Thursday, April 20, 2006

horribilis nervous wreck


Ayer sufrí una crisis nerviosa como nunca antes sufriera. Llegué a un límite que reventé. Fueron llanto unido a palpitaciones, derrumbe emocional. En el ascensor me ahogé y me abrazaba a Jose pero no para que me ayudase con su cariño sino para poder sostenerme a algo, aunque ni lo conociera, pues sino caía. El demonio de los celos se llama el asunto. También la incapacidad de entender a una persona como este chico. Su comportamiento me trastornó en lo más hondo. Ayer antes de verlo escribía un post aludiendo a su falta de tacto. Esa falta de tacto ya incomprensible para mi desencadenó el infierno a mediatarde.
Tal vez el poco tacto fue el mio en parte.El lunes le hablé de mis experiencias pasadas. Alucinaba con mis historias de ligues ocasionales, de mi desverguenza en el "aqui te pillo aqui te mato". Y como no era explícito en mi narración de los preambulos del flirteo (que si un bater, o dos..) quedaba con la mosca tras la oreja. En la calle me dediqué a comentarle "este entiende", "este viejo pagaba", "este también pero menos". Luego por la alameda vemos a Emilio, el albañil. Le digo que está esperando el autobus apoyado en la baranda. Pues qué sitio má raro, suelta. Le da por preguntarme, por observar sus actos. Poco había que ver, la verdad. Pero me molestaba que adivinase cómo se mueven los del gremio para ligar. En un parque se me ocurrió hablarle de la zona del rio donde...Y que no vaya, y que no merece la pena, que yo quedé asqueado (es cierto, no volvería jamás allí). Estaba influido por mis escritos de la Pasión aqui mismo, había vuelto a abrir la llaga de mis recuerdos y usaba las palabras precisas para contarle que en alguna parte los maricones tienen que saciar sus instintos. Pero que en modo alguno dichos lugares iban a generar la aparición de una relación seria. Dos horas se pasó preguntándome el sitio. Dos horas me pasé dandole largas. Dos horas se pasó también asegurándome que estuviera tranquilo, que nunca se le ocurriría engañarme con otro tío. Quiza con una tia, no se cerraba a esa posibilidad, pero para tíos yo le llegaba. Entonces, no entendía de su insistencia.
Ayer viene a casa. Nos tropezamos en mi calle, a la altura del portal. Sé que tiene reacciones raras. Le espeté irónico: me verás, no me verás..Hay veces, por ejemplo, que me espera en la esquina cuando no estoy en casa y al verme se marcha. O al principio cuando le abría el portal desde casa no cogía el ascensor para mi piso y husmeaba en los otros (sabe que hay prostitutas brasileñas, pero...). aquello me cabreaba tanto que tuvimos más de una discusión al respecto. ¿No se podía comportar como alguien normal?. Después insiste con que tiene ya veintisiete años....pues no se le nota. Bien, fue ayer decirle me verás, no me verás...¡ y no me vio !. Pasó de largo. Pero a galope iba. Yo detrás. Antes de acabar la calle le agarro del brazo y le digo que qué le pasa. Me responde que nada, que se va de paseo. Que si quiero acompañarle que venga. Le espeto que no me apetece, que vayamos a casa. Nada, no hay que hacer. Su paseo tiene más, en velocidad, de huida apresurada. Asi que no me quedan más cojones que seguirlo. Un tramo prudencial a su paso. Luego fui dejando que se alejara pero siempre en su ruta. Sin perderlo de vista. El tio iba recorriendo las orillas del río por una zona que nunca frecuentamos, por la zona que iba a dar al sitio de ambiente, claro. Yo entonces enfurecí, iba directo el cabrón. Y tras andar tres o cuatro kilómetros, con un calor no del mes de abril, se paró. Y yo exploté.
No le dije que aquel era el lugar pero estoy seguro que observando mi cabreo entendió que si lo era. Me puse fuera de mi. Me había sacado de las casillas. No contento se internó en el meollo donde se suele follar y tomarse el sol en bolas. Hacía casi un año que no volvía yo por alli. Desde mi pelea con el ex. No tenía buenos recuerdos, encima el blog había avivado el dolor. El pensar que estábamos alli, yo otra vez, él conmigo...seguí ladrándole. En un momento dado él me ladró también. Pero alli no había ni dios. El sitio estaba cambiado, creo que lo van a terminar limpiando...que buena falta le hace. Siguió internándose por los escondrijos...Estoy seguro que en él había una mezcla de curiosidad y ganas de joderme la tarde. Ya lo había conseguido, ambas cosas. Creo que vio a un hombre desnudo. De puta madre.
Seguimos andando, de vuelta a la ciudad pero por malezas incómodas. Alcanzamos la playita donde compraba costo. De puta madre. Se lo digo y le daba igual. Después me habla de que no debo caer en las drogas, que eso es un error. Tengo claro este asunto, pero él debió preveer dentro de su ideología ingenua, por no decir de analfabeto, que eso podía afectarme.
Llegados a mi calle dice que va a coger el coche, que se larga. Servidor quería romper al principio de todo lo sucedido. Luego ya me había echado para atrás, no quería que marchara. Entonces el que quería romper era él. Pero me acompañó al portal. Le invité a subir para ver si arreglábamos el tema. Se pone a pasar la aspiradora no se por qué. Para quedar bien con mi madre, fijo, que algo sospechaba. Entonces le dije que parase, que nadie le había obligado a eso. Que si lo hacía por ella que antes, cuando me llamó, hubiese preguntado por su escayola, que no lo hizo. Y si lo hacía por mi, que se preocupase de no hacerme sufrir como lo había hecho con su comportamiento absurdo. Todo aquello delante de mi madre no lo pudo soportar y cogió de puerta. Entonces le rogué. El dijo que estaba harto: de mis celos, de mi carácter, de mi egoismo. Llegamos al ascensor y ahí reviento. Toda la tensión acumulada salió en forma de ataque nervioso. Se asustó y me decía que no me iba a abandonar, que no fuera tonto, que volvíamos a casa, que estuviera tranquilo.
El resto de la tarde me encontré vencido, echo una mierda. Como si me hubieran dado una paliza, aun sigo igual. O peor, porque él no está ya. Sus cambios de ánimo repentinos me descolocan. A los dos minutos de un puteo puede estar con la mirada diciéndome que puedo ponerme en su colo. Es por eso por lo que siento que intenta de alguna manera experimentar en mi. Buscar mi lágrima, que es fácil. Buscar mi desesperación que también lo es. Nunca había pasado nada parecido, ni tan siquiera con el anterior.
A ojos ajenos la historia carecería de importancia. Soy yo el que pudiera estar magnificando unos hechos irrelevantes por naturaleza. La noche acabó típica. O sea, de repente diciéndome que se iba, y que pasaría por el lugar porque seguro que a esas horas nocturnas habría ambiente y al cabo de dos minutos, viendo que yo sufría de nuevos temblores nerviosos, prometiéndome que iba a evitar volver a hacer lo que hizo: que si salimos de paseo lo haríamos con el acuerdo de ambos y si había algún sitio al que no quisiera ir pues no se iba y listo.
Necesito algo de paz. Y a estas horas ni la intuyo, estoy machacado. Roto fisicamente y aturdido en el coco. Temo que mi situación anímica, unida a la carga de mi madre, que sigue igual y a la vecina de arriba que no sale ultimamente a la calle y viene a mi para que le haga la compra, empeore y yo llegue a un tope en el que reviente a lo bestia y me tengan que internar por estrés nervioso.

