Monday, October 31, 2005

BELL ' ASPETTO , por " la famosa escritora norteamericana "



Recordando a Rickie. Idolo de jovencitas. Las que adoraron al Sinatra pre CAPITOL. Las que se derritieron con el rubito John Kerr. Las que superaron la primera regla a ritmo de Elvis o del azucarado baladista- actor Tab Hunter. Jovencitas marinervios en pleno desfogue all saturday night. Desfogue a medias, claro está, que no estaba la moral para demasiados cachondeos. Ni en la lívido recién despierta en un drive in ( contemplando filmes de horror adolescente : tanto el Landon lobezno como el GIDGET playero eran un ' horror adolescente ') ni en los rincones oscuros de algún gimnasio nocturno a guisa de improvisado local de guateque " sólo para los de secundaria ".

(...) Y Rickie, ídolo de plástico, irrumpe en el imaginario juvenil a través de llamativas fotos kodachrome, en colores pastel. Inequívocas tonalidades de una era esfumada no bien ellas, las fans ardientes traspasaron el umbral de la veintena con sus estudios terminados y listas para engrosar las huestes de la burocracia yanki. Porque estas probabilísimas burguesitas ñoñas ya habían hecho méritos para ello en la edad del pavo cuando se rebelaban ( pero sin pasarse ) de sus papis ' a lo AL ESTE DEL EDEN ', o cuando refrenaban los instintos de sus novietes en el momento en el que la mano de estos desaparecían por debajo de aquellas feas faldas can cán. Su destino, de alguna forma estaba sentenciado y desde luego estaba más próximo a la pudibundez de Doris Day ( una paranoica pésima pues ni follaba ) que a la frescachoneria de Ann Mairgret ( formidable bacana del boogaloo ).

(...) Y Rickie, nuestro Rickie al que conocimos demacrado, con ojeras, fuera de su tiempo, desplazado total en el marasmo de los seudo cantantes que pululaban por el universo discófilo de la boga gay rock, a punto de firmar un contrato cinematográfico que le conduciría a intervenir en películas muy minoritarias; Rickie pues, sirvió para que las señoritas de entonces pudiesen suspirar ante una foto suya en el "HEP CATS ", berrear en una actuación ' en vivo ' por una vulgar caída de ojos, o dejarse saltar las lágrimas con una respuesta sincera e inocente en una entrevista televisiva. Porque tanto en fotos, como en actuaciones como en entrevistas Rickie mantuvo siempre esa imágen de irreprochable italianito emigrado totalmente asimilado a la subcultura de masas gracias a una educación religiosa muy estricta en su pais; pero, sobre todo, gracias a la sabiduria con la que fue manejado por su talent scout: el incombustible Bobby Wyler.

(...) Como creación Rickie le había salido un cromo. Y por mucho que hoy en dia pueda repugnarnos aquel invento fabricado en serie, no podemos obviar el merito de Mr. Wyler para inventar cantantes de temporada. Oculta su verdadera historia, inventada una biografía de cara a no asustar a sus seguidoras , la vida de Rickie arrancaba en el punto en el que moria el casi delincuente Paolo Brignone, allá en Cremona, donde los violines.
Sin embargo el entorno del muchacho no era melodia de serafines. Ahogado en un guetto calamitoso, a un pie de la cárcel y a otro del precipicio , la pre- STAR languidecía en los billares de barrio, trastornaba a los viandantes con sus gamberradas, retaba a sus compinches en trifulcas continuas.
Púber lampiño, pajillero en cines de barriada, cines de posguerra de pantalla zurcida y butacas rajadas. Neorrealista a su pesar, pasoliniano por narices, patroliniano hasta la médula por que la historia le hizo así y él cayó en ella sin poder rechistar, con las manos atadas. Hasta decidió liberarse empuñando una navaja mientras se aliaba a la banda del Tirone en numerosas grescas, éste último un charrán agitanado de increible parecido con el Apolo de la FOX. Y la FOX era el cielo en las miserias de la dopoguerra, y Estados Unidos la generadora de los milagros hechos ficción.
(...) Hacia allí se encaminaría con el tiempo el malo de Paolo, con padres y hermana gracias a que ésta había sido galardonada en un concurso de imitadoras de Marilyn. El premio 15.000 liras y un viaje de dos meses a Los Angeles de los USA para visitar los estudios de Mr. Zanuck, con la posibilidad de conocer al máximo sex symbol que había por entonces alli : la Monroe.
Ni que decir tiene que el revuelo formado ya no sólo en el barrio de los Brignone sino en toda Cremona fue descomunal. Numerosos festejos incluían comentarios muy "a la italiana" sobre la dicha que había caído en la casa de la signora Maddalena, asi como potines que aludían a lo poco merecido del premio para una niña , Brunetta, que más que a la Monroe lo que en realidad parecía era un calco de Clark Gable, por las orejas de soplillo y el bigote. La espontaneidad y la gracia populares se unieron en la despedida multitudinaria de la familia en la estación que les conduciría al puerto de Génova. La radio retransmitió el evento y junto a la prensa lanzaron mensajes de optimismo al punto que los premiados, gritones, prometían que volverían cargados de Chesterfields y con las ropas más chic del mercado.

