Wednesday, November 16, 2005

Tacotes de Buddah

Este post va dedicado a los alquimistas del ultrapop de finales de los años 60 Jerry Kasenetz y Jeff Katz. Ambos y con la ayuda de músicos, hombres del negocio discográfico y compositores, darían una entidad propia a un tipo de música muy maltratada por parte de la crítica en su momento. Y es que te voy a hablar de productos prefabricados y de fácil consumo, destinados al público adolescente menos inquieto.
En plenas turbulencias bélicas en Vietnam, con el hippismo exigiendo buen rollito, con las acideces progresivas y los Doors revolucionando el mundo , que estos señores se plantearan alternativas edulcoradas a base de artefactos pop de dos minutos era todo un desafio ( o desatino ).

De hecho el pop de fácil consumo no era algo nuevo y siempre tuvo su público fiel : el pijerío. ¿Recuerdas a principios de aquella década el fenómeno high school, los idolitos de plástico del cine y la canción ?. Ahora por tu cabecita loca están pasando las chicas Spector, las cenicientas de la Motown, incluso la surf music y sus leyendas mayores, Beach Boys o PF Sloan, más tarde acogidos al sonido costa oeste ribeteado en folkie, y que no se alejaban ni un ápice del lema de la intrascendencia: "sol- diversión- chicas californianas". Hedonismo sin fin que incluia alguna pequeña gran tragedia adolescente en las letras.
Sería algo más tarde cuando llegarían las Eras de la Destrucción y la psicodelia que imprimirían cierto compromiso letrístico por parte de estos encantadores artistas de la jóven América. En cambio, los grupos de los productores Kasenetz y Katz proponían una regresión, candorosa, descarada regresión vista hoy en dia ( desde eso si, una óptica desprejuiciada que es la mia y la tuya, que es la de FANTASIA MONGO ).

Kasenetz y Katz productores crearían SUPER K y lanzarían un hit llamado "A little bit of soul" que interpretaron The Music Explosion. Alcanzaría el número 2 en lista de ventas, allá por mayo de 1.967. Supuso el arranque de una fructífera colaboración entre nuestros heroes y una cantidad irracional de grupos destinados a convertirse en prototipos del sonido chicle, bubblegum.
Neil Bogart, empresario de música pop que venía nada menos de la feliz y teenager Cameo Parkway, se uniría al espumoso duo para emprender la aventura del sello clave en esta infrahistoria: el sello BUDDAH. Y con BUDDAH nace la música de laboratorio. Porque si algo tienen en común los discos de este sello es cierta artificiosidad de estudio de grabación, favorecida por un fantasmal envoltorio formal del producto. En las portadas de los discos BUDDAH no aparecen casi nunca los miembros de los grupos . El sonido, fruto de la producción de estos cerebritos es siempre muy similar, alcanzando por ende éxito asegurado. El suyo era el arte de " ir a piñón fijo". Los temas no deben rebasar los dos minutos, es obligado sonar eléctricos pero sin turbiedades, el órgano farfisa se agradece, la mejor percusión son unas buenas palmas aplaudiendo al unísono, los juegos vocales imprescindibles, en las composiciones se prescinde del puente (basta una estrofa y un estribillo ). Un pop instantaneo que los compositores habituales de la casa, Resnick y Devine, fabrican a partir de mega riffs pegadizos y eficaces.
Y van naciendo infinitud de "grupos" de juguete con nombres rebuscados, ocurrentes, pintorescos y que remiten constantemente a un mundo infantil lleno de caramelos, gominolas y demás chuminadas. Un concepto visual repleto de fantasias animadas que tendrían su máxima plasmación a nivel popular en los entrañables dibujos de los Archies.

Y los títulos de las canciones son tan naifs como cabría de esperar: "Yummy, Yummy, Yummy", " Chewy, chewy", " Goody, goody, gumdrops"...osea, rumiajes golosos, onomatopeyas azucaradas propias de un "Todo a 1 EURO" de guarderia infantil. Si hasta el lider de OHIO EXPRESS parece cantar con una gran bola masticable en la boca. ¿ Ser humano o Scooby Doo ?.

Este tu Maciste esta particularmente desinteresado desde siempre por una actitud en el pop/rock: la de los grupos mesiánicos y su monserga ridícula, con sus músicos virtuosos, con sus solos de guitarra interminables; leyendas de no-se-qué acogidas a casposos lemas que hablan de sexo y drogas y pepsi cola; de macrobandas en macroconciertos con macropúblicos berreando macrobaladas con mecheros encendidos ( a ser posible en pos de una causa solidaria )....
Reivindico la letra pequeña en las enciclopedias típicas de la música popular, que por cierto me suelen dejar frio. Como mis amigos de la sofisticada compañia SIESTA, reivindico la fantasia escapista que incluia, y ahora cito textual: " disfrazar a los músicos y darles un papel a interpretar. Fabricar grupos sin rostro, de atrezzo. Seleccionar un repertorio. Romper con las normas y el mito de los " grupos con imágen ". Dejémos interrogantes abiertos". Pues eso, apostemos por la utopia de un mundo sin posters con ídolos de la marihuana. Minorizémonos, ya que sabemos que la plebe no está para estas gaitas.. Apostar por estas intrascendencias sé que es de antemano una empresa abocada al fracaso. Como lo fue, fracaso crítico, a finales de los 60, cuando salieron los discos de Ohio Express, Salt Water Taffy y mil más.
Y no sólo los del sello BUDDAH. Así un bigotudo Giorgio Moroder, antes del "I Feel Love" sacaría singles chewingamados, que eran la de dios. Por no hablar de artistas que en plena moda glam mezclaron lentejuelas y glitter con mucho globo y grumito chicletero. Escucha sino las cosas de gente tan variopinta como Kincaide, Bay City Rollers e inclusive ciertos hits de los increibles Sweet. Peña a contracorriente, pero con mucho amor por el pop y el petardeo.

Como no he querido hacer un especial exhaustivo al uso, me he decantado por hablarte de los grupos más representativos sin olvidarme de sus equivalentes castizos. En España hubo mucho sonido chicle, y no sólo versionando los hits de Kasenetz y Katz. Gentes como Formula V, Grupo 15, Los Angeles, Los Diablos o Los Mismos tienen cantidad de temas propios que se acogen a este estilo tan chulo. Los más memorables compuestos por ese tándem de lumbreras que son Pablo Herrero y Jose Luis Armenteros, a los que tanto admiro.
Decididamente esta tarde de miercoles me va a salir una merienda no apta para diabéticos. Voy directo a la cocina a zamparme un bocata de Nocilla y desde luego muchas chuches....algo sin colorantes, bajo en calorias, de mucho artificio y con ese sabor efímero de las golosinas de nuestra infancia.