Monday, November 21, 2005

Bell' aspetto. Por 'la famosa escritora norteamericana'

(...) Sentados en las sillas, en los huecos de las ventanas o apoyados en las paredes encaladas, los muchachitos se divertían en los billares durante las inhóspitas tardes del domingo. Invierno frío, helado en Cremona. El barrio poco preparado para las inclemencias del tiempo huye buscando refugio en los cines, salas de fiesta, sociedades recreativas o en los mismos cafés que aportan abrigo y tertulia por el módico precio de la consumición de un ciocolatto con bizcochos o una achicoria.
Algunos viejos, parejas de mediana edad, matrimonios humildes , al no poder permitirse el lujo de una sesión semanal de programa doble en el cine Savoy, se instalan en las mesas de mármol del café de la Franciulla, hartándose de mus y parchises.
Los adolescentes que tienen poco de estudiantes y bastante de currantes forzosos, se acinan en los humeantes locales del pin ball y los billares.

(...) Bajando unas escaleras están estos sótanos. Presentan un aspecto de ambiente sofocante debido a la cantidad de mozalbetes que lo ocupan. Descamisados, con mangas enrolladas por encima del codo, envueltas las ropas en sudor húmedo que se les va pegando al cuerpo...Hay quien se sienta en la estufa y, quien estando en una silla apoya los pies en aquella. Los más se apelotonan frente a una mesa de ping-pong donde una pareja juega efusivamente.
Ruido, risas, griterio con tono de increpación, pequeñas chanzas entre corajudos vitelloni...Y las horas del domingo glacial pasan a golpes de taco de billar, de taco verbal, de guiños cómplices, sólo masculinos pues, dicha turbamulta es un guetto de camaradas en el que el elemento femenino queda restringido a un par de fotos estropeadas de maggiorate en mallas de rejilla y sujetador de lamé que parecen invitarles a la concupiscencia y quizá a apretujarse entre ellos más si cabe.

(...) De dónde les viene tanta sensualidad encendida si la ciudad, subordinada a las bajas temperaturas, reacia a toda incitación erótica, anulada en lubricidad, semeja estar en hibernación... Tal vez favorezca a su calentamiento la atmósfera cargada a humo de tabaco que les va envolviendo- todavía a sus diecisiete años mantienen viva esa actitud infantil del cosquilleo nervioso ante un cigarro, del tomarse el fumeque como símbolo de osadía pecaminosa-, o quiza sea por el choque de cuerpos indiscriminado, el inevitable roce de piel contra piel, de pieles suaves al tacto que se encuentran no con intención pero tampoco con desagrado. Si, tal vez sea por esto que el proteismo de la corta edad de los pavos les conduzca a la desinhibición de las formas.
Y alli, apiñados, con maneras que no excluyen la rigidez del compañerismo castrense ( se trata de chulitos muy varoniles, no lo olvidemos )beben alcohol en grados sólo en la justa medida: la que les ponga a tono para la salida al salón de baile. Es lo que se llama un precale
ntamiento. El mediocre vino, impensable el chianti, acelera sus peroratas, su gestualidad y, desde luego, despereza sus sexos, aprisionados en ceñidos pantalones de tergal pinceados, ideales para el invierno pero en parte innecesarios en unos chiquillos con un volcán en su "interior" muy a valorar.
(...) En el baile les esp
eran las turbadoras. Las muchachas soñadas. Las modistillas aspirantes a taquimecas. Las ya secretarias. Las futuras enfermeras. Las zagalillas fuente de todas sus erecciones. Hay quien no tiene novio aún y suspira pensando que 'esa' noche puede ser la noche. Otras que ya lucen compañeros los tendrán para ellas solas más tiempo que los escasos quince minutos diarios, justo cuando acaba la jornada laboral. Los esperan todas ellas reunidas, metidas en portales, amparándose del viento con las manos en los bolsillos de sus abriguitos de lana, cuello subido y con la mirada impaciente, al punto que se ríen de la ocurrencia de alguna en torno a la probabilidad de que venga éste o aquél otro chico. Casi siempre sonaba el nombre de Paolo en sus comentarios: era el deseado y, precisamente por ello, el más criticado. " Un gandul, un tunante, se rie de todas nosotras, lo han echado de la obra por pendenciero..., ¿ sabes la última...?, pues que a la Cosetta...., yo ni al Paolo ni al Tyrone les volvía a dirigir la palabra" e cosí vía. Sin embargo el rostro se les iluminaba cuando cruzaban por su lado ese par de malandrines montados en sus ruidosas lambrettas, jugando a calcar al rebelde Brando. Como si fueran poco menos que " los salvajes del Po ".

( continuará )


* Traducción al castellano a cargo de Boquitas Pintadas y Maciste Betanzos. Extracto del libro "BELL' ASPETTO" (2.995), inédito todavia en nuestro pais.