los años 10 del pasado siglo. Tiene en su haber casi un centenar de filmes entre los cuales una tercera parte de ellos no han sido reconocidos como suyos. Pero entre los que sí llevan su firma podemos encontrar un biopic de la princesa Romanoff o una adaptación del inmortal drama Hedda Gabler.
En la película con la Bara la mano firme, artesanal y experimentada de Powell se deja notar en una caligrafía narrativa y visual que tiene mucho de revelación de pionero. Asi los constantes montajes paralelos entre el estilo de vida de la pecadora y el estilo de vida de la sumisa esposa del protagonista, y que abarcan la práctica totalidad del metraje, no se alejan en absoluto de los experimentos que por aquella misma época habían hecho de Griffith un auténtico precursor. Si en las películas de este último el montaje paralelo era utilizado como medio para hacer avanzar la trama, creando con ello un sentido del ritmo casi vertiginoso para un único fin que era que el espectador se emocionase en la butaca (esto en las películas de acción), en el melodrama de Powell en cambio se utiliza el recurso a guisa de mensaje moral o ejemplarizante. Y es curioso, pues esto la rebaja a la altura de dramón mediocre sólo favorecido por cierto gusto estilístico y la personalidad de Theda Bara ( aunque hay que reconocer que Edward Jose como el marido vampirizado está fenomenal en su proceso de degradación paulatina. Anticipa en más de un aspecto a roles similares del supremo Jannings). Frank Powell que a menudo hacia las veces de actor en sus obras aquí también se guarda un pequeño pero estratégico papel como doctor que prejuzga las relaciones de los protagonistas principales.

La dictadura de la vamp ejerce toda su tirania con ademanes rococós y miradas tanto lánguidas como despreciativas. La insulsez de la trama es redimida por un ponderado efecto catártico de una hembra suntuosamente vestida de belle epoque cuyo única misión en esta vida es la de destruir peleles. Powell no es De Mille y se muestra tímido en la secuencia de la fiesta: todo lo más un discreto baile de salón y unas cuántas copas de champagne tiradas por el suelo parecen querer indicar que existe tambien un mundo licencioso y depravado para los grandes señores. Es en la escena en la que Edward Jose es relegado al ostracismo por los de su clase donde demuestra el director cierta intuición crítica y, sin duda, representa un hallazgo. La otra gran secuencia es la del encuentro entre las dos mujeres, la esposa y la "otra", de una buena tensión emocial ( por otro lado este tipo de situaciones son muy tópicas en los melodramas, dando siempre muy buenos resultados hasta el punto de volverse infalibles en su efectividad dramática).

El exotismo innato de Theda parte ya de su mismo nombre, el cual responde a un curioso anagrama que significaría "Arab Death". No fue la primera mantis, Roman Gubern señala como antecedente a la Maria Magdalena de Alice Hollister. Esta olvidada actriz ha sido también considerada como la modelo que posa frente a un esqueleto humano, una foto inolvidable por su carga de necrofilia. Y canibalismo. Ellas devoran a sus victimas, pero antes las vuelven necias, inmundas. Los absorven mientras les ordenan cosas tipo:¿Bésame, estupido!. Barbara, Alice, Gloria, Valeska, Nita, Musidora...Sadomasoquismo silente entre amas y esclavos en fondos sepia.
Encasillada Theda, dará después vida a pecadoras ilustres: Cleopatra, Salomé, Madame DuBarry, Carmen...¿Había tanta maldad en ellas?. ¿O es que sus actos que degeneran en tragedias no eran sino la mala interpretación de unos guionistas puritanos que debían siempre castigar a la mujer que acepta las relaciones sexuales de forma abierta y libre?.
Sin duda los espectadores de los años veinte lo tuvieron claro y supieron gozarlas tal que asi: vampiras del hombre íntegro.




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