Tuesday, November 15, 2005

Presos dándose por culo





Los locos años sesenta son los de la permisividad y la apertura a las minorias. El poder negro, el women´s lib, el gay power, el mensaje político abierto a las revoluciones sociales... La liberación sexual salta al teatro buscando un nuevo lenguaje que resulte viable en consonancia con los usos y costumbres de esta nueva realidad . En muchos casos son piedra de toque de un mero sucess d'escandale, en otros, los más afortunados, se busca la denuncia , la crítica a un caduco sistema opresor. Obras como " Hair ", "The Boys in the Band ", los montajes del "Living Theatre" y demás irrumpen con una fuerza que todavia hoy en dia adquiere ecos de una resonancia con sabor a modernidad.
Esto acontecía en Nueva York, claro. Y en determinados lugares, casi sacrosantos, donde la exhibición de las obras estaba restringida a unos cuantos locales con su pùblico convenientemente aleccionado. Fue lo que se dio en llamar el off- Broadway ( sólo para minorias hoy ya, por desgracia, asimiladas dentro del establishment más vampirizante ). Ejemplos antes citados como "Hair" se han eternizado en sus carteleras pasando desde ya hace mucho de representarse en cuchitriles avantgarde a los grandes teatros de la calle 42. Son montajes que van camino de ser milenarios, por derechos propios.

Muchos de los talentos autorales que ejemplificaron el fenómeno de la contracultura venían de afuera. John Herbert era un canadiense de Toronto y llevaba escribiendo obras de teatro desde mediados de los años 50. Un todoterreno en el género, pues además era actor, diseñador, director y productor. Tenía detrás, además, una vida de leyenda, o casi. Desempeñó en su más temprana juventud innumerables oficios, siendo en el campo de la hostelería un verdadero profesional. Pasó a finales de los cuarenta una temporada en prisión al ser acusado de "escándalo público". Fueron seis meses que le servirían para tomar algo más que unos simples apuntes para su futura y controvertida " Fortune and men's eyes" ( que tomaba su título de un célebre soneto de Shakespeare ), la obra por la que será siempre recordado este señor.

En 1.965 la escribe y al poco es aceptada para su representación en el Sttradford Festival Theatre. Es al año siguiente cuando Nathan Cohen le pide que le mande una copia del texto pues está interesado en que la conozcan en Nueva York. Asi sucede y pronto la capturan los inquietos adalides de esa secta iniciática que siempre fue el " Actor´s Studio ". En especial le interesó mucho a uno de sus alumnos, un tal Dustin Hoffman, que llegó a convertirse en el primer Rocky (el recluso suicida) de la historia de " Fortune...". A partir de 1.967 la fuerza, el vigor, el sentido crítico de la realidad carcelaria que ésta contiene ( con toda su aureola de escándalo a cuestas) expandiría su radio de acción dentro de una importante gira por Canada, Estados Unidos ( con parada final en San Francisco ) hasta saltar el charco, llegando a Londres. Han sido desde entonces 400 producciones en casi cien paises, incluyendo Turquia e Israel.
Uno de los montajes más celebrados lo llevaría a cabo el mítico Sal Mineo a finales de los sesenta. La carrera del ex niño prodigio estaba en horas bajísimas y decidido a darle un giro de 360 grados se puso manos a la obra . Su olfato para con las últimas sensaciones que venían de Nueva York, su ferrea decisión de romper con su anterior imágen y la aceptación estruendosa de su homosexualidad hicieron que el treinteañero Mineo asombrara a los públicos más variopintos en la noche del estreno en Broadway. Su acto de violación a Don Johnson sobre el escenario todavia da que hablar a las mariquitas otoñales que lo vieron en su momento. Don Johnson era un crio por entonces. Habitual en la revistas gays como modelo desnudo irrumpía en el mundo de la interpretación a fuerza de contraer el esfínter. Que no deja de tener su mérito.

La obra en dos actos tiene cinco personajes: Queenie, Rockie, Mona, Smitty y Holy-face.
Asi podrían definirse los chicos, en palabras de Boze Hadleigh refiriendose a la psicología de cada uno de ellos "Se contaban un machote gay y homófobo, una "princesa" recluida, un guarda rencoroso a la espera de su jubilación , un jóven sensible y femenino- típica víctima propiciatoria, y un recién llegado heterosexual que acaba siendo el más mezquino de todos "
Los productores de Hollywood compraron a principios de los años 70 los derechos para convertirla en película. pero ésta presentaba unas alteraciones de guión que trastocaban dolorosamente el original, perdiendo en autenticidad y ganando en sensacionalismo.
Decía Smitty al final de la obra teatral : " Les pagaré con la misma moneda. Os pagaré a todos con la misma moneda ", en claro alegato a favor de la reforma penal. Algo que se perdió al ser trasvasada al cine.
Queda sin duda " Fortune and men's eyes " como emblema del aperturismo cultural de los años 60 y de todo lo que luego estaría por venir.

0 Comments:

<< Home