Wednesday, December 07, 2005

pequeños arreglos caseros

Jose ha dejado su trabajo. Han sido más de cuatro años de perrerías por parte de su jefe ( todo un personaje, bastante indeseable. En definitiva: un muy típico especímen de este mundo de explotadores retorcidos) y zancadillas de sus compañeros. A mi, su relación amor-odio con aquél me dio pie a un par de conjeturas ( seguro que descabelladas) que me repelían y me traian por la calle de la amargura. Un poco más mayor que él, empezaron jovencitos en el negocio de las escayolas. Al principio no había problemas: el tipo era "maravilloso" y llevaba el trabajo familiar con pericia. Hizo dinero. Con Jose todo iba como la seda, hasta que al otro se le metió en la cabeza formar una sociedad anónima con él: pasaría a ser su socio. Al final la forman y el otro empieza a hacer maniobras raras a sus espaldas: se queja del poco dinero que tiene y en la notaría se obra con la parte de mi novio sin él saber nada. Aparte de esto, Jose le deja dinero ( casi dos millones de las antiguas pesetas) que salen de sus propios ahorros. Ese dinero ya no lo volverá a ver. Una vez que se entera de todo el chanchullo deciden romper su asociación, pero mi chico se ve arruinado y, lo que es peor, trabajando como un negro sin que el otro le pague las mensualidades de forma regular. Entonces se produce su gran crisis personal: se intenta suicidar tomándose un frasco entero de pastillas. Lavado de estómago, depresión diagnosticada y tratamiento psicológico. Jose ha perdido la ilusión por vivir pero sigue yendo a trabajar por necesidad económica. Su madre le da la espalda: odia al jefe por pura lógica. Medio zombi se pone a la escayola y el otro le da de pescozones porque está algo torpe. No lo resiste más y se mete otro tubo de pastillas. Se comenta que lo lleva al hospital el propio jefe. Pasa un tiempo y Jose insiste en trabajar con el energúmeno. Ahora me habla de desprecio hacia él por los compañeros portugueses que le llaman tonto y minusvaloran su trabajo ( hasta le van con chismes falsos al jefe, que lo critica a sus espaldas). Me habla de cabronadas tremendas que elevarían a la altura del gusano más despreciable a este elemento: arroja mierda que ha cagado en una bolsa sobre mi chico, le mea desde el piso de arriba donde trabaja junto a otro compañero. Jose califica estas aberraciones como bromas pesadas al borde de lo permisible. Yo lo veo como oscuro juego esclavista en clave sadomasoca que me inspira dolor ( entre celoso y rabudo) al contármelo. No se entiende el porqué de tanto aguante sino se buscan antes crípticas señales de relación homosexual basadas en la sumisión y el sometimiento. No se lo doy a entender a las claras pero él capta mi suspicacia a la legua : no hay nada de rollo entre ellos, el jefe está casado ( me dice tan ingenuo como tajante). Me callo y lo acepto. Pero me parece inaceptable que malgaste su vida, su salud en un jefe así. Las conversaciones que le oigo mantener con él por el móvil cuando estamos en el coche son tan modosas, cordiales y fraternas que no puedo más que verle como la criadita número uno, reina de la ambiguedad. Y eso me descoloca. No sé que pudo precipitar el autodespido de la semana pasada ( falta de organización me dijo, que ya no puede más, también ) pero me alegro.
Desde entonces pasamos juntos alrededor de diez horas diarias. Sobre todo estamos en mi casa pues mi madre lo ve una joyita. Y en verdad lo es, la perla de mi corona: anteayer arregló la luz de la habitación de ella, ayer ( y por éste órden) se puso con la persiana de mi dormitorio, con la persiana de la sala de estar, con la puerta que no cierra de la cocina...ah, y con mi culo que necesitaba un consolador ( hasta compró lubricante para que se deslize a las mil maravillas ), hizo la cena, preparó un postre para mi madre, fregó los platos y a cambio NO QUISO NADA. Y a cambio YO me he mostrado picajoso porque se pasa casi tanto tiempo con mi madre como a solas conmigo. Le he parecido un tonto ( supongo que con razón) y me ha dicho que está empezando a conocer lo gilipollas que puedo llegar a ser por mis putos "celitos". No sé si la cosa va a enfriar nuestra relación, el tema es que hoy ya no lo voy a ver: va a buscar trabajo en el pueblo, va a hablar con un pariente del ex jefe.