Peeping Tom' Part seven: fotografio a los chaperos que voy conociendo

Nombre: Cristhian

Edad:
18 añitos

Procedencia:
Rumania

Localizado:
Puerta de un supermercado

Tarifa: Veinte euros

Ojos:
Castaños

Polla: 16 cm

Orientación:
?

Preferencias: De todo

Comentarios: Entendió a la perfección desde el primer momento que quería que me hiciera sufrir. No dudó en arrojarme a la cama agarrándome del cuello, sujetándome por los brazos mientras con expresión chulesca repetía una serie de frases que yo no entendía pero que debían ser lo suficientemente directas por que tanto él como yo nos pusimos tiesos de placer (cada uno ya en su papel). Luego me escupió un par de lapos viscosos y espesotes que tragué con buen cuidado. Le hurgué en las narices y saqué un moco seco sanguinolento que le pude robar para tragarlo goloso. Entonces el niñato me abofeteó y sacándose de polla me la metió en la boca. Así estuvo un buen rato hasta que toda la leche de la que disponía en esa embestida la depositó en mi garganta insaciable. Al verme tan maricón, postrado en el lecho, relamiéndome como un sucio y un puerco, le sobrevinieron unas arcadas de lo más profundo de su estomago y me potó todo lo que había comido, que debió ser bastante (la clientela del supermercado donde se pone a pedir tiene que ser bastante dadivosa pues echó abundancias). Fui incapaz de ingerir nada de aquello, me levanté y tras limpiarme le pagué. Marchó corriendo, rompiéndome con su prisa un puto jarroncito de Lladró que tengo en el aparador. Fue escaleras abajo, ni cogió el ascensor. Lo vi alejarse por la calle apresurado. Yo sólo pensaba, apoyado a la ventana, en la idea de que debería perfeccionar la técnica del impudor en el campo de las vomitonas biliosas. Que uno tiene que estar abierto a todo.

Wednesday, April 19, 2006

todo ha pasado hace veinte años ( y ésto también )


POEMARIO DE URINARIO 2

VI

Debido a mi conducta impropia
se me cerraron las puertas del cielo.
La luz niebla la guerra del saber.
Nadie me preguntó ni me pidió opinión.
Soy un cero, si. Pero un cero de los de antes.
Si valer valgo, soy de un azabache negro.
Soy un cero de andar por casa.
Ni molesto, ni indigesto.
Soy cómodo, reversible.
Perdón doy si me lo ruegan.
Sino no me hablen que muerdo.

VII
Por la mañana estaba sereno
en el parque Celdar.
Y pensaba lo que anoche me dijiste,
todos los sueños que me prometiste,
todos los besos que me hicieron feliz.
Y pensaba lo que anoche me ocultaste,
todas tus pasiones clandestinas,
todas tus razones más prohibidas.
Por la mañana te vi beodo
en el parque Celdar.
Y no me atreví a hablarte,
ni siquiera a acercarme receloso.
Seguía dando comida a las palomas
en el parque Celdar.

VIII
Recuerdo mi infancia
como un pasar de gentes herméticas,
distantes.
Recuerdo mi juventud
como un sueño de ineptitudes. Incansable,
vigorosa.
Recuerdo mi madurez
como una mueca de increencias,
cielo en mano y tan lejano.
Y ahora que recuerdo tanto y tanto
me creo un galán que se atreve a comer
a mancebos exquisitos

IX
Mi nombre es oscuridad.
Ni es Verlaine, ni Mallarmé, ni siquiera
soy Baudelaire.
En mi pequeño, modesto cuarto escribo
poemas sin título
evocando a los parnasianos de Montmartre.
Soy un iluso, un creido.
Decido probar Les fleurs du mal como
si mi mente llegara a tanto.
No contento conmigo mismo deletreo
R..i...m...b..a...u...d ¡Rimbaud!
Y una cuchilla atraviesa mi cerebro
partiéndome en dos la sien de la razón.
Pero aún queda el eco triste de mi voz:
Verlaine, Mallarmé, Baudelaire...Verlaine...

X
La purga de mi corazón
encierra mil sensaciones.
Contemplo tu cuadro y veo visiones.
Hay alguien detrás del óleo, alguién que me mira.
Y no sé si eres tú o si de sombra fantasmal se trata.
Y no puedo apartar la vista de su obra.
Y sangro.Y me desgarro.
Y arranco las cortinillas que me sujetan.
No aparecerás nunca.
Ya lo sabía. La sombra
soy yo.

Maciste B. 1986

¿ El dia de la liberación ?

