Monday, October 10, 2005

Acabo de ver, después de años, el “Teorema” de Pasolini y me he convencido de que su fama es del todo justificada (la obra y el autor), y que en modo alguno el artista se ha sobrevalorado. Sigue conservando, más allá de sus valores plásticos (que son muchos) una capacidad provocadora, un efecto revulsivo y un transfondo intelectual sumamente apreciable . Ese Terence Stamp como el Enviado, quizá un Cristo redentor o instigador de conciencias burguesa o quizá un Kart Marx que vende con miradas y primeros planos de bragueta un mensaje político alienador muy típico de la época de la contestazione, lo emparenta a otros personajes sagrados del credo pasoliniano, en cualquiera de sus armas artísticas: poesía, guionizaciones, prosa y cuentos.

Asimismo está magistral como de costumbre Silvana Mangano de madre burguesa buscando una salida desesperada a una vida monótona y falsa. Huyendo del convencionalismo opta por una búsqueda traumática del amor fugaz en su coche, de esquina en esquina, rastreando carne de chulo joven (inolvidable el ragazzi di vita que aparece con los rasgos del hijo de Alida Valli). Por otro lado, esta interpretación del complejo mundo femenino que realiza Pasolini es harto curiosa en tanto que parece proyectar sobre esta mujer soluciones que antes más valdrían para un homosexual maduro que para una diva de esta categoría. Con todo resulta conmovedor por lo confesional y siempre turbador, porque los muchachos son sensacionales y la Mangano nunca pierde su gran clase (lejanos quedaban ya los arrozales de De Sanctis).

1 Comments:

Blogger David Saä Viccenzo said...

amén

7:08 PM  

Post a Comment

<< Home