Sunday, November 27, 2005

Dirigido por...fa: Ingram. " Mystic-Goldwyn-Mayer"


Sigue resultando fascinante, por lo desconocido que aún es, el acercarse al periodo del cine en sus primeras décadas de existencia. El cine mudo desarrolló una narrativa tan avanzada, alcanzó una madurez tan proverbial que es lógico que la incorporación del sonido a finales de los años veinte provocarara tantas controversias, tantos anatemas. Y es que ya nadie duda de que a genios como Murnau o Sjöstrom ni las voces ni tan siquiera las didascalias les iban a aportar nada especial a la hora de crear una obra de arte. Llegaron a una capacidad de síntesis tal como para poder renunciar a cualquier accesorio de la palabra.
En el cine mudo Rex Ingram creó muchos poemas: sofisticados, exóticos, al borde de un misticismo que denotaba que se trataba de un hombre realmente ejemplar, rara avis que el sistema de estudios llegó a asimilar muy a regañadientes. Por que Ingram incorporó elementos aviesamente personales que no cuadradaban con la mentalidad mercantilista del productor para el que trabajaba, Louis B. Mayer ( a quien detestaba), convirtiéndolo en un rebelde de su época. Fue un artista, en la más tópica expresión de la palabra.

Irlandés de origen, emigró de crio a Estados Unidos, estudiando en la universidad de Yale donde despuntó poderosamente en el campo de la escultura. Entró en el mundo del cine por los estudios del pionero Edison. Era guapo y aprovechó esta condición para empezar en el medio trabajando como actor. Su nombre, Rex Hitchcock. De Edison pasa a la Vitagraph y de ahi a la Universal. En 1.920, con el estreno de la década empiezan sus contactos con una incipiente Metro Goldwyn Mayer. Alli se perfilaria su admirable imágen de gran romántico del cine, con permiso del señor Borzage.

Y quien dice romántico, dice místico. Pongamos el caso de "Los cuatro jinetes del apocalipsis" y el personaje del escritor visionario que conjura con sus palabras a los jinetes, que atraviesan los cielos anunciando los desastres de la guerra. En "El pescador de perlas" el protagonista, un arrebatado maravilloso bajo los rasgos de Ramon Novarro se arrojaba a la cascada donde solia reunirse con su amada que lo ha abandonado. En "El jardin de Alá", un monje trapense deja sus votos y emprende un viaje desértico con mucho de búsqueda interior y que terminará volviéndose experiencia mística cuando conozca a una mundana borracha de amor por él. En "Mare Nostrum" hay metáforas visuales que aluden a la mitología para explicar una sublimación del amor ( no exenta de inevitable kitsch, pues dicho tratamiento siempre ha sido peliagudo).

Su actitud de constante oposición a las exigencias de Louis B.Mayer le hicieron a la larga ser un personaje incómodo para la industria, y es por ello que entablaría una relación de amistad muy duradera con otro "inadaptado" como fue el genial Von Stroheim. Ambos compartian un sentido del erotismo bastante procaz y decididamente "incorrecto" para las mentes bien pensantes. Esto únido a un refinamiento visual que incluiria el amor por la ambientación de épocas y lugares lo elevaban a la categoria de barroco mórbido.
Su matrimonio con la divina Alice Terry, actriz de dotes limitadas pero con una presencia más que sugestiva en la pantalla , produjo uno de los casos de pygmalionismo más cautivadores de la historia del séptimo arte. Los dos eran exquisitos, apasionados coleccionistas de piezas de arte y "outsiders" que terminarían exiliados de la colonia hollywoodiense en el punto más chic de la Riviera francesa.
Las adaptaciones de textos de Blasco Ibañez que llevó a cabo Rex Ingram son proverbiales y ejemplifican tanto las inquietudes de búsquedas espirituales del realizador como el cosmopolitismo crónico del escritor por aquella década. En este aspecto, son adaptaciones muy respetuosas.
Con la llegada del cine sonoro, Ingram iría perdiendo interés en el mundo del cine. Una de sus más directas enemigas, la repulsiva Hedda Hooper lo atacaba constantemente en sus columnas alegando que era un realizador que prefería rodar en la vieja Europa y aun en el Norte de Africa antes que en su pais de adopción. Nada que objetar, el reconocimiento europeo hacia el arte del director se materializó con la concesión de la medalla de la Legión de Honor y el Bey de Túnez ( siempre se mostró fascinado por el Magreb, rodando peliculas alli y llegando a adoptar a un niño tunecino). A nivel de respetos cinéfilos, decir que los directores Powell& Pressburger fueron algo asi como los sumos sacerdotes del culto Ingram, nada más lógico si pensamos en la carrera de estos dos señores.
Sus últimos años los dedicó a su labor de novelista ( con clara influencia de Blasco Ibañez) asi como a la pintura y la escultura.Moria en 1.969 de un ataque al corazón. Su musa Alice le sobrepasó con creces, conservando siempre un halo entre místico y señorial en su mansión del exilio en Niza, rodeada de obras de arte ( especialmente amados los lienzos orientalistas) y recogiendo con dignidad el legado de su romántico esposo.

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