Estuve por la mañana en el hospital. A mi madre ya le han sacado la escayola. Afortunadamente no gritó tanto cuando le metieron la sierra mecánica por el brazo como cuándo yo le cortó las uñas de las manos. En un santiamén quedó libre del peso. ¿Quedaré yo un poco más libre ahora?. Me temo que de momento la cosa sigue igual. Soy su hombro, como bien dice mi buen amigo Esteban, y asi seguiré algunas jornadas más. Debe hacer rehabilitación doméstica, en casita jugar con pelotas de goma y hacer baños de mano con agua templada y sal. Pese a todo ambos nos hemos quitado un buen peso de encima.
Esperando dos horas me dio tiempo de hacer una escapadita por el recinto médico. Tonteo con un chavalito delgado con pinta de porrero en el bater. Juego de puertas entreabiertas, miradas furtivas y luces tenues. Un riesgo, pero mi culo se lució algo. Tuvo su morbo pero no disponía yo de tiempo para un numerito de escandalazos. Al llegar a casa recibo una llamada de Jose. Dice que la chica que le venía a cocinar a casa cuando él trabajó durante el mes pasado tiene problemas con el ordenador. ¿Y a mi qué?. Que yo sé del tema. ¿Qué quiere, no puede hablar claro ?. Es mas, ¿no puede tener la delicadeza de preguntar antes por mami sabiendo que hoy la liberaban?. Yo siempre tan picajoso, me suelta. Y tiene mucha razón. Porque en tres minutos retranca por aqui, retranca por allá. Es posible que me quisiera llevar al pueblo hoy por la tarde con la excusa de echarle un vistazo al aparato de esa maritornes. Preciosa idea pero muy mal planteada, desde luego. Este chico carece de tacto.
samazul. De casualidad he pasado por el archivo de marzo y me encontré unos mensajitos que se me pasaron inadvertidos. Gracias samazul por tu reseña de los movimientos actuales de Renato Zero. Sabrás que mi post giraba en torno al espectáculo concreto de 1977, el Zerofobia mítico. No lo planteé como repaso pormenorizado de toda su carrera, sino de un concierto en concreto. Baci per te y a Renato tambien. Que nunca lo olvidaremos.
huelvo. Ostras huelvo, que grata sorpresa. Huelvo es otro atrevido, me acabo de pasar por tu diario y me encantó. Escribes muy bien, se te ve un ser pensante a parte de follador a la antigua usanza. Hipocondríaco dices que eres, uhmm. Nos parecemos demasiado. ¿Tienes pluma?. Gracias, y bienvenido, chico
esteban. Te he echado de menos la semana pasada. Ya no sabía qué pensar: a este lo perdí, se ha cansado de Fantasía Mongo, sólo a mi se me ocurre no responderle a su último y extenso comentario (brillante y como siempre acertadísimo, lleno de intención). De verdad que me senti al final un poco desagradecido, pero el blog tiene una dinámica que muchas veces me hace prescindir (que no olvidarme) de los acuses de recibo. De todas formas tuve presente que era una semana, la pasada, especial.
Asi que lo pasaste bien. Estupendo, me alegro. Yo también tuve alguna tarde de sol con Jose, y con algún mosquito...Pero no me puedo quejar. La tarde del jueves hizo un tiempo bárbaro y lo aprovechamos muy bien. Gracias por reengancharte y no me olvides, monaguisho.

Tuesday, April 18, 2006

daily strip tease para irse a dormir

POLLY SLEEPYHEAD de Peter Newell
Un blog asi tiene estas sorpresas. La posibilidad de transformarnos en niños y vivir en mundos de cuentos. Avistar de improsivo a un pionero de los tebeos como Newell, un ilustrador y cuentista que pobló de fantasía las páginas de sus Topsys y Turvys o de The Slant Book. Y soñar, soñar...
Fíjate que este señor norteamericano nació en el período de la guerra de Secesión. Con lo cual es lícito pensar que murió sin conocer a Candy, Candy. Ni falta que le hacía pues lo suyo era algo bien distinto. Su Polly soñadora ¿roncaba Polly? era una bella ninfa durmiente que en sueños vivía mil y una aventuras naifs. A dia de hoy representan un legado onírico ido con el tiempo de valor incalculable. Polly es, como la pequeña Dorrit, Lulu o Alicia garantes de otro siglo.
Apareció en los periódicos allá por 1905. Graficamente se sujeta todavía al primitivismo de un estilo que incluia las tradicionales didascalias ( y que luego darían paso a los famosos globos o bocadillos). Disney atendería bastante al diseño de aquella rubita para sus primeros trabajos en el terreno de la animación pre- silly simphonies.
El universo Newell siempre giró alrededor de los niños y los animales. Sus textos eran puro ingenio, con juegos de palabras y humor gentil. Falleció en la década de los veinte dejando un buen puñado de literatura gráfica y escrita que convendría revisitar de vez en cuando.
Buenas noches, a todos y a todas.

Mi noche con Bettie Page

Esta increible reina de las pin ups tiene a sus espaldas un culto que ella misma supo alimentar con su desaparición de la vida pública a comienzos de la década de los sesenta. Como una Garbo de la fotografia erótica intuyó que envejecer era lo menos agradable que podía ofrecer a sus cientos de miles de masturbadores fans. Con el tiempo y a su manera, trascendería su pequeña anécdota de modelo tórrida para alzarse con el título de icono pop de toda una generación ( una especie de Marilyn del coleccionismo secreto).
Con la perspectiva que dan los años, recorriendo las páginas de internet alusivas al universo pin up nos damos cuenta que ella fue la mejor. Su combinación de descaro e inocencia, su irreprochable belleza física ( ese aspecto típico de wasp, sano e incontaminado) fueron sus grandes bazas. Tal vez las muchachas de su quinta y profesión pecaban de excesivamente jamonas a la antigua usanza, eran casi matronas, algunas realmente feuchas. Tambien las había escuálidas e inexpresivas. Con Bettie salud, deporte y erotismo cruzaron armas para solaz del noble erotómano. Como una Esther Williams para adultos nos la podíamos imaginar surcando los mares del Sur, acariciando con sus carnes a la intemperie los tigres más fieros de una jungla con sonido lounge, sus bikinis por ella modelados eran de máxima actualidad, bikinis que eran la bomba...atómica. Cuando había ganas de marcha el adorador la prefería en sus contactos físicos con otras damas del cuero, su rama bondage la frecuentaba lo suficiente como para que los señores pensaran de ella que vivía en mazmorras mórbidas porque la ley la había sentenciado a cadena perpetua. Aqui fue espectacular. Castigadora y castigada. Sabía poner mohines de cruel y actitudes de dolorosa. Daba y recibía sin perder nunca estilo.
Cuando una de sus fotos apareció en portada de la revista Playboy (enero 1955) la leyenda Page quedó instaurada definitivamente.
Nace el 22 de abril de 1923 en Nashville, estado de Tennessee. Tuvo una infancia bastante movida, de continuos viajes pues los padres no conseguían en parte alguna la estabilidad económica. Al final terminan divorciándose y la madre, con Bettie y sus hermanas, se ponen a trabajar en diferentes empleos: como peluqueras ( Bettie empezaba a imitar los peinados de las estrellas de cine), cocineras o modistillas (de donde sacaría su destreza para modelar sus propios vestuarios en el futuro).
Poco tiempo despues, Bettie adolescente se va introduciendo en las escuelas locales de arte dramático. A los veinte años se casa con su novio, un tal Billy Neal que le durará poco ( como todos los hombres que pasaron por su vida, la verdad). El hecho de conseguir un primer trabajo como modelo, teniendo que abandonar al marido para realizar un montón de viajes, no fue un punto positivo para consolidar aquel primer matrimonio. Pero ella pudo conocer San Francisco, Puerto Príncipe, Miami o su adorado Haiti. De vuelta en los Estados Unidos se divorcia de Billy y prosigue con su carrera de modelo.
Conoce en Connie Island a un poli interesado en la fotografía artística femenina que le hace unos portafolios preciosos. Su nombre era Jerry Tibbs y pronto la introducirá en ese mundillo de las girlie magazines que poco a poco van a tenerla de máxima representante. En Wink, Beauty Parade, Titter, Flirt fue asidua junto a otras mozas que a lo mejor pensaban que aquello sería una buena plataforma para empezar una carrera como actrices (al fin y al cabo Marilyn había salido del mundo del poster). Sólo Bettie pudo trascender y para eso, no sería precisamente en las revistas cutres sino en las del todopoderoso magnate Robert Harrison, el Hearst de la picardía. Sus posados para los importantes Bunny Yeager o Jan Caldwell redondean un currículo excepcional.
En 1.953 la Page se pasea por los escenarios del off Broadway aportando poca dicción y mucho encanto físico en algunas piezas teatrales harto irrelevantes pero que ya el propio hecho indicaba una manera de diferenciarse de entre tanta pin up encorsetada. En el show televisivo de Jackie Gleason también apareció, eran los tempranos años de la década. Menos daba una piedra.
Sin embargo ya sabemos que el reino de la señorita no estaba en un plató de televisión sino en los mundos fantasiosos de la erótica naif. Su aspecto de girl next door seguia intacto, a pesar de no ser ninguna adolescente ya.
En el 57 vuelve a contraer nupcias con un tal Armond Walterson. Sólo le dura cinco años. En el ínterin sigue de viajera incansable, de instantanea sexy en instantanea insinuante. Tras su divorcio volvió a casarse, esta vez con Harry Lear, pero la cosa devino nuevo fracaso. Y en los sesenta el retiro, la tranquilidad y la familia. Hasta hoy. Me la imagino venerable matrona, de aspecto vulgarmente americano y rodeada de recuerdos en forma de fotos maravillosas. Sus ojos azules, sus tetas espléndidas, su aspecto irreprochable...
La reivindicación loca de su figura por parte de los rockabillys de los ochenta despertaron su culto. Nada más justo para esta suprema fantasía hetero que, por ironias de la vida, o por una mera cuestión de gusto, salpicó a otras sexualidades. Y es que el appeal de aquella real moza era un placer hermafrodita.