(...) En todo la familia cremoniana era excesiva. Jugosas son las mil y una anécdotas que se podrían relatar , y de hecho unas cuántas se contarán en estas páginas. En cuanto a Rickie, centro de nuestra historia, transformado en consumo para señoritas pimpollo, conservaría siempre en su interior una pizca del malandrín Paolo ya no sólo en su doble vida, en el descanso de sus giras y grabaciones sino, y muy en especial, a raiz de su caida y pronto olvido , donde ya su vena canalla afloró con mayor descaro en una fase de máxima degradacción, parafraseando a mi gran amiga la impar Von Convulsions.

(...) Enfundado en ajustados jeans con dobladillo y en camiseta a rayas típica de los chulitos verbeneros, Paolo seducía a diestro y siniestro. Su estilo al caminar, su expresiva manera de comunicarse con los otros, demasiado viril para un mocoso que aún no había cumplido los quince y ese atractivo físico , inseparable de un cierto tipo de hombre mediterráneo, lo convertían en el centro de atracciones de todo bujarra del "buon guosto". Era un guaglione, que diría la canción , simpático y siempre presto a aliviar su ardor guerrero.
En contra del protagonista de la citada tonada, el dulce Paolo jamás contó con el desprecio del público adulto y más de una viuda desconsolada lloró por alguno de sus rechazos al no acudir éste al lecho a su debido tiempo; como fue el caso de la viuda Stornelli, presa de los celos tras ausentarse su retoño de su habitual sesión de biberón.
Era un aprendiz de gigoló, un chulito aspirante a chulazo. Un alevín de castigador. Y también un excelente chapero, o por lo menos de eso sabía algo Don Vittorio Sanbenedetto, el boticario del barrio. Casado con dos hijos y cuatro nietos, su apetito carnal se vio restablecido al pasar curiosamente por su vera el mozo con la bragueta abierta, una noche del ferragosto en la que el sopor despertaba la hambruna de cuerpos. Don Vittorio, tan onorevole, salió a la calle con aire de fiesta y la encontró detrás de un entoldado donde una orquestina amenizaba a base de cha cha chás, según el más impuro estilo mediterráneo.

( continuará )

* Este texto pertenece al último libro, inédito todavía en España, de la famosa escritora norteamericana. Concretamente son extractos de las páginas 10 a la 16. Traducción al castellano a cargo de Maciste Betanzos y Gilda Love.
La novela en forma serializada, seguirá publicándose con regularidad en este mismo blog en sucesivas semanas y siempre bajo la autorización de su autora.

2 Comments:

Blogger David Saä Viccenzo said...

Wow, he quedado impresionado, sin duda alguna. Traduces para alguna editorial en especial?

6:13 PM  
Blogger David Saä Viccenzo said...

Wow, he quedado impresionado, sin duda alguna. Traduces para alguna editorial en especial?

6:14 PM  

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