Saturday, November 19, 2005

Texas bien vale una folkie



Los comienzos musicales de Jana Hunter, texana de nacimiento y neoyorkina de adopción, habria que situarlos en Huston donde grabó algun disco con el combo "Matty & Mossy ". Era un estilo que podría definirse como psych-pop y que contrarrestaba desde la independencia los devastadores efectos superpop que la ciudad había sufrido con el huracán Destiny's Child.
Un nuevo enfoque a su carrera de culo inquieto le llevaría a trabar contactos con el freak Devendra Banhart, siendo pronto incluida en un recopilatorio de artistas de neo folk. A partir de ahí, la rara y mística Jana empieza a volar en solitario.
Sin el padrinazgo de Devendra ( que ultimamente hasta ha osado en cantar en castellano, para pasmo de los fieles de Albert Plá que al escuchar al norteamericano lo habrán confundido con su ídolo ), la fantástica cantautora ha demostrado ir sobrada de recursos. Ecléctica, profundamente seria e "irreverente con un punto de frivolité" cuando lo requiere la ocasión ( por ejemplo a la hora de cerrar su último trabajo, el titulado " Blank ustaring heirs of doom" que incluye un último tema a golpe de casiotone ) , está consiguiendo renovar el panorama de la americana o el folk con raices sureñas desde la más pura concepción del término.
Su literatura se difumina por terrenos bíblicos, en especial del apocalípsis que habrá seguro leido un centenar de veces, lo que se materializa en una serie de canciones tristes, susurradas pero a la vez muy apasionadas. Tiene algo de gatita mística que maulla salmodias angelicales con una entereza que haría palidecer a sus primas hermanas Cocorosie o , en otra onda, Emilie Simon.
Este trabajo del 2.005 contiene tres grandes momentos: 1. Restless. Ejemplo de canción folk contemporánea con guitarras de ensueño. 2. Have you got the money. Blues rural y a la vez avantgarde profundamente triste y abigarrado. 3. K. Pequeña adorable broma en clave casio/magneticfields que demuestra cómo una chica orgánica y con raices no tiene porque sentir rechazo hacia los elementos analógicos o digitales a la hora de ponerse a componer música.