Frases del dia. Por Boquitas Pintadas

" Todos los grandes hombres del mundo -las excepciones son tan raras que no se cuentan- han sido también grandes infelices; perseguidos y torturados por la miseria , por la desdicha, por el odio, por la enfermedad, por los hombres, por la suerte. El genio se paga perdiendo todo lo demás, o, por lo menos, gran parte de los otros bienes. Poe detenta, entre estos desafortunados, una especie de primado en la desventura. Todo estuvo contra él; incluso antes de nacer y hasta después de la muerte ".
(Giovanni Papini en sus Retratos largando del autor de la Ligeia)

Monday, April 17, 2006

vidas trans 8. Transmovies

por Maricón Martinez

Esto del tema del mariconeo en el cine patrio siempre dio bastante repelús y dentera. Por ejemplo con los realizadores mediocrísimos que cuando no pasaban de largo les salían unos tópicos como para estrangularlos. La mariquita llena de pluma y boato absurdo, de foulard en el cuello, inclinación de cadera y ¡oigs ! por doquier estaba a la orden del dia cuando se trataba de hacer risa en aquellas comedietas landistas tipo No desearás al...
Era lamentable la imágen que aparecía de nosotros,¡ y gracias que salíamos!. En cambio en los años setenta, con la apertura y los aires de falsa modernidad nuevos realizadores se mojaron hasta las cachas por romper en lo posible tanto esteriotipo inexacto, aun a riesgo de caer en ciertas dosis de escándalo y morbo. Tal vez el que abriera el camino de la calidad, Alfredo Alaria y Luis María Delgado aparte, fue Pedro Olea con su Flor de Otoño (78). Olea tuvo un tacto especial, muy personal para afrontar el mundillo de los transformistas de época, que era lo suyo, que era su fuerte (la reconstrucción histórica). Y Sacristán estuvo sino soberbio si prudente en ademanes y patético en la composición de un personaje no menos patético. Claro que habría que mencionar a Lopez Vazquez en Mi Querida Señorita (71), de Armiñán, que armó un revuelo increible en su momento. Pero López Vázquez defendió aquella dificil empresa con una dignidad a la que todos estábamos ya acostumbrados en él (sin duda ha sido el mejor actor de cine español del pasado siglo). Y habría que añadir al respecto que esta película era una reivindicación de la figura de la mujer más que de las mariquitas carrozonas de provincias.
Un capítulo aparte merecería Eloy de la Iglesia, recientemente fallecido con sus pelis de la transición: polémicas, absurdas, desmadradas y oportunistas pero sobre todo, realizadas con intención ( si esa intención era noble se lo dejo a la opinión del lector).
Antes de que la irrupción de los bodrios de Almodóvar llenasen el cine español más vendible en el extranjero de travestis surreales e inverosímiles (hasta sus mujeres eran en el alma individuos disfrazados) un cineasta más comedido en excentricidades como Vicente Aranda dio en el clavo con su Cambio de sexo (76). Su sobriedad tonal, su impecable ritmo narrativo, sólo truncado por innecesarios números musicales en su parte final, compusieron el mejor homenaje, hasta la fecha de hoy, al mundo transexual. Victoria Abril de chico estaba tan emotiva que despertó unánime admiración. De operada era Bibi Andersen, también en el papel de su vida y por aquellas fechas, de plena actualidad. Se terminó convirtiendo en todo un fenómeno sociológico.
Otra película setentera que abordó el dichosito tema trans fue El transexual (77) de Jose Jara. De todas formas el que metió más baza, como solía hacer tan egocéntrico señor, era el espeluznante Paul Naschy. Aunque se parta de una historia verídica: la triste muerte de la compañera Lorena Capelli por una vaginoplastia indebida, se recrea un mundo ficcional de submundo gay con sus locales, su fauna pintoresca y otros tópicos que no por forzados dejaban de suponer un acercamiento importante a una realidad infrecuente en nuestro cine. Con la mirada puesta en el previo éxito del film de Aranda se incluyó a un deshinibido ya Vicente Parra de protagonista y a Agata Lys que no paraba de romper braguetas, amén de trans que hubieran podido ser más apropiadas para encarnar a la pobre Lorena como Yeda Brown. Lástima que nadie se enterara en su momento de su existencia pues esta película pasó completamente desapercibida.
Gimenez Rico con Vestida de azul (83) se inmiscuyó también en el asunto en una especie de docudrama muy al estilo del programa de TVE Vivir cada dia, tan de moda con Suarez. Combina registros que van de lo humorístico a lo confesional pasando por lo expositivo en toda su crudeza con la inclusión de unas imágenes de cambio de sexo reales (eso creo, D'amato no andaba por aquel quirófano).
Volviendo a la ficción habría que destacar otro filme maldito ( ¿cuántos compondrían la lista integra del cine maldito español?) que llevó el título de La Tercera Luna (84) de Gregorio Almendros. Esta yo creo que ni llegó a estrenarse. Su argumento era una demencial mezcla entre melodrama de Marga Lopez y underground a lo Almodovar. Pero tenía intervenciones de peña importante en este terreno omo era Pierrot y un sorprendente Alberto Bourbon, que abandonaba momentaneamente la música para ponerse a interpretar.
La muerte de Mikel (84) tuvo mayor nombradía. La realidad vasca y el lio abertzale como transfondo de un amor trans, o travesti u homosexual. Imanol Arias despegó con el papel definitivamente. Y mi culto por la fenomenal Fama ( que bordaba un Tatuaje de club gay) se disparó para instalarse en mi lista de adoraciones durante unas cuantas temporadas.
Creo que las películas que he citado son las básicas. No he mentado el cine erótico S por el cual pasaron algunas estrellas como Pavlowsky o Paco España (ambos transformistas) por ejemplo porque las temáticas no eran susceptibles de abordar esa otra sensibilidad ( y Paco España haría un cameo de camerino en Flor de Otoño, ojo). Fue un panorama muy pobre al respecto, pero ¿qué le quieres?, este pais no quería ver al trans en su realidad más auténtica, sino en esa otra faceta frivolona de enfermo vicioso que tanta gracia hacía (y hará) a los gañanes de peña futbolística dominical, peinados a lo Planeta de lo simios, de patillas cortadas al hacha y bosque en pecho. Que haberlos aún haylos.

