Sunday, December 11, 2005

Dirigido por...fa: El teniente-comandante John Ford y su sífilis


El paso del gran John Ford por el frente de batalla durante la segunda guerra mundial le trajo la pérdida de un ojo y la confección de una obra maestra del documental bélico llamada "La Batalla de Midway". En la labor de propagandista del ejército norteamericano no estaba solo, también John Huston ( que empezaba como director ) y el más veterano Frank Capra aportaron su sentido cinematográfico en torno al marasmo anti nazi alli mismo, en su epicentro. Ford con sus amigos Gregg Toland, excelso operador y Robert Montgomery, actor eficiente y fordiano hasta la médula se reclutarían en la Armada dando ejemplo y, sobre todo,afirmándose en la convicción de que un artista norteamericano puede ser más patriota que nadie.
Los documentales de John Ford son ejemplarizantes en todos los aspectos pero en este "Dirigido por...fa" me voy a detener en uno que fue el primero y, sin duda, el más bizarro de todos: "Sex hygiene". Visto en la actualidad, puede considerarse un gore en toda regla, un D'amato infinitamente mejorado, un HG Lewis " a lo real", en definitiva un nada demagógico alegato por la higiene sexual, cuya falta hacía estragos entre los soldados del ejército norteamericano. Con Ford, la sífilis se expuso de una forma tan diáfana, estomagante y cruda que dio y da repelús. ¿ Sensacionalista?. Algo si, pero dentro de una mentalidad tan particular como la del ciudadano Ford era lógico que su credo de la pureza del alma yanki debía comenzar por la salud de las pollas de sus nobles muchachos.

Protagonizada por actores profesionales, la acción, meramente divulgativa, tiene lugar en un salón de actos donde el oficial médico Charles Towbridge conferencia a sus reclutas sobre el peligro y riesgo que puede tener un polvo rápido y mal dado, sobre todo cuando se está bajo los efectos del alcohol. Es importante señalar el hecho de que aquí las culpables son ellas ( misógino que fue, uno de los más grandes machistas y racistas de la historia del cine ), y en especial, las prostitutas ( más peligrosas en malignidad al parecer que la Gestapo ). De todas formas, aunque el mensaje final es la prevención, a través de los todavía tímidos anticonceptivos, se pretende crear en el subconsciente del jóven la idea de que la mejor prevención es la "sana" abstinencia. En lo subliminal la raza superior campa por sus anchas demostrándose una vez más que,en este sentido, nunca hay malos y buenos en las guerras, sólo fanáticos de atar.
La charla se complementa con la proyección de imágenes alusivas a la enfermedad de la sífilis. Y desde luego lo que alli se ve es tan sórdido y brutal en su directo mensaje que podemos sacar la conclusión que el verdadero enemigo de los Estados Unidos durante la contienda no fue el malvado Hitler sino las devastadoras venéreas.
Los muchachos, entre los que se encuentran Robert Shaw y George "Superman caído" Reeves, renuncian a una interpretación premeditada para entregarse a los efectos instintivos que les producen el visionado de las impactantes imágenes. En este aspecto Ford cae en una paradoja deliciosa: rebusca en la escuela naturalista partiendo, de alguna forma, de lecciones propias de un Stanislawski ( él, que siempre estuvo tan alejado de las locas doctrinas del Actor's Studio).

El género divulgativo de temas médicos es tan antiguo como el cine. Robert Eberwein fue un auténtico pionero de los films sobre educación sexual en los Estados Unidos. En Alemania durante el período de la gran guerra Richard Oswald trató el tema de la sífilis en un filme que alargaría en 1.918 en dos partes más. Lo que hizo Ford en 1.941 fue sin duda un servicio importante a los muchachos combatientes renunciando por un momento a la épica y clavando en sus retinas el estilete demoledor de una realidad existente: que era el demonio de la infección que acecha en noches de permiso.