Tuesday, November 29, 2005

Fantasmas de medianoche

Hoy: Ingrid Pitt


La gran Ingrid nació en un campo de concentración. Es como si su bien ganada fama de mujer que asusta le viniese en forma de predestinación biográfica. Debe ser horrible venir a este mundo en un sitio asi. En su caso, da la impresión de que tal hecho la hubiera abocado a poder acatar a la perfección las leyes del género de terror en el que ella muy pronto se especializó. Se llama en realidad Natascha, que suena a margarina y a personaje de Tolstoi. Desde luego, se acerca más a lo segundo, pues la señorita ( hoy señorona con página web potente) es de origen eslavo. Sus rasgos lo dicen muy claramente. La Pitt en los años sesenta fue un bellezón de rompe y rasga. Su cara no denotaba delicadeza, era abrupta y sumamente expresiva. Sin duda guardaba algo indefinible, semejante al misterio que se requiere a toda criatura nacida para inquietar. En cuanto a su boca, de labios carnosos y bien perfilados era lo suficientemente atractiva como para que el espectador se turbara imaginándose lo que habría en su interior.

Las bocas de las diosas del terror tienen la particularidad de revelarse doblemente expresivas: asi la de Barbara Steele, inmensa y putrefacta, mórbida hasta la extenuación; la boca decó de la novia de Frankenstein ; la singular carnosidad leporina de Gianna Maria Canale en "I Vampiri"... Boquitas pintadas de rojo sangre.
Ingrid, mi Ingrid incorporó como novedad dentro de la galeria de mujeres "fantásticas" el erotismo lésbico, entendido siempre bajo el punto de vista del heterosexual masculino que, por esos curiosos misterios de la naturaleza, despierta gran excitación de bragueta. Practicamente es el único acto homo que aceptan con agrado, siempre y cuando lo dirigan ellos, el hecho de sentirse desplazados por dos mujeres sáficas radicales les destroza hasta el fondo de su ente machista. Y cuando la Pitt miraba con deseo supraterreno a sus vírgenes, cuando les acariciaba los cabellos, les besaba tenuemente los senos, las mordia con furia desatada eran siempre actos vistos desde una óptica masculinizada al máximo.Es indudable que la actriz permanece como ícono lésbico para las del gremio, pero creo entender que esto se debe más por la belleza de la moza al servicio de una simbología o un concepto concreto de amor que por otra cosa. Los que partian el bacalao eran los de la Hammer ( un Roy Ward Baker, un Peter Sasdy...). Y le brindaron toda una magnífica cohorte de damitas irresistibles a las que debería corromper a fuerza de mordiscos.

Su inmortalidad la alcanzó al dar vida ( o muerte ) al personaje de La Fanu, " Carmilla". Pero tambien fue, en linea pareja, una condesa Bathory potente. En ambos casos estuvo bellamente tétrica y desde luego, muy apócrifa. En "The vampire lovers" era Marcilla, pero también respondia al nombre de Carmilla, aunque su sarcófago llevara inscrito el nombre de Moratella, o algo asi. Tres vampiras distintas para un sólo personaje verdadero. Las referencias lésbicas del filme eran tan machaconamente constantes que debieramos entenderlas como parte del desesperado cambio de rumbo que la productora Hammer pretendía dar a sus filmes de horror no bien se atravesó el umbral de los años 6o. Agotados un poco todos los grandes artesanos de la casa, estos verían como única salida viable para renovar el género la incorporación del sexo explícito y la sangre como elemento del pavor. Los Cushing/ Lee seguian ahi, inalterables solo que un poco más perplejos.

Tanto en "The vampire lovers" como en "Countess Dracula", la Pitt es la dueña absoluta del cotarro. Se apodera de todas las situaciones con una profesionalidad admirable. Magnetiza en cualquier secuencia, y aunque estén ambientadas en épocas pretéritas y ella tenga un físico muy años sesenta, no importa: nos la creemos porque ante todo la vemos letal.En "Countess Dracula" necesita sangre de novicia para mantenerse siempre jóven. La única rival en belleza es su propia hija: la irresistible Lesley Ann Down pre UPSTAIRS, DOWNSTAIRS. La muchacha vence al final a su horrenda madre por la única razón de que el mal nunca vence en los filmes de la Hammer. Asi la Condesa acaba encerrada en una celda subterranea de por vida, zaherida por un pueblo que la acusa de bruja. Sin embargo su destino no era peor que el que tuvo en "The vampire lovers": en esta acabó no ya sólo con una estaca clavada en el corazón sino decapitada con afilado sable ( el ejecutor , un Cushing que no se anduvo nunca con chiquitas). Pero antes aún pudo resarcirse como sedienta, chupando a bellezas de la talla de Kate O'Mara o la veterana Dawn Adams ( diosas Hammer).

La Pitt que empezó muy cria en series de televisión inglesas como Dr. Who tiene en su haber toda una filmografia dedicada al género de terror, salvo el caso de esa rareza bizarra que responde al nombre de "Un beso en el puerto" (1.965), subproducto folclórico turístico made in Spain que protagonizó en Benidorm junto a Manolo Escobar, bajo la dirección del coruñés protofranquista Ramón Torrado. Hacía de guiri, y estaba muy guapetona. Y sobre todo, en una secuencia de chiringuito mordía una cigala sin aquellos colmillos tan escandalosos. Se ve que aún no le habían crecido.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home