Books I Liked

by "the famous norteamerican woman's writer"

LOVE AND HYDROGEN. Jim Shepard.
"This is one of the most important collections in years, because Shepard does so many things that are all too rare in the medium. He gives us red-blooded characters who leave the living room and fly, kayak, dive, search and emerge from swamps to devour unwitting campers. Stories about dissolving marriages are fine, but how about tweo gay engineers on the Hinderberg? On a 19th century searching for a giant half-shark/half-whale?. These are uniformly bold and exhilarating stories. Let's hope Shepard becomes as influential as he should be. He's the best we've got".

Sunday, April 16, 2006

Dirigido por...fa. Como en un espejo ( Bergman II )

Cada nuevo pase de un viejo filme del maestro Bergman supone siempre la posibilidad de captar un nuevo detalle, indagar en una frase casi mistérica o incidir en la reflexión que otrora se nos pasó de largo. Hace muchos años que vi por primera vez Como en un espejo (61). No era en absoluto ya un adolescente, como uno de los inolvidables protagonistas que la conforman. Si lo hubiese sido de muy buena gana me hubiera identificado con él. Hace unos dias volví a repasarla y he quedado asombrado con la sensibilidad, refinamiento, complejidad y belleza visual de todo el conjunto.
Comenté la semana pasada que abría un nuevo ciclo, en realidad una trilogía, en torno al frondoso e inagotable tema de la búsqueda y ausencia de Dios. Quizá aún siendo árida sea la menos claustrofóbica de las tres. La acción se desarrolla en una isla practicamente desierta donde sus cuatro personajes se refugian para buscar ese algo que tal vez no lo encuentren y aun si lo hallaran sería posible que no les llevase a parte alguna.
Un escritor otoñal, fracasado, con una hija aquejada de una grave dolencia mental ( esquizofrenia galopante) y a la que teme. Un hijo con el que apenas se comunica, y no sólo por su culpa pues la falta de dialogo es recíproca. Y el marido de la hija, doctor impotente para afrontar el mal de su esposa que además no puede complacerlo sexualmente. Cada uno de estos personajes merecerían una película en si mismos pues su riqueza de matices es increible. Es curioso, pero en todos me veo reflejado, y es por eso mismo por que el nuevo visionado me dejó hecho polvo. Entiendo a ese escritor que es tachado de cobarde por que lo único que consigue escribir verdadero es la miseria de la chica. Entiendo a ese adolescente con talento de superdotado para las artes, que busca la sexualidad y al final la encuentra por el camino de la transgresión. Entiendo también al médico que lucha denodadamente contra la voluntad insatisfecha de realizarse a través del acto físico y que se autoconvence de que con su amor le basta, o a la propia esposa, la gran Harriet Andersson en una interpretación sobrecogedora y alucinada, muy alejada de su primera imágen de sensualidad optimista en aquel Verano con Mónica, que padece lo que yo he visto padecer muy próximo a mi.
Bergman introduce el tema de Dios como eje de las acciones de cada uno, era su leitmotiv durante aquellos años, quiza esta sea la parte, no que haya envejecido, sino que es la que menos me llamó la atención esta vez. La Andersson que se refugia en el vestíbulo donde cree que Dios se le va a aparecer. La larga conversación sobre Dios entre el médico (Von Sydow) y el padre escritor que se hace excesivamente dilatada y anticinematográfica pero que sustenta la esencia de un filme de cámara que plantea de forma compleja la espiritualidad como solución a las dudas vitales. O la interpretación final de un Dios que es Amor, y por el cual nuestra existencia adquiere un sentido, haciéndonos de paso mejores. Pero prefiero otros debates como la crisis identitaria del artista, como la incomunicación generacional, como la palpación de una realidad-otra en el comportamiento esquizofrénico de ella.
La secuencia del incesto es memorable. En su contención y elipsis logra una mayor efectividad. Comparémosla con otras secuencias de intensidad sexual parecida en el cine de esos años y veremos que no hay color: asi la secuencia (maravillosa) de la violación de la prostituta Nadia en el Rocco de Visconti ( casi una ópera en si misma, con su preludio, desarrollo, coros , crescendos y codas) o de la propia violación de la doncella bergmaniana, distante en su punto justo, en el fondo implacable en su dureza que no escatima detallismos sin por ello caer en el morbo. El incesto entre los hermanos es demoledor en su cortante exposición, logra trascender el mero hecho para convertirse en una pulsión de ambos casi metafísica.
La secuencia de la supuesta aparición de Dios es igualmente emocionante. En este caso se parte de las leyes de la dramaturgia tan caras a Bergman y desde luego que consiguen el efecto tensional buscado. Harriet ve a Dios en forma de araña ( en realidad es un helicóptero que viene a buscarla para internarla). Por supuesto que su Dios le dará todos los cuidados necesarios para que pueda ser feliz. Pero ella sufre un gran decepción: sintió que el Divino quería penetrarla ( un caso de ninfomanía compulsiva).
Con respecto a la visualidad del filme, digo lo mismo que con la anterior El Rostro, contiene un soberbio trabajo del genial Nikvist: bucólica en exteriores y con una fotografía sencilla en interiores que bien podría definirse como una aplicación modélica de iluminación a lo Vermer ( en síntesis, un halo de luz que viene de una ventana abierta).
Tras Como en un espejo y Los Comulgantes ( quizá más extrema en el grado de escepticismo religioso) llegaría la asfixiante El Silencio, que abriría el camino a Persona. Sería la culminación de la desnudez del contexto en favor de la busqueda de lo esencial y absoluto. Las mil y una preguntas que nos propuso desde su cine del pensamiento el inmenso y jamás caduco Ingmar Bergman.

