Sunday, December 04, 2005

Dirigido por...fa : Sjöstrom, el poderío sueco.

Cuando en 1.958 los asistentes al festival de cine de Berlin presenciaron el pase de las "Fresas salvajes" de Bergman quedaron maravillados con la interpretación que el gran Sjöstrom daba de su viejo profesor Isak Bork. Era un poco el canto del cisne de un arte (uno de sus artes, pues el otro fue desde luego la dirección de películas admirables), que había cultivado desde bien jovencito. Pues está en los libros de historia del cine que Victor Sjöstrom, como Ingram, empezó en el mundo de la interpretación, en la más genuina tradición de la escuela sueca. En realidad seguía los pasos de su madre, la tambien actriz Sofia Harman. Muerta prematuramente, el homenaje de su hijo hacia ella se concretaría al tomar los primeros años de su carrera actoral el apellido materno. Y como todo estudioso del cine sabrá en alguno de sus enormes clásicos el director tambien tenía reservado un papel , de importancia fundamental como en el caso de "Los Proscritos".
Su paso a la dirección lo da en 1.912 en una película que tambien protagoniza, " El jardinero". Le acompañaba como compañera su esposa, Lili Beck( fue su segunda mujer, de la primera acababa de enviudar: la tambien actriz, rusa, Sascha Stjagoff). En la década de los años 10 realiza una treintena de películas de las cuales apenas se conservan media docena, destacando por sus méritos técnico-narrativos "Dödskyssen" (1.916) que nos cuenta un mismo hecho desde diferentes puntos de vista, adelantándose en treinta años en este sentido al efectuado por Kurosawa en su "Rashomon", y desde luego, al más frívolo "The Girls" de Cukor.
"Terje vigen" (1.917) es importante tanto por el hecho de abrir su época de máximo esplendor( el de su cine, y el que prefigura la preminencia del cine de su pais sobre el algo en declive poderío danés) como por empezar a apoyarse en textos de envergadura. Asi en "terje vigen" adapta el poema de Ibsen del mismo título. Acto seguido, se introducirá en el universo de su querida Selma Lagerlöf, a la que recurrirá una y otra vez.
Lagerlöff supone un punto de referencia básico en el acervo popular sueco y es comprensible que un maestro del arte tan enraizado en su tradición cultural plasmara visualmente esa obsesión ( del mismo modo que un Olivier o un Welles se rendían ante el Bardo, entregaban sus vidas a un Shakespeare).
En "La hija de la turbera" ( 1.917) empieza a preocuparse de tres puntos fundamentales en su carrera: primero, de la adaptación de temas de Lagerlöff; segundo:del melodrama ( tramas con hijos ilegítimos , pasiones desbocadas y amores contrariados) y tercero: del tratamiento del paisaje, de la imbricación del mundo natural en el mundo psicológico de los protagonistas. En éste úlimo punto radica el mayor interés del cine del sueco, y de muchos suecos como Molander, Stiller o después, el propio Bergman.
Las nieves perpetuas hacen acto de presencia en "Los proscritos"(1.918), inmiscuyéndose en sus protagonistas hasta el punto de condicionar sus vidas a una suerte de final trágico hasta el llanto. La tormenta final es tan hermosamemte fotografiada como implacable resulta su acción sobre la pareja de desenamorados que la padecen. Es sorprendente cómo la maestria de Sjöstrom consigue trascender un texto menor a la hora de adaptarlo al medio cinematográfico ( se basaba en una obrita del islandés Sigurjonsson sin mayor relevancia ) y que al trasvasarse a la gran pantalla causó furor hasta en los cenáculos intelectuales de los impresionistas franceses: los de la imágen como Louis Delluc que la calificó ( muy a la francesa ) como " la película más hermosa del mundo".
Sjöstrom pronto retorna a Lagerlöff pues tiene en mente adaptar "Jerusalen" en varias partes. Sólo realizará dos, siendo completada la saga por su compatriota Molander. En los años noventa el sueco emigrado en Estados Unidos Billy August la retomaría en una sóla película, ya vuelto a su tierra, con resultados más que dignos.
Los escenarios naturales se trocan angostos interiores en "El Monasterio de Sendomir" (1.920), película que contó con poco presupuesto, pero que fue muy bien aprovechado, dando la oportunidad al realizador de demostrar su pericia en la utilización de una iluminación ejemplar al servicio de una trama melodramática, como ya era habitual.
La iluminación, las sobreimpresiones, los flashbacks, la técnica madurada hasta la perfección, en definitiva eran los ingredientes que volvieron "La Carreta Fantasma"(1.921) una obra espléndida. De clara inspiración moralizante y puritana, protestante en suma, partía de una novelita de la Lagerlöff. Y si bien es cierto que Sjöstrom no inventó las sobreimpresiones de carácter macabro ( la Muerte con mayúsculas que se aparece al alcohólico David Holm al borde de la redención) también lo es que nunca antes se utilizaran con tanta precisión y fluidez. Creo que esto la hace todavía a dia de hoy una película de enorme validez, y por descontado, resulta de inquietante belleza.
Sin embargo yo me sigo quedando mejor con "The Wind" (1.928), pero esta, en este orden cronológico al que me he sujeto en el Dirigido por...fa, vendría mucho después. Porque pertenece a su etapa norteamericana, y sin duda, no ya es sólo su mejor película de este período sino que es su obra maestra de cualquier período. Obviemos pues las tonterias (melodramáticas) con la Garbo, su más que estimable contribución al arte de Lon Chaney ("El que recibe las bofetadas") e incluso "La Mujer marcada", que supondría su primer contacto con la que fue su gran amiga allende los mares, Lilian Gish. Obviemos la americanización de su apellido y pocas cosas más y quedémonos con la cumbre de su arte que es "El Viento". De nuevo la naturaleza instigadora, el viento como expresión totalizadora. Nunca antes en el mudo se pudo oir con tal nitidez ( tanta que aturde, sobrecoge ) un fenómeno climático, Y la Gish está inmensa, jamás cae en el histrionismo ( algo que sobre el papel pudiera haber sido del todo comprensible). Adoro este melodrama. Con él el cine silente llegó al "no va más". Las voces ya no podían aportar gran cosa pues todos los espectadores de su época pudieron oir "el viento" sin necesidad de altavoces y micrófonos.
Los últimos años de Victor Sjöstrom los pasó en su Suecia natal, abandonando la dirección y concentrándose en su carrera de actor, tanto en el cine como en el teatro. Su titánica interpretación en "Fresas salvajes" lo emparentaban con otro genio de la nueva generación, Ingmar Bergman que lo dirigía con admiración de alumno, siendo ambos merecidamente recompensados en la terna de premios de la Berlinale al que aludí al principio de este post.