Fantasmas de medianoche

VADE RETRO SATANAS
He colgado unas cuantas carátulas de películas en las que mi querido Satán es protagonista central. Sus diferentes representaciones me hacen reflexionar que este representante de las fuerzas del Mal es rico en matices y en poder de seducción. Desde lo abstracto del filme de Spielberg hasta la amenaza patológica del de Polanski pasando por los excesos gore de Romero y Argento, el tópico naif de la Hammer o lo insólito de su presencia en el hard core en Devil in Miss Jones (con un precedente metafísico en la comedia de Bergman: los enviados del demonio que tratan de hacer perder la castidad a una mujer). Las diablesas también cuentan aunque formen parte de un mensaje misógino que aplica términos maléficos a las femme fatales del film noir.
El Diablo también exige atención durante estas fechas. Y es que como muchos ya sabíamos, Dios y el Diablo son la cara y el envés de la misma moneda.





La PASION según Betanzos ( y 7 )

Cuando superábamos estas crisis nos enredábamos en la misma rutina. Pero en el último período de la relación él ya no acudía a casa. Era yo el que lo arrastraba por que odiaba estar en los lugares de ambiente.
Me torturaba con sus fijaciones por los hombres muy mayores y muy gordos. No daba crédito ( a pesar de que mi tolerancia con las filias ajenas es considerable) que le llamase tanto la atención la decrepitud o simplemente, una anodina apariencia física. Cuando le hablaba del encanto efébico el se mofaba, ponía rictus de desprecio, a lo más que llegaba era a considerar un sex symbol a Paquirrín. Con esto lo digo todo. Pero sufría con sus detalles. En una cafeteria normal y corriente podía pasmarse con cualquier camarero seboso y feo. Me producía un sentimiento complejo de celos y azoramiento. Celos por el hecho, y azoramiento por su descaro ante una persona que ni entendería ni mucho menos se sentiría tan hermosa como para que se fijaran en él, y encima un tipo. Entonces me cabreaba alertándole que lo que daba era una imágen de retrasado mental.Si, y eso era lo que pasaba. Lo sé. Pero en modo alguno ante mis pérdidas de nervios me mostré nunca mesurado. Era una fiera, un dinamitero verbal.

***
Recuerdos del calor. Cuando tenía que ausentarse en las temporadas de cultivo en las que debía trabajar en la finca con su padre yo le mandaba como tarea que prescindiese de la masturbación. Quería que me trajera una buena cantidad de esperma. Y se lo pedía sabiendo que de naturaleza era un amante de corridas abundantes. Mi capricho le tentaba, le parecía bien que un compañero reclamase algo de su pene, le hacía sentirse un poco macho. En el fondo le encantaba darme por culo. Era brioso, era rudo e implacable en sus embestidas, tenía cierta elegancia en los golpes que me colmaban de placer. Su precisión y grado de concentración lo situaban dentro de la casta del toro bravo. Pero despues de quinientos polvos el semental versátil daba muestras de cansancio y cada vez me costaba más animarlo a que acudiera a mi alfombra. Entonces me contentaba con pajearme recordando los mejores encontronazos. Como aquel en las piscinas públicas, antes de despedirse de mi ( iba a ausentarse quince dias pues le venía el amigo carroza de Cataluña). En las duchas me hizo una exhibición como sólo había visto antes en mis sueños Colt de solo hunks para a continuación, en los vestuarios sin puerta y aun a riesgo de ser descubiertos por cualquier bañista, entregarnos a una enculada que me tuvo a mi como parte pasiva. ¿Por qué no podían volver otra vez aquellos dias?. ¿Por qué el tiempo lo jode todo?. Si hasta yo no sentía de la misma forma como entonces. Los dos menguábamos en deseo por que es el tiempo el que dictamina los destinos.
Pero era incapaz de dejarlo. Mis amigos de toda la vida ya habían perdido hacía tiempo la paciencia. Sabían que sus consejos de que lo abandonara caerían en saco roto. No valía la pena ni yo venirles con la cantinela de turno ni ellos que me contaran las verdades del barquero pues tenía la venda lo suficientemente gruesa como para que no valieran de nada posibles operaciones de retina. Era el ciego que se complacía viviendo en su oscuridad.

***
Entonces el mismo ambiente propició que el desastre pusiera fin a esta aventura. Había un ex amante de él que empezaba a tener ganas de reiniciar la historia. Tiene dinero, aunque por la pinta no lo parezca, setenta años, más puta que las gallinas viejas esas que dicen que son las que hacen mejor caldo y en aquellos momentos no disponía de chulo. Con la inestimable colaboración de un cincuentón, amante ocasional (la endogamia en este guetto es para echarse a temblar. En esto yo siempre fui un selectivo, que no reina, ojo), urdieron un plan para liberar al chico de mi condena y de paso darme celos. Pero aquellos celos ya estaban muy vistos. El propio Jose me los daba delante de mis narices cuando le convenía. Toqueteando o dejándose toquetear por este, el otro y el de más allá.
Todo el proceso nació un viernes en el que yo me ausenté de mi cita con el muchacho. Durante el fin de semana entero no dignó en aparecer. El lunes llegaba autosufciente, cambiado, ni mirarme quería. Me enteré que había ido de excursión del Inserso con el viejo y el cincuentón. Traía costo, con lo cual yo no existía. A su lado escuchaba los comentarios de los tres. Era evidente que había jugueteado con ambos. Jose no paraba de enorgullecerse por el impecable comportamiento del viejo durante la excursión. Habría gastado mucho dinero. Desde ese dia las cosas empezaron a cambiar. Ante un mínimo despiste mio el volcaba su atención al de la cartera. Fue cuando me di cuenta que estaba siendo derrotado lentamente por un enemigo de verdad. Y una tarde en la que esperaba a que saliera del báter no pude más y entré. Jose se había metido no con el viejo sino con el cincuentón. El agobiante calor me hizo perder los nervios y ante la presencia del viejo alcahuete dí una patada a la puerta del cagadero. Senti sus murmullos, la desaprobación del otro e insistí. Más patadas. El cincuentón salió preguntándome si estaba yo loco. Al cabo salía Jose con una brecha pequeña en la cabeza y sus preciadas gafas de sol rotas. Su reacción no fue en principio violenta (estaba con sus protectores, debía ser en todo momento víctima. Aparte que no sé cómo se las arreglaba pero él siempre para todas era un santo). El cómo pude provocarle la herida es algo que todavía no entiendo. ¿Cómo estaría el colocado para semejante follón?. Puse pingando al cincuentón que se largó. El viejo aprovechó la posibilidad que yo mismo le dejé en bandeja y tras lavarle la herida lo invitó a tomar algo.Y yo detrás. Yo de mosca cojonera exigiendo atención y perdón y no se que batiburrillo de incongruencias más. Estaban las cosas ya lo suficientemente encrespadas como para armar el circo en una cafeteria como lo armé. El viejo quería que el camarero llamara a la policia y todo. No me importaba lo más mínimo, eran asuntos de dos y el no tenía por qué meterse por el medio ( era un experto en esto). Luego lo que vino fue terrible. El chaval marchó al rio, yo de sombra. Yo atacándole y suplicándole. No estaba en mi sano juicio. Intentó tirarme al agua, casi lo consigue. Su superioridad física era incuestionable. Mi única defensa era el golpe verbal, despiadado y cruel al límite. Le llegué a espetar: Tírame pero tu vas a volver al manicomio de donde saliste. Era una bicha no de película con clase sino de culebrón del malo. Lo reconozco. Todo fue una agonía. Salpicando mi veneno a todas las mariquitas finas que por alli andaban, jugando a las posturitas, a los paseitos con sus chandals blancos de marca y asi. Me cagué en la madre que los parió a todos. Una risa, pero neurótica.
Durante dos dias seguidos me planté en la puerta de su casa con la intención de que me perdonase. Pasé horas en su portal. La última conversación importante que tuve con él no dejaba esperanza a la reconciliación: -Yo contigo no lo haré nunca más. -¿Y qué va a ser de ti?. -No te preocupes, ya me buscaré la vida. -¿Pero ¿y qué vas a hacer cuando el viejo se canse de tus caprichos?. -Ya habrá otros. Pero tu nunca más.
Y yo me desgarré, lloré a mares pero él ni se inmutaba. Al dia siguiente ya estaba con el viejo.

***
Hasta el dia de hoy. Sé que estuvieron viviendo juntos durante dos meses, aproximadamente. Me daba cuenta, además los comentarios del ambiente me mantenían al tanto de una relación de la cual no quería enterarme de nada. Pero era lógico porque todos sabían de lo nuestro. Sin embargo, al analizar en frio y con la perspectiva del tiempo pasado, me doy cuenta de que aquello fue un error. Mi imágen no coincidía con el retrato robot de un cliente al uso. Lo nuestro había partido de una anomalía. Todavía cuando los veo me sigue afectando un poco. Me pongo nervioso. La última vez fue hace ocho días. Mi actual y yo ibamos a cruzarnos con ellos por el Paseo. Le indiqué quienes eran los que venían por alli y que prefería que atajáramos antes de cruzarnos con ellos cara a cara. Aun me dió tiempo de captar sus miradas, las medias sonrisas..Sé perfectamente que a mi ex le llama la atención mi nueva conquista. Seguro que estaban pensando, entre otras vulgaridades, que de dónde coño sacaría el hijoputa éste a ese bombón relleno. Asi que nos escabullimos, yo con la cabeza bien alta. Por la noche mi nuevo Jose me arrullaba entre sus brazos felicitándome por lo bien que llevaba el asunto del trauma pasado. Desde luego que no estoy como hace seis o siete meses. Quedan cenizas en el alma. Pero sin duda si estas fueran tangibles, a dia de hoy me haría un porro con ellas, a la salud de aquella relación tan innecesariamente prolongada.

Saturday, April 15, 2006

sábado, sabadete. Especial TOMATE en el SEMINARIO MAYOR


por Maricón Martinez

Caches...Lo que follaba yo en mis años infantiles en el seminario. Uy, no te lo puedes imaginar. Y espero que esto no suena a chistito almodovariano, que no es mi intención.


Pero cuando Maciste me comentó esta semana que iba a hacer un especial Semana Santa de la Pasión inmediatamente se me vinieron a la cabeza horas enteras de pajas en los retretes del seminario, momentos de relax en las habitaciones con mi compañerín David, y luego con Marcos que vendría al año siguiente, que se hizo novio de Rafita, el picha brava.


Joder, qué bien nos lo pasábamos. Y en las duchas a jugar con la pastilla de jabón, y a mi que siempre me caía...la fuerza de la gravedad, claro.

De curas no queríamos saber que eran muy mirones, sobre todo del Fausto que toqueteaba de más. Los hostiones, regladas y cintazos que llevé del Matías (que en paz descanse pero que era un diablo disfrazado con sotana) eran antológicos.


Pero cuando llegaba el buen tiempo...oh, y nos ibamos a bañar al río, qué gozada de tardes...Tomando el sol en bolas, acariciándonos las pollas los unos a los otros: Paco, Sinforiano, Robertito y servidor...Chupa, que te chuparás...


Y cuando nos corriamos sobre las sagradas escrituras, qué risa...Aquel libro santo estaba más borrado que los Muscleboy que traía de vez en cuando el Luciano, que estuvo de emigrante en Holanda y ahora trabajaba de panadero pero al que también le iba el rollo...


Estudiar estudié poco. Cuatro años aguanté pero me harté de chingar y sobre todo, de que me chingaran los nabos adolescentes más traviesos y juguetones que ha dado esa sacrosanta institución.


Con el hambre que tenían los otros niños de hembras y yo qué bien hacía de niña, que asi quedé con el ano que es un coño como Dios manda y no ese de la Bibiana.


Ay, cómo estará el clero hoy en dia. No me lo quiero ni imaginar.En fin, hagamos acto de contricción que no es cuestión de pecar de palabra. Que mañana resucita el Otro.

He adornado el especial Tomate en el Seminario Mayor con una foto donde estudié y luego con fotogramas de una película verderona que os recomiendo y que va del tema. ¿Veis que bien?. Esto parece La Clave. Con el debate y todo. Se trata del clásico de Cadinot Sacré Collége! de 1.983. Descargadla. Piratead todo lo que podais y pasadlo bien.
Si quereis nos vemos aqui, en esta misma zona de internet el próximo sabato sera, ciao!

*M. Martinez vuelve este lunes con su habitual ración de vidas trans

Album de cromos "Sueños de juventud". Cromo nº 46: Pablito Calvo. El niño que enterneció sin gorgoritos

Este año he vuelto a ver la trilogía que Ladislao Wajda le dedicó a Pablito Calvo y puedo afirmar que como este niño no hubo dos, por lo menos en nuestro pais. Fue muy bueno y fue casi el primero. Inauguró el género tan socorrido de película con niño (o niña, claro) sin por ello tener que amenazarnos a los espectadores con canciones infumables ni bailes aflamencados a imitación de los adultos. Pablito no era un sabihondo, un metomentodo como los que vinieron luego (incluso alguno anterior, porque a saber cómo era aquel Ginesito de los años treinta. Debía ser un horror pues mi madre cuando quería meterse conmigo por algún hecho ridículo por mi perpetrado me decía: ahi esta el Ginesito). Y a pesar de que su fama universal se debe a una película de curitas en monasterios, en modo alguno nos hallamos ante un tópico bodrio de la estampita. Gracias al talento de Wajda, en resumidas cuentas un extranjero con identidad propia, todo el batiburrillo de acciones piadosas y apariciones sobrenaturales fueron perfectamente integradas en favor de una historia muy bien contada. Y emocionante, sea cual sea tu grado de laicismo.
El director lo eligió entre cinco mil niños que fueron los que se presentaron al anuncio de la productora. Y dió en la diana.
Marcelino Pan y Vino. Asi lo bautizó el Cristo del ático, porque le llevaba estos alimentos el pobre huerfanito. Tanta llorera nos entró en el momento de su partida ( de nuevo un ejemplo de lo perro e implacable que nos pinta la Iglesia a su Dios) que elegimos desde entonces al actor niño como un amigo más. Además según la publicidad cinematográfica fue símbolo del nuevo cine español. Al presentarlo fuera de concurso en el festival de Venecia consiguió ovaciones que no había tenido ni el León de ese año. Al dia siguiente Pio XII le concedía una audiencia privada: al parecer le regaló el pontífice un rosario para que lo guardara hasta el dia de la primera comunión. Después de España, Italia fue la más entregada al encanto del crio. Se hicieron canciones dedicadas a Marcelino, muñecos con su apariencia, ediciones del libro de Silva ni te cuento. Además en Alemania fue premiado, en Cannes igual, y en Japón antes de Almodovar y Saura sólo conocían a Pablito Calvo.
No me extraña que visto el boom surgiera el fenómeno de los niños prodigio. Al poco metería el cabezón Joselito, que este tambien arrasó de forma implacable. Ya sabrás que en Francia vendía más discos que Elvis Presley.
Pero con Pablito, España consiguió a un excelente niño neorrealista, en la mejor tradición italiana. En el fondo eramos muy parecidos. Lo que pasa es que nuestro cine abusó mucho de lo retórico y rimbombante, de la moralina y pudibundez. Un niño anterior como Jaime Blanch interpretando a Jeromín o el Carlitos Larrañaga de Pequeñeces eran en el fondo preciosos pollitos pera, niños pijines a lo Bartholomew prisioneros en un decorado, excelente eso si, de cartón piedra. En cambio Pablito estaba hecho para corretear por las callejuelas, para dormir en chabolas de extrarradio, para los rotos y descosidos del recoge chapas, del pícaro, del lazarillo del Madrid castizo o, ya puestos, del Brooklyn de la emigración.
Y si con Fray Papilla se nutría muy bien, dieta eclesial (aquellos panes nunca los vi tan apetecibles en película alguna), su tio Jacinto lo traía a mal comer. Había que buscarse la vida pues el dinero no llegaba y había que conseguirlo como fuera. La pobreza era el tema central de Mi tio Jacinto. Y Mio tio Jacinto era, sobre todo, la inmensa humanidad de Antonio Vico, torero fracasado, marginal envuelto en miseria y alcoholismo. Pablito a su lado no desmerecía. Tampoco lo hubiera hecho como hijo del Ladrón de bicicletas, no. Expresaba fenomenalmente las emociones.
Wajda estaba decidido a seguir explotándole y lo juntó con el internacional Peter Ustinov ( ese señor cuya imágen pública fue muy humana, por lo de la Unicef, y que en cine siempre hacía de Nerón, aunque no hiciera falta). Marcharon a Brooklyn y en coproducción con Italia se volvieron todos parientes de Sinatra. Y como Ustinov era un bigger than life, por volverse se volvió perro tambien ( teniendo en cuenta que el perro actor se llamaba Calígula, fíjate lo que le marcó al gordo éste el Imperio Romano). El criajo se encaprichaba de él, lo alimentaba como podía, tocandole la armónica a los carniceros (para que a lo mejor le dieran sólo un triste hueso) y sobreviviendo a las palizas de los pandilleros del Bronx. Al final se iban Ustinov, ya como Ustinov, y él de la mano a comprar bombones a una suculenta dulceria.
Curiosamente esta película no tuvo la aceptación de las anteriores. Y tampoco las siguientes. Y eso a pesar de haberlo juntado en una ocasión con el increible Totó, que es una leyenda para los italianos. Luego marcharía de coproducciones: a Alemania, a Mexico, a Argentina...pero el poderío del Pablito Calvo inicial ya no fue el mismo. Lo de siempre, había pasado su tiempo. Su acné en eastmancolor ya no interesaba tanto como sus lagrimitas en blanco y negro.
Este madrileño se fue retirando de las pantallas y se hizo aviador, amén de estudiar la carrera de empresariales. Se casó y tuvo descendencia. Y un mal dia, horrible dia, me levanté con la noticia de su fallecimiento con cincuenta escasos años. Había sufrido un derrame cerebral. Desde luego a mi me impactó muchísimo, porque lo adoraba. Fue cuando me refugié en mi tocadiscos y aunque no estabamos en Semana Santa ( es mi costumbre) puse el Lp con la dramatización del Marcelino a cargo del cuadro de actores de Radio Madrid. Es un incunable que debe valer un potosí y que yo guardo como oro en paño. Ahi está la voz de Pablito, que no es Pablito sino la magnífica Matilde Vilariño diciéndole a Dios: Sólo quiero ver a mi madre y también a la tuya después. Y Cristo: ¿Y quieres verla ahora?. -Si, si, ahora. -Pero tendrás que dormir. - Pero no tengo sueño. -Ven, yo te lo daré. Y entonces es cuando Cristo lo mata, y de nuevo lloré desconsolado como la primera vez que la vi.
Son los milagros del cine dando criaturas excepcionales como Pablito Calvo, un auténtico hallazgo.